Pescado y marisco

Cómo cocer percebes para darte un festín con poquísimas calorías

Se trata de un verdadero manjar del mar, uno de los mariscos gallegos más apreciados en el mundo entero y aquí te explicamos cómo cocer percebes como un máster.

Aunque Galicia no es el único sitio del mundo donde se capturan percebes, la calidad de los que se recogen en las costas gallegas es muy superior a los que proceden de países como Marruecos o Canadá. Aparte de ser una delicatessen, su preparación es un juego de niños y son un festín del que puedes disfrutar sin miedo a las calorías.

Ingredientes

  • Percebes, 1 kg
  • Agua, 4 litros
  • Sal, 240 g

Cómo cocer percebes como si fueras gallego

Es el marisco más fácil de preparar. Tanto es así, que en gallego la "receta" se puede resumir en una línea: “Auga a ferver, percebes botar, auga a ferver, percebes sacar” y esa es la clave, una cocción de apenas un minuto en agua salada. 

Hervir agua con la sal (lo ideal sería poder cocerlos en agua de mar).

Cuando el agua esté hirviendo, echar los percebes.

Esperar a que vuelva a hervir el agua y sacar los percebes.

Envolverlos en un paño limpio.

Los percebes se comen calentitos que es como más ricos están, por eso se sirven envueltos en un paño para que no se enfríen en la fuente en la que se sacan a la mesa. Para degustarlos, el comensal saca unos cuantos del paño y se los sirve en el plato, pero siempre en pequeñas cantidades para que no se enfríen en el plato.

Para comerlos, se tira suavemente de la cabeza sujetando la”piel” negra que recubre la parte comestible para que esta salga.

Ah, y nada de ponerles limón ni laurel ni otros condimentos. Si los percebes son de calidad, no necesitan nada más.

Sin duda, los percebes son la excepción al dicho ese de que todo lo bueno engorda o es pecado, pues una ración de 250 g de percebes no son ni 150 kcal, pero aportan proteínas y minerales, por lo que son un capricho que se puede disfrutar sin remordimientos.

El secreto para que los percebes sepan a gloria

No es por capricho que los percebes sean uno de los mariscos más caros, pues hacerse con ellos no es tarea sencilla. Los "percebeiros", que así se llama a los pescadores que salen a capturar esta especie, se enfrentan como nadie a la crudeza y la furia del mar y a menudo se juegan la vida, pues los mejores percebes están en las rocas sobre las que el mar bate con mayor violencia. Por eso, los percebes gallegos son uno de los alimentos más apreciados del mundo.

Pero por desgracia, siempre hay quien carece de escrúpulos y solo busca hacer negocio, de manera que no todos los percebes "gallegos" que nos encontramos en los mercados son auténticos percebes gallegos.

La verdad es que hay que mirarlos de cerca para diferenciar unos percebes gallegos de unos percebes de origen marroquí o canadiense porque no es sencillo, pero cada uno tiene sus características particulares.

Los percebes gallegos son más oscuros, más gordos y de menor longitud, además están unidos en “piñas” en las que todavía quedan restos de rocas duras típicas de las costas gallegas a las que viven adheridos, por lo que cuesta separarlos.

En cambio, los percebes africanos son de color más claro, más largos y más finos, aunque también pueden estar unidos en “piñas”, estos se separan fácilmente ya que el sustrato rocoso en el que se asientan son principalmente areniscas que se deshacen con facilidad.

Los percebes canadienses, que además pertenecen a una especie distinta, tienen más uñas -unas 40- que los gallegos -menos de 25-.