Mohammed ben Sulayem, presidente de la FIA, junto a Fernando Alonso

Mohammed ben Sulayem, presidente de la FIA, junto a Fernando Alonso .

F1

La renovación de Alonso, un asunto de Estado en la F1: la FIA entra en juego para evitar su retirada salvando a Honda

"No nos podemos permitir que se retire por las circunstancias. Tiene que quedarse, ganar, y luego ya puede irse cuando quiera", ha reconocido Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA.

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Solo se hablan de dos cosas en el Gran Premio de España. La primera, como es lógico, es el estreno del circuito de MadRing; la segunda es el futuro de Fernando Alonso. Pasa el tiempo, su contrato termina en tres meses y la balanza está al 50%: hay el mismo porcentaje de opciones de que renueve con Aston Martin como que se retire de la Fórmula 1.

El protagonista de este culebrón, mientras tanto, lanza mensajes inequívocos. Tan pronto dice en la rueda de prensa de la FIA que el WEC (Campeonato Mundial de Resistencia) es una posibilidad en 2027, como decir "sí" cuando los aficionados presentes en el trazado madrileño le gritan "un año más" y Checo Pérez le pregunta directamente: "Al menos uno más, ¿verdad?". Todo un maestro en jugar al despiste.

La única certeza es que nadie sabe nada. De hecho, es muy probable que a estas alturas de la película ni él mismo sepa qué va a hacer el año que viene. No obstante, cada uno tiene su opinión.

James Vowles, jefe de equipo de Williams, cree que va a continuar; desde Aston Martin niegan saber qué va a hacer su piloto y reconocen tener miedo a que se vaya; la FIA va a hacer todo lo posible para que se quede y Honda, el último en discordia, también apuesta por su continuidad.

No es, por tanto, una cuestión de sentirse querido o valorado. Pocos pilotos pueden presumir de que sigan apostando tanto por él con 45 años, pero Alonso se lo ha ganado a pulso. El quid de la cuestión reside, principalmente, en los cambios con respecto a la normativa del año que viene; y luego depende de qué monoplaza le van a dar Aston Martin y Honda en 2027.

Un enfado mayúsculo

Si de lo que está sucediendo este fin de semana dependiera, Fernando Alonso no seguiría en la Fórmula 1. El asturiano está muy quemado y no ha hecho por ocultar su enfado, más bien todo lo contrario.

Las nuevas reglas no le resultan atractivas, especialmente por la llegada de unidades de potencia en las que la parte eléctrica representa el 50% y que han obligado a modificar por completo la forma de pilotar.

"Es triste, con esta generación de coches, llegar a un circuito tan bonito como este, con retos aquí y allá, como la curva La Monumental, o la sección de la 10 a la 12, y la opinión del piloto es que Michael (Clayon, su responsable de prensa) podría rodar ahí, porque vas a fondo sin desplegar la energía, y luego, en un momento dado, se despliega y vas rápido en las salidas", se quejó tras caer eliminado en la Q1 del GP de España.

"La Fórmula 1, o el automovilismo en general, debería decidirse en esa sección de curvas: si Michael es más valiente que yo, irá más rápido; o si yo tengo más cualidades, iré más rápido que él; así es como debería ser la clasificación, y ahora solo depende de cuánta potencia tengas, irás más rápido o más lento", criticó.

"En las curvas de la 10 a la 12, quien sea más rápido ahí está bien, pero no puede ser que Michael sea más rápido que Verstappen solo porque tenga más batería, porque en las curvas 10-11-12 es tan increíble que tiene que ser Verstappen quien marque la diferencia frente a Michael, y de momento no es así", continuó.

Eso fue el sábado tras la qualy en caliente. El jueves, sin embargo, en la rueda de prensa de la FIA, se refirió a los cambios en el reglamento del año que viene como punto de partida para valorar su continuidad en la Fórmula 1.

"Es una cuestión de entender la normativa del año que viene, entender el reglamento y el impacto que tendrá en las carreras y en el piloto. Creo que estos coches no son los mejores para pilotar ni para disfrutar. El año que viene se dará un paso en la dirección adecuada, o eso espero", expuso.

"Necesito pensar cuál es el mejor programa para el año que viene. Me sentaré con el equipo y no sé si detrás del volante o en otro rol, pero ayudaré en todo lo que pueda", dijo sin dar más claves sobre su futuro. La pelota, entonces, está en el tejado de la FIA.

