Montaje.

Montaje. E.E.

Carne

Marta Verona, chef: "El mejor pollo no se hace al horno, cocínalo en una olla con 2 ajos y 200 g de champiñones"

Una alternativa al pollo al horno que puedes tener lista en sólo 25 minutos.

Más información: Marta Verona, chef: "Las pechugas de pollo más rápidas y deliciosas se hacen con salsa de soja, vinagre, miel y jengibre".

Adriana Calvo
Publicada

0 votos

El pollo guisado aparece cada vez más como una alternativa apetecible al clásico pollo al horno de los domingos. No compite con él, lo complementa: donde el horno ofrece piel crujiente y bandejas rebosantes de patatas, el guiso aporta caldo, salsa y cuchara, con una dimensión reconfortante distinta pero igual de hogareña.

En muchas casas, el pollo al horno se ha convertido en sinónimo de celebración sencilla, pero también de cierta rutina: mismo aliño, misma guarnición, mismo ritual dominical.

El pollo guisado irrumpe como una forma de romper esa repetición sin renunciar al sabor familiar. Cambia el escenario —del horno a la cazuela— y el lenguaje culinario: menos foco en la piel, más en el fondo de cocción, las verduras y el pan que se moja.

Pasar del asado al guiso también es una cuestión de ritmo. Mientras el horno trabaja casi en solitario, el guiso exige una intervención más cercana: sofreír, desglasar, controlar el chup‑chup.

Ese contacto prolongado con la cazuela hace que el cocinero forme parte del proceso de otra manera, más participativa, casi terapéutica, especialmente en días fríos o lluviosos.

Si el pollo al horno se mide por el punto de la piel, el pollo guisado se mide, como decíamos, por su salsa. Un guiso clásico arranca con un buen sofrito de cebolla, ajo y, a veces, pimiento; se marca el pollo para dorarlo, se moja con vino o caldo y se deja cocinar lentamente con verduras, hierbas y, según la casa, un toque de tomate o especias. El resultado es una salsa ligada, brillante y profunda, que convierte un trozo de pan en un ingrediente casi imprescindible.

Esa abundancia de líquido cambia también la experiencia de comer. El plato ya no es solo proteína con guarnición, sino un conjunto en el que el caldo y las verduras son tan protagonistas como el propio pollo.

Pollo guisado de Marta Verona

Marta Verona, nutricionista y cocinera madrileña conocida por ganar la sexta edición de MasterChef España, ha compartido esta misma semana en sus redes su propia receta de pollo guisado con champiñones.

"Receta de 10 que nadie se va a creer que has hecho en 25 minutos", ha asegurado Verona a sus seguidores. Todos los detalles para cocinar este plato, justo a continuación.

Ingredientes

  • Muslitos de pollo, 4-6
  • Cebolla, 1
  • Ajo, 2 dientes
  • Champiñones, 200 g
  • Vino blanco, 1 vaso
  • Caldo de pollo o agua, 2 vasos
  • Maicena, una cucharada

Paso 1

En una olla a fuego fuerte con aceite, dora los muslos de pollo 1 minuto por cada lado. (Poco, sólo queremos marcarlos).

Paso 2

Retíralos del fuego, reserva, y en el mismo aceite, a fuego medio, dora la cebolla y el ajo. Unos 5 minutos. Pasado ese tiempo, añade los champiñones y dóralos también.

Paso 3

Agrega la maicena y el vino blanco. Integra todo bien y cocina un minuto a fuego fuerte para que evapore el alcohol.

Paso 4

Reincorpora los muslitos, cubre con el caldo y cocina a fuego medio, con la olla destapada, unos 15 minutos, y listo.

Acompañamientos

Lo que mejor va con el pollo guisado con champiñones son acompañamientos que 'chupen' bien la salsa (arroz blanco, puré de patata, patatas cocidas o pasta sencilla).

Para aligerar un poco también encajan judías verdes, brócoli, coliflor al vapor o verduras asadas como calabacín y pimiento. Y como opciones 'todo en uno', puedes usar cuscús, polenta cremosa o simplemente buen pan crujiente para mojar.