Saludables

Muesli crujiente casero, un desayuno de campeones

Olvídate de los cereales industriales multiazucarados y prepárate este muesli crujiente casero para desayunar cada mañana como un campeón.

Hace ya mucho tiempo que desterré de mis desayunos el típico bocadillo de embutido con café con leche que había tomado durante toda mi vida. Una de las primeras cosas que cambió en mi transición a una alimentación más saludable fueron los desayunos. Empecé a incorporar frutas, frutos secos y cambié el pan por la avena -que, ahora mismo, es mi aliada número uno en los desayunos-.

Ingredientes para el muesli crujiente casero

  • Copos gruesos de avena integrales sin gluten, 150 g
  • Arándanos secos, 80 g
  • Pipas de calabaza, 50 g
  • Semillas de sésamo, 30 g
  • Aceite de coco, 1 cucharada
  • Miel, 50g
  • Sal, media cucharadita

Una de las opciones que me preparo como una vez al mes, es un muesli casero. El muesli es un plato de origen Suizo que se consume de forma habitual en los desayunos, sus ingredientes acostumbran a ser cereales, frutos secos y frutas desecadas o deshidratadas combinadas de varias maneras.

Este muesli casero que os traigo hoy es de mis combinaciones favoritas, espero que la disfrutéis. Además, es una opción sin gluten y sin lactosa, de las que a mí me gustan 😉

Preparación del muesli crujiente casero

01: Mezcla de los ingredientes secos

Vamos a empezar mezclando los elementos secos de nuestro muesli casero. En un recipiente hondo, incorporaremos todos los ingredientes secos: los copos de avena, las pipas de calabaza, el sésamo tostado y la sal.

Mezclaremos bien.

02: Incorporación de los ingredientes húmedos

A continuación, mezclaremos los elementos húmedos. Empezamos añadiendo el aceite de coco líquido a la mezcla anterior, debemos incorporarlo poco a poco e ir mezclando bien (Si tenéis el aceite de coco solidificado, pasa cuando la temperatura es inferior a 24ºC, lo calentaremos un poco al baño maría para que se vuelva líquido). Debe quedar bien repartido por toda la mezcla.

Una vez tengamos en aceite de coco bien integrado en la mezcla de ingredientes secos, es el turno de añadir la miel. También la incorporaremos poco a poco y la integraremos bien en toda la mezcla.

Este paso requiere de un poco de paciencia para que toda la mezcla quede bien impregnada del aceite de coco y la miel pero solo os llevará 5 minutos y vale mucho la pena.

03: Horneado

Primero pondremos el horno a precalentar a 160ºC con calor arriba y abajo.

En una bandeja de horno, volcaremos la mezcla del muesli casero sobre ella. Con la ayuda de una pala de madera o de las manos extenderemos la mezcla por toda la superficie de la bandeja. Es importante extenderla muy bien para que nos quede bien horneado.

Pondremos la bandeja en la mitad del horno, tardará en hacerse unos 20 minutos. Es muy importante que cada 5 minutos abramos el horno y removamos la mezcla para que se nos hornee por todos lados de manera uniforme.

Si lo dejamos en el horno y no realizamos el paso de remover la mezcla nos quedará tostado por arriba y apelmazado por abajo, cosa que no queremos. La gracia del muesli es que quede suelto y tostado por igual.

Así que, cuando hagáis este muesli casero no os pongáis a hacer otras cosas y estad atentos de él. Son solo 20 minutitos…

Una vez transcurridos los 20-25 minutos, sacaremos el muesli casero del horno y añadiremos los arándanos. Lo mezclaremos todo bien y dejaremos que se enfríe.

Ya solo nos queda guardarlo en un bote hermético y tendremos el desayuno preparado para un montón de días.

Resultado final

Para mí, el resultado final de este muesli crujiente es espectacular. No tiene nada que envidiar a los mueslis que venden ya preparados en los supermercados, yo solo le veo ventajas. Lo primero, es que lo preparas con tus ingredientes favoritos, por lo tanto a tu gusto 100%. Además, sabes exactamente qué ingredientes lleva y controlas la cantidad de azúcar que incorporas (en este caso miel), el aceite que utilizas y la procedencia de todos los ingredientes.

Los gramos que os he indicado de cada ingrediente los podéis ir cambiando según vuestros gustos. Al igual que, podéis cambiar las pipas de calabaza por cualquier fruto seco (avellanas, almendras, nueces, anacardos…), el sésamo tostado por otras semillas (lino, chía, pipas de girasol…) y los arándanos por otra fruta deshidratada (pasas, orejones, dátiles…). También podéis añadir arroz o quinoa hinchado, coco rallado o en copos, canela, chocolate… Todo lo podéis cambiar según vuestros gustos y preferencias, ¡no hay límites!.

Aunque sí os quiero contar que, la receta original del muesli estaba hecho con manzanas ácidas, nueces y una cucharada de harina de avena dejada en remojo durante 12 horas, el zumo de medio limón y una cucharada de leche.

Personalmente, me gusta comerme el muesli con un yogur de soja y acompañado de fruta, alguna crema de frutos secos o semillas (tahín, crema casera de avellanas o anacardos…) y algunos trocitos de chocolate (siempre con más del 85% de contenido en cacao). Pero también lo podéis tomar con leche o bebida vegetal, con queso fresco o tal cual a cucharadas.

Una ración de muesli crujiente oscila entre los 60 y los 80g, variando según nuestras necesidades y, es un alimento muy completo a nivel nutricional. La avena es rica en vitaminas del grupo B, contiene mucha fibra es alta en hidratos de carbono y baja en grasas. Los frutos secos nos aportan vitaminas, minerales, proteína vegetal y grasas de la buenas.  Las semillas de sésamo son ricas en vitamina B y E, también contienen grasas de la buenas y nos aporta proteína vegetal y fibra. Los arándanos son bajos en azúcares y un gran antioxidante.

En definitiva, esta receta de muesli crujiente es una muy buena opción para incorporar a nuestros desayunos y empezar el día con energía. Espero que disfrutéis de esta receta y probéis varias alternativas hasta que encontréis vuestra combinación favorita.