Mohammed Ben Sulayem, presidente de la Federación Internacional de Automovilismo, está empeñado en convencer a Fernando Alonso para que se quede en la Fórmula 1 el próximo año.

"No nos podemos permitir que se retire por las circunstancias. Tiene que quedarse, ganar, y luego ya puede irse cuando quiera", confesó en el New Economy Forum realizado en Madrid.

"Le vi muy triste y le dije: "Dime qué necesitas que hagamos para mejorar el rendimiento", apuntó, señalando hacia el rendimiento del equipo, lejos de los mejores, muy lastrado por la falta de potencia del motor Honda.

Según informa The Race, Mohammed Ben Sulayem estaría dispuesto a ir más allá de las declaraciones públicas para intentar asegurar la continuidad tanto de Fernando Alonso como de Honda en la Fórmula 1.

La diario británica asegura que el presidente de la FIA mantiene contactos con los distintos fabricantes de unidades de potencia con el objetivo de estudiar posibles ajustes reglamentarios que permitan a Honda acelerar su desarrollo y reducir en menos tiempo la distancia respecto a sus competidores.

La posibilidad encajaría con las palabras de Alonso, quien ha dejado claro que su futuro estará condicionado, en buena medida, por la dirección que tome el reglamento técnico.

¿Qué puede hacer la FIA?

Las bases para la próxima temporada ya están definidas, con restricciones aerodinámicas y un cambio especialmente relevante en las unidades de potencia: el motor de combustión ganará protagonismo frente al sistema eléctrico. Un escenario que, sobre el papel, no parece beneficiar especialmente a Honda.

El fabricante japonés necesitó seis temporadas desde su regreso al Mundial, en 2015, para alcanzar un nivel que le permitiera competir por el campeonato. Con la posible llegada de los motores V8 en 2030 o 2031, el tiempo disponible para desarrollar y rentabilizar una unidad competitiva bajo el reglamento actual comienza a ser cada vez más limitado.

Por ello, no resulta descabellado pensar que Honda esté trasladando tanto a la FIA como a la propia Fórmula 1 la necesidad de contar con determinadas herramientas que le permitan reducir la diferencia con sus rivales dentro de un plazo asumible.

Koji Watanabe, presidente de Honda Racing, junto al AMR26 en la parrilla de salida del GP de Australia.

Koji Watanabe, presidente de Honda Racing, junto al AMR26 en la parrilla de salida del GP de Australia. HRC

La cuestión no tendría por qué plantearse como una ventaja exclusiva para el fabricante japonés, sino como una forma de evitar inversiones millonarias en una tecnología cuyo horizonte de finalización ya está establecido.

Entre las posibles alternativas podrían figurar un incremento de las horas disponibles en los bancos de pruebas, mayores oportunidades para introducir mejoras o una cierta flexibilidad en determinados apartados del desarrollo.

Cualquier modificación de este tipo, eso sí, tendría que contar con la aprobación del resto de fabricantes implicados en el campeonato.

En este contexto también cobra especial interés la visita de Toto Wolff a las instalaciones de Aston Martin. El movimiento no tendría necesariamente que responder al temor de que Honda sea incapaz de alcanzar un nivel competitivo y Aston Martin opte por recuperar la relación con Mercedes.

El escenario más preocupante para la FIA y la F1 sería otro: que Honda llegue a la conclusión de que mantener su programa en el campeonato actual deja de tener sentido económico y deportivo.

Ni siquiera sería necesario que esa posibilidad se materializara. La percepción de que Honda podría abandonar podría ser suficiente para provocar movimientos por parte de los responsables del campeonato.

El fabricante necesitaría estar en condiciones de luchar por objetivos importantes en 2027 o, como muy tarde, 2028 para justificar nuevas inversiones en el actual ciclo reglamentario. De no conseguirlo, esperar a la siguiente generación de motores podría convertirse en una alternativa mucho más atractiva.

Además, la Fórmula 1 ya cuenta con precedentes en los que se han introducido mecanismos excepcionales cuando un cambio de normativa ha colocado a un fabricante o a un equipo en una situación especialmente comprometida.

En consecuencia, no sería extraño que la FIA estudie alguna fórmula que permita a Honda acelerar su recuperación sin alterar de manera sustancial el equilibrio general del reglamento.