Image: El terror de Orphan se cierne sobre Estados Unidos de la mano de un español

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Cine

El terror de Orphan se cierne sobre Estados Unidos de la mano de un español

El director catalán Collet-Serra estrena su película producida por Leonardo DiCaprio

23 julio, 2009 02:00

Jaume Collet-Serra en la premier de Orphan

EFE
Orphan, la historia de una niña adoptada cuya apariencia angelical deja entrever poco a poco una personalidad psicópata, llega este viernes a Estados Unidos de la mano del español Jaume Collet-Serra, bajo la producción de Leonardo DiCaprio.

Se trata del tercer filme de este director catalán, de 35 años, tras los estrenos de House of Wax (2005), donde dirigió a Paris Hilton, y la futbolística Goal II: Living the Dream (2007). La pérdida del hijo que esperaban Kate (Vera Farmiga, The Departed) y John (Peter Sarsgaard, Flightplan) hace tambalear su matrimonio y provoca constantes pesadillas en la mujer, perseguida por los demonios de su pasado.

Como medida para salir adelante y a pesar de tener ya dos hijos, ambos deciden adoptar a Esther (Isabelle Furhman), una niña de nueve años que recientemente sufrió la pérdida de su anterior familia adoptiva en un incendio.

"Es una niña muy misteriosa pero al mismo tiempo parece muy inteligente, muy creativa. Los padres adoptivos quieren a alguien especial, y definitivamente consiguen a alguien muy, muy especial", ha explicado Collet-Serra. Y es que al poco tiempo de que la niña llegue a su nuevo hogar, los sucesos trágicos comienzan a suceder y hacen sospechar a Kate de que "a Esther le pasa algo", tal y como reza el eslogan promocional de la cinta.

"Creo que un villano así es interesante de ver", comentó el productor Joel Silver, quien apadrinó a Collet-Serra tras comprobar la calidad de sus trabajos en el mundo de la publicidad y los vídeos musicales. "No querrías ver a esta niña en el mundo real, pero es divertido verla en una película. Es una psicópata dentro del cuerpo de una niña pequeña que no se detendrá ante nada", ha comentado Silver, quien está detrás de títulos clave de Hollywood como The Matrix, Lethal Weapon, Predator o Die Hard.

El filme cuenta con la financiación de Warner Bros., en asociación con Dark Castle y Appian Way, la productora de Leonardo DiCaprio. El actor estadounidense es un buen amigo de Collet-Serra, con quien rodó un anuncio junto a otras celebridades para recordar a la población estadounidense que primero debía inscribirse en el censo electoral si quería votar en las pasadas elecciones presidenciales.

"Estábamos entusiasmados con el proyecto porque sentíamos que ofrecía mucho más que la típica película de género", manifestó DiCaprio. "Gran parte de su atractivo tiene que ver con que encierra un drama psicológico además de los sustos tradicionales", ha añadido. En ese sentido se manifestó también el propio director, quien agradeció las novedades que presentaba el guión de David Leslie Johnson.

"Orphan es realmente un thriller psicológico que se convierte en una película de terror. No es un terror directo. Toda la historia se desarrolla entorno a un misterio, y a mí en concreto me resulta muy extraño leer un guión cuyo final me sorprenda completamente. Era algo tan verosímil... Eso fue lo que me enganchó", ha admitido el realizador.

El filme tendrá como rivales en la cartelera de Estados Unidos los estrenos de la cinta de animación G-Force, con la voz de Penélope Cruz, y que la comedia romántica The Ugly Truth, con Gerald Butler, eso sin contar la poderosa presencia del nuevo Harry Potter en su segunda semana de exhibición.

Pero los creadores de Orphan, a pesar de polémicas creadas por organizaciones que aseguran que el filme perjudica la imagen de los niños adoptados, confían sobre todo en el poder magnético de Esther, un personaje que recuerda poderosamente a ilustres como el diabólico Damien de The Omen.

"Intenté aportar todas las capas al personaje: su lado dulce, el amenazante y el extraño, mezclados en una sola persona", relató Fuhrman. "Si consigo que la gente quiera a Esther y la odie al mismo tiempo, habré hecho mi trabajo", ha concluido por lo que no se trata de "una crisis de los músicos", sino de "la propia industria".