George Russell, en cabeza, durante los test de pretemporada de F1 en Baréin

George Russell, en cabeza, durante los test de pretemporada de F1 en Baréin Reuters

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La F1 cambia la normativa de 2026 a una semana de iniciar el Mundial: novedades en la parte mecánica y la clasificación

La temporada de la Fórmula 1 está a punto de empezar en Australia y la organización ha introducido tres cambios de última hora.

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A una semana de que arranque el Mundial 2026 en Australia, la Fórmula 1 ha aprobado tres ajustes reglamentarios de calado que afectan a la parte mecánica, a la clasificación del sábado y a uno de los fines de semana más singulares del calendario: el Gran Premio de Mónaco.

Son retoques quirúrgicos, pero todos inciden directamente en el rendimiento de los coches, la gestión de la potencia y la manera de entender la estrategia.

El cambio más técnico tiene que ver con la relación de compresión de los nuevos V6 híbridos, uno de los parámetros clave de las unidades de potencia 2026.

Hasta ahora, la FIA verificaba que el límite reglamentario de 16:1 se cumplía solo en condiciones frías y estáticas, una forma de medición que abrió la puerta a diseños capaces de ajustarse al límite en banco, pero expandirse térmicamente en uso y ganar eficiencia en pista.

Varios fabricantes, con Audi, Honda y Ferrari empujando especialmente, reclamaron a la Federación que cerrara esa ventana de interpretación ante el temor de que un motor rival hubiese encontrado una ventaja difícil de replicar sin rehacer el proyecto.

La respuesta ha sido un compromiso que entra en vigor el 1 de junio: a partir de esa fecha, la relación de compresión se controlará tanto en frío como en caliente, y desde 2027 solo se medirá en condiciones de funcionamiento, a unos 130 grados de temperatura.

El objetivo es doble: garantizar que nadie explota una "zona gris" térmica y mantener el espíritu de la norma, que buscaba abaratar el desarrollo y facilitar la entrada de nuevos motoristas evitando arquitecturas extremadamente complejas.

Los mecánicos de Aston Martin llevan al garaje el ARM26 de Fernando Alonso

Los mecánicos de Aston Martin llevan al garaje el ARM26 de Fernando Alonso Europa Press

Para proyectos como el de Red Bull-Ford, que debuta como fabricante de motor, esta claridad era vital: como explicó Laurent Mekies, lo que se pedía era un marco estable que permitiera optimizar el diseño sin miedo a que el rival jugase con criterios distintos.

La Q3 se amplía

Más visible para el aficionado será el ajuste en la clasificación. La Q3 pasa de 12 a 13 minutos, un detalle que puede parecer menor pero que tiene implicaciones claras con una parrilla que contará con 22 coches por la llegada de Cadillac como undécimo equipo.

Con más tráfico potencial en pista y la eliminación de seis monoplazas tanto en Q1 como en Q2, disponer de un minuto extra en la fase final permite a los equipos planificar dos tandas competitivas con algo más de margen, reducir el riesgo de encontrarse tráfico en la vuelta decisiva y gestionar mejor la preparación de neumáticos y batería.

En circuitos largos o de alta probabilidad de incidentes, este pequeño colchón temporal puede marcar la diferencia entre pelear la pole o quedarse sin una vuelta limpia.

Sin doble parada en Mónaco

El tercer cambio mira directamente a Montecarlo. La FIA ha decidido suprimir la regla introducida en 2025 que obligaba a utilizar tres compuestos distintos y, en la práctica, forzaba a todos a realizar dos paradas en boxes.

Aquella medida buscaba dinamizar una carrera donde adelantar es casi imposible, pero en la zona delantera produjo el efecto contrario: equipos con dos coches rodando juntos pudieron usar a uno de ellos como tapón para ralentizar al grupo y abrir ventanas de parada perfectas para su compañero, generando trenes artificiales con ritmos hasta cuatro segundos por vuelta más lentos.

La táctica dio qué hablar, pero también levantó críticas entre pilotos y jefes de equipo, que consideraban que se estaba empujando a manipular el ritmo de carrera de forma extrema para explotar una norma puntual.

El Consejo Mundial ha terminado por rectificar: en la última versión del reglamento deportivo han desaparecido todas las menciones específicas a Mónaco, de modo que en 2026 se volverá al esquema estándar, sin paradas obligatorias adicionales.

En conjunto, estos tres cambios dibujan una F1 que intenta equilibrar innovación y control. Cierra una posible grieta en los motores antes de que estalle una guerra de interpretaciones, afina el formato de clasificación para adaptarse a una parrilla más poblada y corrige un experimento estratégico en Mónaco que había ido demasiado lejos.

El Mundial 2026 arrancará así con un marco técnico algo más claro, pero con la sensación de que la batalla por exprimir cada línea del reglamento sigue tan abierta como siempre.