Carne

Alitas de pollo en salsa de pimientos, receta para rebañar el plato

Para empezar la semana una receta de alitas de pollo en salsa de pimientos que está para rebañar el plato y no puede ser más fácil de preparar.

Suelo cocinar alitas de pollo cuando se me juntan en el congelador unas cuantas de los pollos que voy comprando y cuando tengo suficientes para hacer una comida, me pongo manos a la obra. Desde luego no es la parte más saludable del pollo ni la que más cunde, pues casi todo es piel y hueso, pero algo tienen las alitas que son un verdadero vicio.

Ingredientes

  • Alitas de pollo, 6 – 8
  • Salsa para churrasco, 150 ml (*)
  • Pimientos del piquillo asados, 1 bote
  • Aceite de oliva virgen extra, 1 cucharada
  • Sal

La receta de estas alitas de pollo en salsa no puede ser más simple y, además, no nos requerirá mucho tiempo para hacerla. Eso sí, están para rechupetearse los dedos.

(*) Yo he usado una salsa para churrasco casera que había preparado con antelación.

Cómo preparar alitas de pollo en salsa de pimientos

1: Dorar las alitas

Cortamos las alitas, retiramos las puntas, las salamos y las doramos en una cazuela con el fondo previamente engrasado con una cucharada de aceite de oliva virgen extra.

2: Preparar la salsa

Echamos por encima la salsa para churrasco y todo el contenido del bote de pimientos del piquillo (pimientos con todo el jugo). Subimos el fuego al máximo, lo dejamos que hierva un minuto, bajamos el fuego, tapamos y dejamos cocinar durante 3o minutos a fuego lento con la cazuela tapada.

Pasado ese tiempo los pimientos estarán casi completamente deshechos y habrán formado una salsa fabulosa.

3: Servir

Podemos  servir inmediantamente dejando la salsa tal cual, o podemos retirar las alitas, triturar la salsa para que quede con una textura uniforme sin tropezones, devolver las alitas a la salsa y servir. De cualquiera de los dos formas están para chuparse los dedos.

Resultado

Estas alitas de pollo en salsa se pimientos te las querrás comer sin cubiertos, pero si consigues vencer a tus instintos, también quedan muy bien acompañadas de puré de patatas, patatas cocidas o incluso pasta fresca. En cualquier caso, que no falte nunca un buen trozo de pan.