Agüero durante una rueda de prensa.

Agüero durante una rueda de prensa. Europa Press

Fútbol

Kun Agüero, 37 años: "En barrios como el mío hay mucha adicción, mucha droga; caminaba y olía a marihuana"

El delantero argentino recordó cómo fueron sus inicios antes de llegar a la élite en el mundo del fútbol.

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La figura de Sergio Agüero trasciende los goles y títulos. A sus 37 años, sus recuerdos de infancia reflejan una realidad marcada por la dureza de los barrios humildes que hay en Argentina. Como el mismo delantero reconoció: "En barrios como el mío hay mucha adicción, mucha droga. Caminaba por las calles y olía a marihuana".

En una entrevista concedida a The Guardian, el exdelantero argentino repasó una niñez en la que el fútbol era mucho más que un juego. Creció en un entorno con escasos recursos y encontró en la calle su primer escenario, donde cada partido improvisado suponía una oportunidad para destacar y, al mismo tiempo, evadirse de las dificultades cotidianas.

Su historia no se entendió sin el peso de su familia. Especialmente la figura de su padre, quien asumió un rol exigente desde el principio. No bastó con tener talento, había que trabajarlo, pulirlo y acompañarlo de disciplina. Esa mentalidad, inculcada desde muy pequeño, fue clave para que Agüero entendiera pronto que el camino hacia el fútbol profesional requería sacrificios constantes.

De hecho, el propio futbolista comentó como de duro era su padre con él: "De mayor le pregunté por qué nunca decía que jugaba bien. Dijo que no quería que me creyera el mejor, que me hiciera el chulo".

El contexto económico obligó a no desaprovechar ninguna oportunidad. En ese sentido, el apoyo familiar fue total. Más allá de la presión, existió un compromiso colectivo para que el joven delantero pudiera desarrollarse. Los esfuerzos no fueron individuales, sino compartidos, en una familia que vio en el fútbol una posible vía para cambiar su realidad.

Agüero celebrando con la copa del Mundial.

Agüero celebrando con la copa del Mundial. Europa Press

Durante su infancia, el balón se convirtió en el eje de su vida. Sin grandes instalaciones ni comodidades, las calles y terrenos improvisados actuaron como su escuela. Allí forjó su carácter competitivo y una personalidad que más tarde le permitió destacar en escenarios de máxima exigencia. Cada entrenamiento informal fue, en el fondo, un paso más hacia un sueño que todavía parecía lejano.

A medida que su talento comenzó a sobresalir, también llegaron decisiones difíciles. La necesidad de avanzar en su carrera le obligó a asumir responsabilidades a una edad temprana, alejándose progresivamente de una infancia convencional. Sin embargo, nunca dejó de contar con el respaldo de su entorno más cercano, que actuó como sostén en los momentos más delicados.

El testimonio de Agüero dejó entrever que, más allá de su exitoso paso por clubes como el FC Barcelona, el verdadero origen de su trayectoria estuvo en esos primeros años. Una infancia marcada por la exigencia, el esfuerzo y una familia que, con firmeza y sacrificio, resultó determinante en la construcción de una de las grandes carreras del fútbol moderno.