Maya Pita-Romero: 'Sin nunca llegar a la boca', 2026. Foto: La Casa Encendida / Maru Serrano, 2026

Maya Pita-Romero: 'Sin nunca llegar a la boca', 2026. Foto: La Casa Encendida / Maru Serrano, 2026

Arte

La Casa Encendida reúne lo mejor del arte joven en Generaciones 2026: lo duro y lo blando

Ya está abierta la exposición anual con los trabajos de artistas menores de 35 años. Las piezas seleccionadas en esta edición abordan el mundo desde la paradójica fusión de opuestos.

Más información: La fotógrafa iraní Hoda Afshar, sobre el velo: "Lo que rechazo es que el cuerpo de la mujer se convierta en el foco"

Publicada

Acaba de inaugurarse la nueva temporada expositiva de La Casa Encendida, y con ella llega uno de los platos fuertes del centro cultural madrileño: el programa Generaciones, que cada año premia a una selección de artistas menores de 35 años y expone su obra en una muestra colectiva.

Generaciones 2026

La Casa Encendida. Madrid. Comisaria: Andrea Muniáin. Hasta el 19 de abril

Escalón clave para la trayectoria de muchos creadores, el programa continúa siendo una ocasión para ver el trabajo de artistas jóvenes. En esta edición han optado por reducir el número de premiados, que pasan de ocho a seis. Con comisariado técnico de Andrea Muniáin, la exposición distribuye las piezas a lo largo de dos salas.

En la sala de la derecha los proyectos muestran un gusto por las texturas blandas o inmateriales. Aquí Élan d’Orphium (Badajoz, 1992) presenta Acto de amor, una obra compuesta por un congelador a -20 grados que contiene siete pequeños pájaros hechos de orina congelada. Élan precisa que esta no es orina común, sino que se trata de lluvia dorada: práctica en la que la micción vertida sobre el cuerpo de un amante tiene un sentido sexual y afectivo.

El artista incide en esta segunda dimensión y se refiere a la pieza como un regalo a La Casa Encendida que implica forjar un vínculo sentimental con ella durante el tiempo que dure la exposición. Los pajarillos irán cambiando a medida que el artista los renueve cada semana.

Si nos situamos en la pared del fondo de la estancia, la cabina refrigeradora de Élan queda enmarcada por una especie de arquitectura inacabada de tonos amarillentos. Para este trabajo titulado Subsidiencia, Víctor Santamarina (Madrid, 1990) ha levantado cuatro estructuras de pilares de hierro recubiertos con un encofrado hecho de cera.

A la izquierda, Élan d'Orphium: 'Acto de amor', 2026. A la derecha, Víctor Santamarina: 'Subsidencia', 2026. Foto: La Casa Encendida / Maru Serrano, 2026

A la izquierda, Élan d'Orphium: 'Acto de amor', 2026. A la derecha, Víctor Santamarina: 'Subsidencia', 2026. Foto: La Casa Encendida / Maru Serrano, 2026

En su materialidad, la edificación está destinada a desplomarse lentamente, como en una peculiar versión de un castillo de naipes. Dentro de un contexto de exhibición como el madrileño, resulta difícil que esta obra no nos evoque la persistente crisis de la vivienda.

Por su parte, Claudia Pagès Rabal (Barcelona, 1990) muestra una pieza que gira en torno a las marcas de agua o filigranas. Convirtiéndolas en una proyección de láser de discoteca, muestra en un movimiento parpadeante sus formas de perros, torres o castillos. A la vez, se escucha una instalación sonora en la que ella va describiéndole a su sobrina de dos años el motivo que representa cada filigrana, y la niña, insistentemente responde: “no”.

En primer plano, Hodei Herreros Rodríguez: 'The Voiceless Voice of the Girls', 2026. Foto: La Casa Encendida / Maru Serrano, 2026

En primer plano, Hodei Herreros Rodríguez: 'The Voiceless Voice of the Girls', 2026. Foto: La Casa Encendida / Maru Serrano, 2026

En la sala de la izquierda de la exposición una sinfonía de tonos rosados conecta las piezas. Junto a la puerta, encontramos la obra The Voiceless Voice of the Girls (La voz muda de las chicas), donde Hodei Herreros Rodríguez (Vitoria, 1997) reflexiona sobre la voz femenina y el maquillaje.

Su proyecto está formado por un conjunto de elementos: por una parte encontramos una instalación compuesta por una especie de celosía con agujeros con forma de labios, y cuyas tres paredes (como una habitación abierta) están recubiertas con base de maquillaje. Dentro, en la pantalla de un televisor, vemos esa estructura utilizada en una performance en la que diversas mujeres cis y trans hacen ejercicios de logopedia para feminizar la voz, formando un coro. Dos esculturas dibujan la silueta de unos rostros de perfil, irguiéndose a modo de atril para dirigir el canto.

Hodei Herreros Rodríguez: 'The Voiceless Voice of the Girls', 2026. Foto: La Casa Encendida / Maru Serrano, 2026

Hodei Herreros Rodríguez: 'The Voiceless Voice of the Girls', 2026. Foto: La Casa Encendida / Maru Serrano, 2026

Y mientras, en la pared, unas copas de metal deformadas toman el contorno de bocas humanas, y funcionan como retratos al ser pintadas con el pintalabios de mujeres concretas, que ha sido fijado con esmalte de uñas transparente. La reivindicación del maquillaje, un tipo de pintura que no ha sido reconocida como tal por estar asociada a lo femenino, se combina aquí con la compilación de voces feminizadas a las que ha sido hurtada la escucha.

Trabajando con puntillas, encajes y rasos, para Sin nunca llegar a la boca Maya Pita-Romero (Madrid, 1999) ha construido una especie de túnel. Esta especie de decorado penetrable para ella tiene que ver con el miedo de “ser tragada por su propia garganta”. La pieza está fabricada empleando cortinas y telas de su familia, evocando a la vez el interior doméstico y la parte de dentro de un cuerpo.

La creadora invoca la idea del refugio, pero también convoca las resonancias de lo monstruoso. En nuestra época, las estéticas del reposo hogareño se han convertido algo aspiracional, situándose frente a las presiones del mundo laboral que está fuera de casa. Pita-Romero aquí plantea la paradoja de cómo estos espacios otorgan protección, pero también pueden funcionar como espantosos enclaves de encierro.

Situado entre medias de ambos trabajos, Víctor Ruiz Colomer (Barcelona, 1993) despliega un conjunto de maquetas hechas amalgamando la pasta de libros para aprender a leer. Con este material trata de crear arquitecturas “de disociación”, que se expanden también por otras plantas del edificio.

Vista de la exposición. Foto: La Casa Encendida / Maru Serrano, 2026

Vista de la exposición. Foto: La Casa Encendida / Maru Serrano, 2026

También pone a disposición del público un libro de artista que trabaja con textos de Ronald David Laing, que participó del movimiento de la antipsiquiatria. Reinterpretando la obra de Laing, la funde con la suya propia, tornando el volumen en una suerte de escultura. Su trabajo sintetiza algunos de los elementos que aglutinan esta edición, donde el adentro y el afuera, lo rígido y lo blando se conjugan desde miradas que confunden las dicotomías canónicas, y más bien abordan el mundo desde la paradójica fusión de opuestos.