La feria del sol y la sal vuelve a Denia.

La feria del sol y la sal vuelve a Denia.

Reportajes gastronómicos

El pueblo de Alicante donde pasar un día frente al Mediterráneo degustando salazones y pescado seco

Vuelve otra edición de feria “Sol i Sal” de Els Magazinos el próximo 21 de junio a Dénia.

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En Dénia, capital gastronómica de la Marina Alta y ciudad profundamente vinculada al Mediterráneo, la historia se escribe con sal, viento y tiempo. Basta pasar un día recorriendo sus calles, el puerto y el barrio marinero de Baix la Mar para descubrir que los salazones y el pescado seco siguen siendo una de las expresiones más auténticas de la cultura local.

La jornada puede comenzar junto al mar, donde las embarcaciones pesqueras continúan marcando el ritmo de una ciudad que ha vivido históricamente de cara al Mediterráneo. Desde el puerto, el paseo conduce hasta las calles blancas y tranquilas de Baix la Mar, antiguo barrio de pescadores donde todavía sobreviven las huellas de una forma de vida ligada a la captura, conservación y aprovechamiento del pescado.

Mucho antes de que existieran los sistemas modernos de refrigeración, la sal fue la gran aliada de los habitantes de la costa. Gracias a ella, especies como la moixa, el bacallaret, el atún o diferentes huevas podían conservarse durante semanas y convertirse en una despensa imprescindible para las familias marineras. Aquella necesidad acabó transformándose en una tradición gastronómica que hoy forma parte de la identidad de toda la Marina Alta.

Dénia es uno de los mejores lugares para acercarse a este patrimonio culinario. En sus mercados, bares y restaurantes todavía es posible encontrar capellà a la flama, mojamas, semisalazones, huevas curadas o elaboraciones tradicionales que han pasado de generación en generación. Son productos que condensan la esencia del Mediterráneo: intensos, sencillos y profundamente ligados al territorio.

Precisamente para reivindicar esta herencia nace cada año la feria Sol i Sal, organizada por Els Magazinos dentro de la iniciativa Cuina de Territori. El encuentro se ha consolidado como una de las grandes celebraciones gastronómicas de la comarca, poniendo en valor los salazones, el atún y el pescado seco como elementos fundamentales de la cultura local.

Sardinas a la brasa, para celebrar el verano.

Sardinas a la brasa, para celebrar el verano.

La quinta edición reúne a historiadores, pescadores, investigadores y productores que analizan el pasado y el presente de estas técnicas de conservación. Entre ellos, el historiador Javier Calvo, que profundiza en la relación histórica de las comunidades mediterráneas con el mar; el investigador Antonio Sellés Rodríguez, autor de un estudio sobre la industria del salazón en la costa alicantina; o pescadores como Jesús “El Canari” y Amadeu Ros, que mantienen vivo el conocimiento tradicional del secado de pescados a bordo de las embarcaciones.

Especial interés despierta también la intervención de Tony Pérez, creador de Alma Marina, quien ha impulsado una reinterpretación contemporánea de los salazones tradicionales a través del concepto de semisalazón. Su trabajo busca preservar la esencia de estas elaboraciones reduciendo los tiempos de curación para obtener productos más delicados y adaptados a los gustos actuales, demostrando que tradición e innovación pueden convivir en un mismo bocado.

Tony Perez compartiendo los secretos de una hueva de mujol.

Tony Perez compartiendo los secretos de una hueva de mujol.

La experiencia gastronómica se completa con propuestas que conectan directamente con la cocina popular de la Marina Alta. Platos como el mullador de tomate con capellà a la flama o el figatell de atún recuerdan que los salazones no son únicamente una técnica de conservación, sino también una forma de entender la cocina basada en el aprovechamiento y el respeto por el producto.

Al caer la tarde, después de recorrer el castillo, contemplar la silueta del Montgó y pasear junto al puerto, resulta fácil comprender por qué Dénia sigue siendo uno de los grandes destinos gastronómicos del Mediterráneo. Aquí, cada calle conduce al mar y cada mesa guarda un fragmento de historia.

Pasar un día en esta localidad alicantina es mucho más que una escapada entre playas y paisajes. Es una inmersión en una cultura marinera que ha sabido conservar sus sabores más antiguos.