La leche tradicional es la procedente de la vaca, hecho que va cambiando por motivos ideológicos, de salud o simplemente para buscar nuevos sabores.

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  • Motivos Ideológicos: Este es el caso del veganismo, movimiento que piensa que el animal tiene derecho a una vida apartada de su explotación para beneficio de las personas.
  • Motivos de Salud: La leche de vaca contiene lactosa (un tipo de azúcar presente en la leche de los mamíferos), alérgeno que muchas personas no pueden digerir produciéndoles molestias estomacales, hinchazón abdominal, diarrea, etc.

Las alternativas que encontramos en el mercado no suelen ser completas, teniendo un contenido más bajo generalmente en calcio y vitamina D, carencias que pueden complementarse con el resto de alimentos que comemos a diario. A continuación se especifican los pros y contras de cada tipo de leche.

  • Leche de vaca. Es una fuente de proteínas, calcio, vitaminas D y K. Se recomienda beber uno o dos vasos diarios, sobre todo a ancianos y niños. A pesar de esta recomendación, la Escuela de Salud Pública de Harvard informó que demasiada leche puede aportarnos muchas grasas saturadas y exceso de retinol (vitamina A), que puede llegar a debilitar los huesos. Si decides abstenerte de su consumo asegúrate de tener otras fuentes de calcio como por ejemplo vegetales de hojas verdes, tofu o alubias.
  • Leche de soja. Es una alternativa rica en proteínas como la leche de vaca pero carente de calcio, es rica en vitamina B y contiene un 10% de la ingesta diaria recomendada de ácido fólico. La soja ha demostrado ser eficaz en la reducción del colesterol, aunque para obtener este beneficio hay que consumir gran cantidad de soja (sugieren unos 25 gramos de soja al día, o cuatro o cinco productos de soja). Si decides tomar leche de soja debes elegir la que no tenga sabor y sea orgánica preferentemente, este tipo es la que mantiene las proteínas originales. Sin embargo se recomienda tomar soja con moderación, sobre todo a las personas que sufren de gastritis o síndrome de intestino irritable, ya que la soja puede causar hinchazón.
  • Leche de almendras. Contiene menos calorías que los dos tipos de leches anteriores, ya que tiene menos grasas no saturadas y colesterol. Además posee alrededor del 25% de la vitamina D diaria recomendada y casi la mitad de la vitamina E, aunque goza de pocas proteínas. Han sido reconocidas las propiedades de la leche de almendras para la prevención de las enfermedades del corazón. Si tienes una dieta completa de proteínas es buena alternativa, también es un buen sustituto de los productos lácteos en el café o cereales para personas que hacen dieta.
  • Leche de arroz. Para obtener la leche del arroz éste es molido y mezclado con agua hasta que se transforma en  líquido. Durante el proceso, los hidratos de carbono se convierten en azúcar dándole un sabor azucarado natural. Es muy baja en nutrientes a menos que se añadan vitaminas y calcio a la misma. Es la leche menos propensa a desencadenar alergias, pero casi no contiene proteínas. La leche de arroz es ideal para los intolerantes a la lactosa pero tiene el doble de carbohidratos y no tiene el poder nutritivo de la leche, por ello se debe equilibrar con otras fuentes de proteínas o buscar las marcas que estén enriquecidas “artificalmente”.

¿Has probado algunas de estas leches vegetales? ¿Cúal es tu opinión?