Una persona ajustando la temperatura de una caldera.

Una persona ajustando la temperatura de una caldera.

Interiorismo

Los expertos coinciden: esta es la temperatura a la que debes poner la caldera para no elevar la factura

¿A partir de qué grados la caldera gasta más? Los expertos aclaran cuál es la temperatura ideal para no multiplicar el gasto en las facturas.

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El consumo energético en el hogar durante los meses de invierno en España hace que la factura energética se dispare cada mes. Los días más fríos pueden llegar a elevar el consumo medio mensual de un hogar hasta incluso llegar a superar la media anual de 270 kWh.

Un aumento que es debido en gran parte a la calefacción, que puede representar la mayor parte del gasto, seguida por el uso del agua caliente. Precisamente para que el ahorro en las facturas se multiplique en estos meses, los expertos ya han desmentido que dejar la calefacción puesta todo el día sea lo mejor para ahorrar, pero ¿qué pasa con la temperatura de la caldera?

En estos casos, ajustar la temperatura puede ser clave y también evitar la mezcla de agua fría y caliente. Así lo asegura un experto en instalación de calderas, calentadores, calefacción y bombas de calor de la empresa Gas Nature, en uno de sus vídeos compartidos en redes sociales: "El 90 % de la gente está cometiendo este error con la temperatura del agua y no lo sabe", advierte.

@gasnature 🚨 El 90% de la gente está cometiendo este ERROR con la TEMPERATURA del AGUA… y está pagando de más sin saberlo. Si tu caldera está ajustada a 60º, ojo: 👉 Consume mucho más gas, trabaja forzada y tus duchas cambian de temperatura todo el rato. 👉 Y al mezclar tanta agua caliente con fría… terminas pagando más por exactamente la misma temperatura final. La temperatura más eficiente, cómoda y económica para la mayoría de hogares es entre 45º y 50º. 🔧🔥 Guarda este vídeo para ajustar bien tu caldera y compártelo con esa persona que sigue duchándose con el agua a 60º “porque sí”. 😅💸 #calderas #ahorroenergia #eficienciaenergetica #gasnatural #aguacaliente ♬ sonido original - GasNature

Según explica, muchas personas mantienen su caldera a temperaturas innecesariamente altas, sin saber que esto implica un consumo extra y una menor eficiencia: "A 60 ºC tu caldera trabaja mucho más, consume más gas y hacen que tus duchas sean menos estables en temperatura", detalla. Esto no solo afecta al confort, sino directamente al bolsillo.

Además, apunta a una práctica muy común pero poco eficiente: "Si mezclas tanta agua caliente con fría, al final pagas más para obtener la misma temperatura final".

Es decir, cuanto más caliente esté el agua que genera la caldera, más frío hay que añadir para usarla, lo que significa que estamos pagando de más por la mezcla innecesaria.

La recomendación es clara: "Lo más eficiente para la mayoría de los hogares es de 45 ºC a 50 ºC", asegura. Una franja de temperatura suficiente para garantizar el confort y, al mismo tiempo, reducir el gasto energético y económico.

Otros trucos para reducir la factura

Además de ajustar la temperatura del agua, hay otras decisiones cotidianas que pueden marcar una gran diferencia en el consumo energético del hogar. Una de las más efectivas es instalar un termostato programable que te permita adaptar la temperatura del agua a tus rutinas, bajándola mientras no estás en casa o durante la noche y subiéndola justo antes de ducharte o fregar. Esta planificación sencilla mejora el confort y evita un gasto innecesario.

También es clave evitar pérdidas de calor en el sistema. Para ello, conviene asegurarse de que tanto la caldera como las tuberías estén bien aisladas. Esto ayuda a que el agua caliente se mantenga más tiempo sin necesidad de volver a calentarla, algo que se nota en la factura a final de mes.

En algunos casos, puede ser útil valorar la instalación de un sistema de calefacción que permita regular distintas temperaturas para usos diferentes: por ejemplo, más alta para la ducha y más baja para los radiadores. Este tipo de configuración ajusta el gasto a lo realmente necesario y mejora la eficiencia general de la vivienda.

Por último, no hay que olvidar el papel de la propia caldera. Elegir un modelo con buena clasificación energética puede suponer un ahorro a largo plazo, aunque la inversión inicial sea algo mayor. Y tan importante como el tipo de caldera es su mantenimiento: revisarla periódicamente no solo previene averías o fugas, sino que alarga su vida útil y mejora su rendimiento.