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Pasta y arroz

Risotto de calabaza, receta rápida, fácil, barata y vegetariana

El risotto de calabaza es un entrante ideal que también sirve como guarnición en cualquier menú de otoño e invierno. Rico y reconfortante.

Preparación: 40 min. Dificultad: Intermedia Personas: 3

Ingredientes para un risotto de calabaza

  • Caldo (vegetal o de carne, según gustos), 750 ml
  • Vino blanco, 20 ml
  • Arroz especial para risotto, 250 g
  • Calabaza, 150 g
  • Mantequilla, 60 g
  • Cebolla, 1/2
  • Sal
  • Queso Parmesano, cantidad al gusto
  • Hojas de albahaca (opcional)
  • Popurrí pimientas
  • Pastilla de caldo

Un clásico entre clásicos de la gastronomía mediterránea. Con esta receta de risotto de calabaza, queremos enseñaros que un plato de apariencia tan exigente es en realidad sencillísimo. Además, estamos en temporada de calabaza. ¡Al lío!

Cómo preparar el risotto de calabaza

1: Hervir la cabaza

Preparación de la cabaza

Preparación de la cabaza

Pelamos la calabaza y la troceamos al gusto. Nosotros hemos hecho dados pequeños. A continuación, cogemos una olla o cazo donde quepa la cantidad de calabaza. La llenamos generosamente de agua y la llevamos a hervir. Añadimos una pizca de sal. Cuando el agua llegue a su temperatura de ebullición, vertemos los trocitos de calabaza. Espolvoreamos 1 pastilla de caldo. Así, potenciaremos el sabor de la hortaliza. Tapamos y dejamos que la naturaleza siga su curso, a fuego alto. En 20 minutos lo tenemos listos. Escurrimos la calabaza y reservamos.

2: Sofreír, añadir arroz y regar el risotto de calabaza

sofrito y caldo risotto

sofrito y caldo risotto

El núcleo de la receta. Lo primero es elegir una sartén de cierta profundidad, ya que todos los ingredientes van a ir colocándose en ella. Empezaremos donde empiezan las grandes historias: derritiendo un trocito de mantequilla (20 g de los 60 g).

Cuando se haya repartido por toda la sartén, añadimos la 1/2 cebolla. Pochamos a fuego medio. Que los dados de cebolla se cubran bien de los colores de la mantequilla. Nada más tenga la paleta de colores dorada, vertemos la calabaza que habíamos reservado. Removemos 2 minutos. Agregamos el arroz. Mezclamos todo bien otros 2 minutos. Le toca protagonismo al vino blanco: echamos unos 20 ml. El vino hará que despeguen los sabores y sedimentos del fondo de la sartén. Dejamos que se evapore el alcohol, con mucho cuidado de no subir el fuego para que los ingredientes no se nos peguen.

Ahora viene la parte capital: el capricho del risotto. Durante los siguientes 15-17 minutos, vamos a regar todos estos ingredientes. Primero, añadimos 250 ml del caldo que tenemos preparado, sea de verduras o de carne. Removemos para que el arroz suelte todo su almidón y adquiera la cremosidad que buscamos. Corregimos de sal y pimienta, si lo deseamos. Agregamos otros 20 g de mantequilla. Seguimos removiendo. Una vez el grano de arroz se haya bebido esta primera cantidad de caldo, volvemos a regar con otros 250 ml de caldo. Repetimos exactamente el mismo proceso: remover todo bien. Cuando haya reducido, añadimos los últimos 250 ml de caldo y 20 g de mantequilla.

Por último, esparcimos generosamente una parte del queso parmesano. Mezclamos de nuevo para que el plato se impregne de sabores y para que el queso se derrita con el calor de la sartén.

3: Servir

emplatar risotto

emplatar risotto

¿Veis la foto de la izquierda? Apenas le quedaban 3 minutos para terminar de absorber todo el caldo. Ese es el punto que tenéis que buscar. Para servir, nosotros teníamos un cazo bastante torpe, pero os valdrá cualquier tipo de espumadera. Añadimos unas hojas de albahaca y otro poco más de queso parmesano como coronamiento del risotto. Opcionalmente, agregamos un chorrito de aceite de oliva.

Notas

Casi todos los platos de arroz exigen cariño. Quieren ser tratados con especial atención a lo largo de todo su proceso de cocción. Esta receta de risotto de calabaza es uno de estos arroces. Le gusta que lo vayan regando, lentamente, creando la consistencia melosa que tanto lo define. Añadir el caldo en tandas mientras removemos el grano permite que el almidón del arroz se suelte.

Según nos guste más o menos cremoso, lo personalizamos con el tipo y cantidad de caldo, el parmesano y la mantequilla. En lo personal, ya sabéis que le damos preferencia a la flexibilidad y la diversión en la cocina. Hay que disfrutar cocinando tanto como comiendo. ¿Os parece que las hojas enteras de albahaca son algo toscas o que valen solo para presentar? Sin problemas. Podéis picarlas y esparcirlas por encima del plato con un chorrito de aceite: explosión de sabor garantizado.

Por otro lado, en lugar del tradicional queso parmesano, sentíos libres de emplear otras variedades de queso. Desde un queso duro manchego hasta el reconocido pecorino. En cuanto a la naturaleza del plato, el risotto es una de las más emblemáticas estrellas de la gastronomía italiana. Admite muchas combinaciones: setas de temporada, cuatro quesos, calabacín, mariscos o tocineta ahumada.

Si os gusta el vino, tened en cuenta que este plato es una auténtica experiencia en paladar acompañado de un verdejo, un albariño o un rioja semidulce. Nuestra última observación: abusad con el queso. Ley de la proporcionalidad: cuanto más queso, más felicidad. Buon profitto!

Y ya sabéis, si os animáis, subid una foto de vuestro risotto de calabaza a Instagram y etiquetad a @cocinillas_es para que podamos verla.