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Ensaladas

Santiago, cocinero "La mejor ensaladilla no lleva atún, se hace con 2 latas de mejillones, 4 patatas y 3 huevos duros"

Una receta irresistible y fácil de hacer que versiona la tradicional ensaladilla rusa.

Más información: Alberto Chicote, chef: "Para una ensaladilla rusa increíble, usa 1 kg de gambas, 2 latas de bonito, 5 zanahorias y 5 patatas".

Adriana Calvo
Publicada
Actualizada

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La ensaladilla rusa es uno de los grandes iconos del recetario popular español, aunque su historia y su nombre apuntan mucho más lejos que la barra de un bar de tapas.

Este plato se construye sobre un principio básico: hortalizas cocidas, picadas y ligadas con mayonesa hasta obtener una textura untuosa pero no pastosa. La patata debe cocerse en su punto —tierna, pero sin deshacerse— y enfriarse antes de mezclarla, para evitar que se rompa y que la salsa se vuelva demasiado líquida.

Las zanahorias y los guisantes, tradicionalmente hervidos, hoy suelen proceder de mezclas de verduras congeladas, que garantizan rapidez y homogeneidad de corte.

La mayonesa, ingrediente crucial, puede ser casera o industrial; muchos recetarios clásicos insisten en una salsa espesa, con carácter, a menudo con una ligera acidez que refresca el conjunto.

El añadido de atún en conserva aporta grasa y sabor marino, mientras que el huevo duro introduce cremosidad y un punto de dulzor. Como remate, no faltan decoraciones con tiras de pimiento rojo asado, puntas de espárrago o aceitunas, que remiten a la estética de los platos festivos de mediados del siglo XX.

Ensaladilla escabechada

No obstante, esta receta básica y 'fundamental' admite muchísimas variaciones. Cada cocinillas puede ser creativo y animarse a improvisar con otros ingredientes o técnicas, no hay nada escrito.

En este sentido, Santiago, creador de contenido tras la cuenta de @lacocinadesantiaguini, con más de 260.000 seguidores en TikTok, propone una receta que sustituye el atún por mejillones en escabeche y colas de gambas, gambón o langostinos.

Un toque diferente e intenso, perfecto para los amantes de los escabechados, y muy fácil y rápida de hacer. El paso a paso de la receta, justo abajo.

Ingredientes

  • Patatas, 4
  • Huevos duros, 3
  • Mejillones en escabeche, 2 latas
  • Pepinillos, 10-12
  • Colas de gambas, gambón o langostino cocido, 10-12

Para la mayonesa

  • Aceite, unos 200 ml
  • Huevo, 1
  • Sal, una pizca
  • El líquido del escabeche de las latas de mejillones

Paso 1

Cuece las patatas, pélalas, córtalas en cubitos pequeños y ponlas en un bol.

Paso 2

Pela los huevos duros, pícalos y agrégalos al bol con las patatas.

Paso 3

Trocea también los pepinillos y añádelos en el bol. Reserva.

Paso 4

Marca las colas de gamba, de gambón o de langostino en una sartén al fuego. Cuando estén, córtalas en trocitos, ¡y al bol!

Paso 5

Pica también los mejillones en escabeche y reserva el jugo de la lata.

Paso 6

En un vaso de batidora pon aceite, un huevo, una pizca de sal y el líquido del escabeche de la lata de los mejillones. Echa también un par de mejillones para que tenga más cuerpo y tritúralo todo con la batidora de mano.

Paso 7

Ahora verte la mayonesa sobre todos los ingredientes del bol, remueve bien y listo.

https://www.tiktok.com/@lacocinadesantiaguini/video/7269834734744653089?q=receta%20lata%20mejillones&t=1770909968105

Más allá de debates sobre ortodoxias, la ensaladilla rusa es un plato vivo, cambiante, que refleja tiempos, modas y recursos de cada cocina. Nació como ensalada de lujo zarista, atravesó revoluciones y guerras, se abarató y se democratizó hasta hacerse omnipresente en barras, meriendas, menús del día y celebraciones familiares en medio mundo.

En la España actual ocupa un lugar privilegiado entre los clásicos imprescindibles: se comparte en raciones, se acompaña de picos o pan crujiente y funciona tanto como entrante fresco como acompañamiento de frituras o mariscos.

Cada ensaladilla rusa cuenta, en cierto modo, una historia: de qué se tiene a mano en la despensa, de las influencias familiares o regionales y de la personalidad del cocinero que decide cuánto atún (o mejillones, o gambas), cuánta mayonesa o cuánta memoria quiere poner en el plato.