La filósofa veleña María Zambrano en una imagen tomado en 1984.

La filósofa veleña María Zambrano en una imagen tomado en 1984. Raúl Cancio

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María Zambrano, filósofa: "La democracia es la sociedad en la cual no sólo es permitido, sino exigido, el ser persona"

La filósofa y ensayista reflexiona sobre la democracia en una época en la que el mundo parecía ver este concepto como un lujo.

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María Zambrano es una de las filósofas y ensayistas españolas más influyentes del siglo XX. La malagueña vivió en el exilio con motivo de sus participaciones en la Segunda República, por lo que su filosofía suele girar en torno a la evolución de la persona en estos contextos políticos.

La malagueña, además de entablar amistades con figuras como Ortega y Gasset o los intelectuales de la Generación del 27, también se convirtió en una figura emblemática del exilio republicano.

De esta manera, en su libro Persona y democracia. La historia sacrificial, la ensayista se plantea cómo la democracia, después de las épocas del fascismo, nazismo y la Guerra Civil, se relaciona con la 'persona'.

La democracia humanizadora

La obra de Zambrano, Persona y democracia. La historia sacrificial fue publicada en el año 1958 desde Puerto Rico cuando ya llevaba casi 20 años en el exilio.

En ella la filósofa reflexiona sobre la democracia después de las turbulentas épocas de los totalitarismos y la Guerra Civil española.

Lo cual la lleva a escribir la siguiente cita: “Si se hubiera de definir la democracia podría hacerse diciendo que es la sociedad en la cual no solo es permitido, sino exigido, el ser persona”.

Es importante recalcar, como fue mencionado anteriormente, que el libro fue escrito en épocas de posguerra con la consolidación de los regímenes democráticos occidentales frente a los totalitarismos.

No obstante, la pensadora plantea la pregunta: ¿Es posible una democracia en la que el individuo no sea un instrumento, sino, más bien, una persona?

A través de su obra, Zambrano reflexiona sobre una democracia humanizadora, en la cual las personas no sean meros instrumentos sino personas individuales.

Una democracia capaz de aprender de las catástrofes del siglo XX y evitar una sociedad en la cual las masas queden reducidas a instrumentos de poder, como argumenta que ocurre en los totalitarismos e, incluso, en los capitalismos.

De esta manera, la filósofa entiende a la persona no solo como un individuo a nivel jurídico, sino un ser humano único, con esencia y consciencia de sí mismo.

Por ello, hace énfasis en que en la democracia "no solo es permitido, sino exigido ser persona", es decir, es "exigido" ser un ser individual y no un "instrumento de producción".

Con esta frase, Zambrano afirma una serie de cosas: la democracia no es únicamente un sistema de votos o de libertades negativas, sino un sistema en el cual se exige a cada quien ser persona, es decir, tener su vocación singular y su dignidad.

Lo más importante que recalca la ensayista es que una democracia auténtica no es aquella donde la sociedad queda reducida a una masa anónima o a un engranaje porque donde no hay personas no hay democracia.

De esta manera, desde su exilio en Puerto Rico, la discípula de José Ortega y Gasset, opta por hacer una fuerte crítica a los totalitarismos y a las 'falsas democracias' que no están basadas en "humanizar a la sociedad".

¿Por qué es importante hoy? Para Zambrano una democracia digna es aquella en la cual las instituciones, las leyes y la vida social tratan al individuo como persona y le permiten actuar como tal.

En el contexto geopolítico actual, equivale replantearse si la visión de la filósofa del siglo XX, que hablaba del fascismo, nazismo y la Guerra Civil, puede aplicarse a lo vivido en varios países en el siglo XXI.