Imagen de Emilio Baena.

Imagen de Emilio Baena. YouTube

Sociedad

Emilio Baena, exfuncionario de Hacienda, alerta: "Si es menor tu recaudación, te pueden mandar una carta por si suena la flauta"

El extrabajador de la Agencia Tributaria reveló el funcionamiento de la 'estrategia del miedo' que se practica sobre algunos contribuyentes.

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Como decía el conocido eslogan "Hacienda somos todos", la Agencia Tributaria tiene como objetivo que todos los ciudadanos contribuyan de forma equitativa y justa al sostenimiento de los gastos públicos.

Por ello, desempeña distintas funciones, como la gestión y recaudación de impuestos, la comprobación e investigación de las declaraciones presentadas y el control del comercio exterior.

Así, con el avance de las tecnologías y herramientas como la IA, la Agencia cuenta hoy con sistemas más sofisticados de control, inspección y cobro, tal y como explicó el exfuncionario de Hacienda, Emilio Baena, en el podcast Tengo un plan.

Hacienda siempre gana

La Agencia Tributaria no siempre necesita abrir una inspección formal para generar inquietud entre los contribuyentes. En muchos casos, basta con una carta.

Así lo explica Emilio Baena, exfuncionario de Hacienda, al analizar lo que denomina la "estrategia del miedo", una práctica basada en el uso masivo de datos y comparaciones estadísticas para provocar una reacción preventiva del ciudadano.

Baena lo ilustra con un ejemplo muy gráfico: "Imagínate que tú eres una peluquería de barrio y se ha hecho un análisis de todas las peluquerías de esa zona y se ve que todas ingresan 20.000 euros al año pero resulta que la tuya está ingresando 10.000 euros".

En ese contexto, la Agencia puede enviar una comunicación que no implica el inicio de un expediente, pero sí lanza un mensaje claro: "Oye que sepas que estás por debajo de la recaudación del resto de peluquerías que hay en el barrio".

El objetivo real de este tipo de avisos no es sancionar de inmediato, sino tantear. Según Baena, se envían "simplemente por si suena la flauta y realmente tú no lo estabas declarando".

Realmente se trata de una forma de comprobar si el contribuyente regulariza voluntariamente su situación por miedo a una futura inspección.

Además, esta capacidad de control se ha visto reforzada por el uso de la inteligencia artificial. "Ahora aplicando la IA, ella puede leerlo y extraer toda la información de la escritura", explica Baena en referencia a documentos notariales.

Lo que antes exigía comprobaciones manuales ahora está "muchísimo más clasificada" y es "mucho más potente". Aun así, matiza que "en última instancia siempre va a ser una persona la que valide cualquier cosa que haya hecho la inteligencia artificial".

El cruce de datos, además, es prácticamente ilimitado. "Es infinita la cantidad de condiciones y filtros que se pueden hacer... puedo trabajar ahí 25 años y no sé lo que va a hacer", reconoce el exfuncionario, subrayando la capacidad cambiante del sistema de selección de contribuyentes.

Otro aspecto controvertido es el sistema de incentivos internos. Baena aclara que no se trata solo de recaudar más, sino de cumplir unos baremos que incluyen "número de expedientes, plazo, número de contribuyentes atendidos" o incluso "más actas a lo mejor de conformidad".

También se valora la complejidad: "No es lo mismo abrir un expediente a un autónomo pequeño que abrirlo solo a Inditex".

Aun así, lanza una advertencia: "Que el sistema de incentivos te haga que liquides sin que realmente tengas que liquidar pues también sería injusto".

En el terreno sancionador, Baena distingue claramente entre liquidar y multar. "Una cosa es que deba el dinero se le liquide... y otra muy distinta es que le sancione directamente", indicaba.

Para sancionar, Hacienda necesita probar intención, el llamado dolo. Por eso, los avisos previos pueden convertirse en una trampa.

"Tú ante tribunales digamos que ya tienes algo que soporta el hecho de que esa persona ya conocía la legalidad", señalaba el extrabajador de Hacienda.

En cuanto a las cuentas bancarias, Baena aclara que la Agencia Tributaria no ve los movimientos en tiempo real, pero sí puede acceder a ellos si los solicita, especialmente en operaciones relevantes.

Y si no se paga una deuda firme, el margen de actuación es amplio: "Te podemos bloquear cuentas, te podemos embargar la casa, embargar el sueldo".

Finalmente, incluso los inspectores están vigilados. Si un funcionario accede sin justificación a los datos de alguien cercano, el sistema lo detecta y exige explicaciones, evitando abusos internos.

En conjunto, el mensaje es claro: más allá de las inspecciones clásicas, la Agencia Tributaria dispone hoy de herramientas suficientes para presionar, disuadir y provocar regularizaciones espontáneas. A veces, basta con una carta "por si suena la flauta".