Verduras

Shakshuka, el pisto israelí que se toma hasta para desayunar

Muy popular en Oriente Medio, el shakshuka no es más que un buen pisto vegetal con base normalmente de tomate, especiado, con el colofón del huevo al horno

5 mayo, 2020 20:56

Nos tenemos que desplazar al Magreb u Oriente Medio para descubrir el origen de la shakshuka, este plato que es tremendamente popular para desayunar pero que bien lo podríamos hacer para la comida o la cena.

Ingredientes

  • Cebolla blanca, 1 ud
  • Pimiento rojo, 1/2 ud
  • Tomates pera, 8
  • Diente de ajo, 1 ud
  • Tomates cherry, 8 ud
  • Pimentón picante, 1 cucharadita
  • Sal, c/s
  • Aceite de oliva virgen extra, 4 cucharadas
  • Pimienta negra molida, comino molido, jengibre molido, c/s
  • Huevos camperos, 2 ud
  • Cilantro fresco, 1 ramillete

Paso 1

Hacer una cruz en la base de cada tomate y escaldar en agua hirviendo con un poco de sal. Esto hará que la piel sea más fácil de retirar, tendremos que sacar los tomates cuando veamos que en la zona donde hemos hecho los cortes la piel empieza a levantarse. Cuando esto suceda llevar los tomates a un bol con agua y hielo para cortar la cocción. Cuando estén fríos retirarlos, pelarlos y triuturar con una turmix y vaso batidor. 

Paso 2

En una sartén apta para el horno - o también se puede hacer en cualquiera y luego tener preparado un recipiente apto para hornear - comenzar a preparar el sofrito de nuestro shakshuka. Lo primero que tendremos que hacer será picar muy pequeños la cebolla, el ajo y el pimiento (retirando las semillas y también las partes blancas interiores) y ponerlas en la sartén con un poco de aceite a fuego medio con un poco de sal. Lo dejaremos sofreir bien, hasta que todo esté bien tierno, unos 10 minutos. 

Paso 3

Añadir cuando esté todo bien reducido las especias y acto seguido el tomate triturado. Ahora será momento de dejar cocinar todo a fuego suave, muy lentamente, para que reduzca muy bien hasta conseguir lograr una pasta prácticamente. Lo tendremos en el fuego 45 minutos. 

Paso 4 

Precalentar el horno a 200ºC. Poner el shakshuka a punto de sal, pimienta negra y si se quisiera también un poco de azúcar. Añadir los tomates cherry partidos por la mitad y, si nuestra sartén no fuese apta para el horno, verter la mezcla en un recipiente que sí. 

Paso 5

Hacer dos huecos en la salsa y cascar los huevos ahí. Lo ideal es sólo cascar la clara y reservar la yema, para que no se cuaje de más en el horno. Meter en el horno durante 5 minutos. A los cinco minutos añadir las yemas y cocinar 3 minutos más. 

Paso 6

Al salir del horno terminar con unas hojas de cilantro o perejil y servir con pan cerca, de pita sería idea, y hacer muchos barquitos. 

Notas

Aunque el típico en todo el Magreb, es además uno de los platos más populares de Israel donde lo han adoptado con mucho cariño y desde donde han salido infinitas versiones y posibilidades gracias a las cuales la versión clásica de color rojo y bien fragrante empieza a mutar a versiones amarillas, verdes, blancas o incluso negras o naranjas. ¿Cómo? Pues simplemente variando los vegetales que componen este pisto árabe especiado, que es como lo podríamos denominar para entenderlo bien. Eso o unos huevos a la flamenca o huevos rancheros porque sin duda se parece a ambos. 

Los trucos para hacer una buena shakshuka son tan básicos como contar con tomates bien maduros y llenos de sabor aunque es justo admitir que existe también la vía rápida y arrancar con un buen tomate frito, si es casero mejor. Para ello simplemente tendríamos que añadir el tomate frito en lugar del tomate triturado y apenas dejar cocinar todo el conjunto unos 10 minutos. 

Las especias son a juego de cada uno y en cuanto a su cocción en el horno también podréis optar por hacer los huevos directamente en la sartén, dejando el fuego al mínimo y cubriendo la sartén con una tapa para que con la ayuda del vapor condensado los huevos terminen de cocinarse. Añadir la yema unos minutos después de la clara será un truco infalible para que ésta termine cremosa dentro de nuestra shakshuka. Que por supuesto también podríais terminar con un huevo frito, pero ya perdería parte de su encanto.