Buñuelos mexicanos, la herencia de los españoles

Buñuelos mexicanos, la herencia de los españoles

Recetas

Buñuelos mexicanos, como los españoles pero totalmente diferentes

Crujientes, finitos y para comer como pipas. Estos buñuelos mexicanos tan típicos nos permiten un montón de formatos y son muy fáciles de hacer.

6 febrero, 2021 09:32

Todos conocemos la receta de buñuelos de España. Pero esta viajó hasta México y se transformó en algo diferente que muy posiblemente no conoces. Deja lo que estás haciendo, preparar los ingredientes y a cocinar buñuelos mexicanos.

Cualquier momento es bueno para disfrutar y rodearnos de los nuestros alrededor de una mesa repleta de grandes y suculentas preparaciones. A lo ancho y largo del globo, culturas y tradiciones se juntan y aúnan lo mejor de cada sitio. Fusiones de sabores o gustos más clásicos salen a escena listos para hacer disfrutar a los paladares más selectos. Y una de las cosas que no pueden faltar en cualquier región del mundo es el dulce.

En cualquiera de sus manifestaciones, tamaños y colores; todos los sitios tienen algún postre tradicional que, por alguna razón desconocida, sólo se hace en estas fechas. Es el mismo dilema que se plantea en España con las torrijas, ¿por qué sólo en Semana Santa).

Pues bien, en México (ese país fantástico de gastronomía maravillosa), al igual que ocurre en España, no hay plaza sin cabaña que venda artesanía navideña, ni tampoco, en su caso, puesto de buñuelos mexicanos, un dulce típico navideño que se trata de unos discos crujientes y espolvoreados con azúcar, miel, sirope o el ingrediente azucarado que más os guste. Poco se parecen a los nuestros salvo porque son fritos. 

En realidad, aunque su origen sea español y se llevase allí hace siglos, poco o nada tiene que ver con los que se hacen aquí (pese a que en algunas regiones de Tabasco se hacen igual), pero el objetivo es el mismo: sensación clásica y hogareña que nos recuerda aquellos buenos momentos en los que, con el delantal puesto desde primera hora de la mañana, veíamos a nuestras madres y abuelas cocinando sin parar dispuestas para agraciar, comiendo como no puede ser de otra forma, a todo el mundo. 

Así vemos que México no son solo tacos (aunque nos encanten y en Madrid haya sitios fabulosos donde comerlos como Mawey) como muestran en los platillos que sirven en Iztac (Madrid) sino que se abre a un universo de posibilidades donde el pozole, los huaraches, los chilaquiles o las memelas y otras opciones como estos buñuelos tienen muchísimo interés.

Ingredientes

  • Harina de trigo, 300 g
  • Levadura química, 1 cucharadita
  • Azúcar, 35 g
  • Sal, 10 g
  • Huevo, 1 ud
  • Mantequilla en pomada, 20 g
  • Agua, 1/2 vaso
  • Esencia de vainilla, 1/2 cucharadita
  • Azúcar glas, 2 cucharadas
  • Aceite de oliva suave para freír, cantidad abundante

Paso 1

Preparar estos buñuelos mexicanos es tan fácil como mezclar todos los ingredientes. Primero por un lado los secos y luego el huevo y por último la mantequilla y el agua. Y amasar. Añadiremos el agua suficiente hasta conseguir una masa que no se pegue, que sea manejable pero que no esté seca. 

Paso 2

Dejar reposar la masa durante 30 minutos filmada para que no se seque. 

Paso 3

En una superficie grande echar un poco de harina para que no se pegue la masa y estirar con el rodillo bolitas finas de la misma, hasta que queden obleas redondas muy delgadas. 

Paso 4

Calentar una sartén con abundante aceite de oliva hasta que esté bien caliente y freír, una a una, las obleas por ambas caras. Para que se doren de manera uniforme. Cuando estén bien doradas retirar a un papel de cocina absorbente para que pierdan el exceso de grasa. Terminar con azúcar glass por encima. 

Trucos y sugerencias

El aceite tiene que estar bien caliente para que los buñuelos mexicanos queden crujientes. Les podemos preparar un sirope de arce o caramelo para bañarlos por encima pero también cualquier mermelada o chocolate.

Podrían ser incluso una opción perfecta para montar una "tarta de obleas" rellena de crema de limón, crema pastelera, crema de chocolate o nata montada o merengue. Encontrar las capas crujientes entre cualquier relleno jugoso siempre es una opción de lo más apetecible para el postre o la merienda.