Foto: Cristina López

Verduras RECETAS

Pisto de verduras con huevos, receta fácil para rebañar el plato

El pisto de verduras siempre acaba siendo un éxito incluso entre los más reacios a comer cosas que vengan de la huerta. Perfecto para llevar en el táper.

Salvo los tomates, el resto de hortalizas necesarias para preparar este pisto de verduras se encuentran con facilidad todo el año. Por eso, y para simplificar la receta, os propongo usar una buena salsa de tomate casera que tengáis en conserva.

Ingredientes

  • Calabacines, 2 medianos
  • Berenjena, 1
  • Pimiento rojo, 1
  • Pimiento verde, 1
  • Cebollas tiernas, 2
  • Zanahorias, 2 o 3
  • Salsa de tomate casera, 250 g
  • Queso rallado que funda bien, 100 g (opcional)
  • Huevos, 4
  • Sal, pimienta y orégano al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra, 3 cucharadas

Cómo hacer un pisto de verduras con huevos

Hay más de una forma de preparar un pisto de verduras con huevos y todas están buenísimas. Y aprovechando que estamos, hoy os voy a proponer dos versiones, una con queso que se termina en el horno y otra sin queso, un poco más ligera, en la que cuajamos los huevos en la misma sartén que se hace el pisto.

01: Preparar las verduras

Foto: Cristina López

Lo primero será limpiar y trocear las hortalizas en cubitos de 1 cm de lado aproximadamente. Empezaremos por las berenjenas, que las dejaremos en un bol de agua con sal hasta el momento de incorporarlas a la receta. Así soltarán el amargor y quedarán mucho más melosas. Una vez tengamos todas las verduras troceadas las reservamos.

02: Sofreír las verduras

Foto: Cristina López

En una sartén o cacerola amplia ponemos a calentar el aceite a fuego medio-alto, cuando esté caliente añadimos la zanahoria y la salteamos durante tres o cuatro minutos.

Añadimos la berenjena escurrida, salteamos un minuto, bajamos el fuego y dejamos pochar 5 minutos.

Subimos el fuego pero sin llegar al máximo y añadimos los pimientos y las cebollas, salteamos un par de minutos y bajamos de nuevo el fuego durante otros cinco minutos.

Finalmente añadimos el calabacín, salpimentamos al gusto, añadimos orégano y dejamos pochar a fuego medio hasta que todas las verduras estén tiernas. Serán unos 15-20 minutos en total.

03: Añadir salsa de tomate

Foto: Cristina López

Añadimos la salsa de tomate casera, mezclamos bien y lo dejamos a fuego medio-bajo durante otros cinco minutos.

04: Cuajar los huevos

Foto: Cristina López

Llegados a este punto tenemos dos opciones:

La primera y más sencilla es, en la propia sartén o cazuela en la que estemos cocinando las verduras, abrir unos pequeños huecos entre las verduras y colocar en ellos los huevos -que os recomiendo cascar aparte en un vaso o en una taza para asegurarnos de que el huevo está bien y de que no nos caen trozos de cáscara al guiso-. Si los huevos están a temperatura ambiente, con unos cinco minutos a fuego lento será suficiente para que se cuaje la clara y la yema permanezca líquida.

Para la segunda opción, que es algo más laboriosa, empezamos precalentando el horno a 250ºC. Después pasamos las verduras pochadas con el tomate a una fuente apta para horno (o si lo preferís a unas cazuelitas individuales), colocamos el queso rallado formando una especie de nidos dentro de los que pondremos los huevos -recordad lo de cascarlos aparte en un vaso o una taza- y horneamos durante unos minutos hasta que veamos que el queso está fundido y las claras de huevo cuajadas.

05: Servir

Foto: Cristina López

Una vez cuajados los huevos, lo único que nos faltaría sería salpimentar las yemas de los huevos y ponerlo en la mesa. El disfrute está asegurado.

Los secretos de un buen pisto de verduras

Aparte de la calidad de las hortalizas, la clave del éxito está en la paciencia a la hora de hacer el sofrito. Es importante no añadir todas las verduras a la vez, pues unas quedarían demasiado duras y otras demasiado deshechas.

Foto: Mer Bonilla

En estas dos versiones de pisto de verduras con huevos, que aportan proteínas, puede servirse como plato único -perfecto para la cena- o acompañado, por ejemplo, de una ración de pan integral, que la receta se presta a hacer barquitos, submarinos y toda una flota completa. Si es para comer al mediodía, podéis servirlo con una pequeña ración de pasta hervida o arroz.

El mismo pisto sin huevos, es perfecto como relleno de lasañas, empanadas, empanadillas o incluso pizzas, así que si sobra algo no lo tiréis.