El chef Jordi Cruz junto a una planta de albahaca en un montaje de El Español
Jordi Cruz, chef: "Para que la albahaca fresca dure más tiempo, usa papel de cocina y déjala en una bolsa en la nevera"
El cocinero catalán ha compartido un sencillo truco con el que promete que la albahaca nos aguantará más días fresca en la nevera sin perder sus aromas.
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De todas las hierbas que solemos utilizar frescas, puede que la albahaca sea una de las más delicadas. Cuando la compramos cortada, tiene que estar muy fresca si no queremos que se eche a perder en pocas horas.
Lo ideal sería poder comprar solo la cantidad que necesitamos el día que la necesitamos, pero como eso no siempre va a ser posible, es importante aprender cuál es la mejor manera de guardarla en casa para que, al menos, siga siendo utilizable pasados unos días.
Y tampoco hay que caer en el error de que comprando una de esas plantitas de albahaca que venden en el supermercado vamos a tener hojas frescas durante semanas.
Para que la albahaca aguante fresca
El primer paso fundamental que debemos seguir, sea cual sea el método que vayamos a usar para conservarla, es elegir un manojo o un ramillete de albahaca que esté en buen estado, con todas las hojas de color verde intenso, sin manchas amarillas ni tallos marchitos.
Esto no siempre es fácil, porque cuando compramos en supermercados, a veces, vienen en bandejas o en bolsas y justo la parte que no se ve está en peores condiciones.
Una vez adquirida la albahaca, debemos separar cuanto antes las hojas que no estén en buen estado y evitar lavarla hasta el momento en que vayamos a utilizarla, ya que el exceso de humedad en las hojas puede acelerar su deterioro.
El truco más efectivo
El método más tradicional para conservar la albahaca fresca consiste en envolver las hojas en papel de cocina ligeramente humedecido y guardarlas en un tupper en la nevera. De esta manera, las hojas podrán conservar su humedad sin empaparse, lo que evitaría que las hojas se sequen o se pudran.
Haciendo esto, la albahaca se conserva durante cinco, seis días, incluso, una semana en buenas condiciones.
Este método es también el elegido por el chef Jordi Cruz, propietario, entre otros, del restaurante ABaC, con tres estrellas Michelin. Lo ha compartido recientemente en su perfil de Instagram explicando que, para hojas que se oxidan fácilmente, un papel de cocina nos vale.
"Lo impregnamos con agua, la necesaria, no tiene que estar empapadísimo, solo un poquito húmedo. Lo extendemos, colocamos nuestras hojas en el extremo y hacemos un rollito. Que no esté apretado, solo las enrollamos con cuidado, con cariño", explica.
Una vez hecho esto, el chef catalán indica que puede guardarse en una bolsa o en un tupper, pero sin cerrarlo herméticamente.
Otros métodos para conservar la albahaca
Un método menos conocido es la conservación en sal. Para hacerlo, alternamos capas de hojas de albahaca con capas de sal gruesa en un frasco hermético. De esta forma, la sal absorbe la humedad y evita la proliferación de microorganismos, por lo que la duración puede alargarse hasta alcanzar las 2 o 3 semanas.
Cuando queramos usarla, hay que enjuagar las hojas, pero aun así se notará el sabor de la sal, algo que puede no interesar cuando la albahaca se va a usar con otros ingredientes ricos en sal, como puede ser el queso parmesano.
Por otra parte, si prevemos consumir toda la albahaca en no más de 2 o 3 días, un método eficaz es guardarla en un sitio donde no reciba luz directa en un recipiente con agua.
El procedimiento es muy sencillo, para empezar, cortamos, aproximadamente, un centímetro del tallo para eliminar la parte que ya se haya puesto marrón.
A continuación, colocamos los ramilletes de albahaca en un vaso con agua, como si fueran un ramo de flores. Debemos asegurarnos de que solo los tallos estén sumergidos y cambiar el agua cada dos días para evitar que se pudra el agua y proliferen bacterias.
Finalmente, cubriremos las hojas con una bolsa de plástico o las envolveremos con film transparente, asegurándonos de que no quede completamente cerrada para evitar la condensación.
Conservar la albahaca durante meses
Si, por el motivo que sea, no vamos a consumir la albahaca en el tiempo que nos permiten estos métodos, entonces, sí o sí, tendremos que acudir a la congelación. Una técnica que nos permitirá no desperdiciar el producto, aunque nos limitará sus usos.
La albahaca, como cualquier otra hierba aromática, al congelarse, pierde su textura. Esto quiere decir que, una vez que se congele, ya no podremos disponer de las hojas enteras para usarlas como si fuera albahaca fresca, pero sí podremos utilizarlas para preparar salsas y aliños.
Para que no pierdan sabor durante la congelación, las hojas deben escaldarse. Para hacerlo, pondremos agua a hervir y cuando esté hirviendo las sumergiremos durante 20 o 30 segundos, las sacaremos e, inmediatamente, las pasaremos a un bol de agua con hielo para cortar la cocción y terminaremos secándolas bien con papel de cocina.
Una vez las tengamos preparadas, solo quedará engrasarlas con un poco de aceite, no hace falta inundarlas con aceite, simplemente se trata de que queden bien impregnadas en el aceite que servirá para potenciar su sabor.
Lo más cómodo es, una vez engrasadas, coger varias hojas, hacer un rollito y colocarlo en el hueco de una cubitera y dejar ésta en el congelador hasta que se endurezcan. Luego ya podremos pasarlas a una bolsa. Así tendremos porciones pequeñas para ir utilizándolas a medida que las necesitemos.