Juan del Val, ganador del Premio Planeta, en un montaje de El Español

Juan del Val, ganador del Premio Planeta, en un montaje de El Español iStock

Aprende a cocinar

Juan del Val (55), ganador del Premio Planeta, sobre su tortilla de patata: "No sé cómo he llegado hasta aquí sin cocinar"

Si hasta hace unos días Juan del Val era solo un colaborador de El Hormiguero, esta semana, sin duda, se ha convertido en el hombre del momento después de ganar el Premio Planeta de Novela.

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"Tengo 49 años y no sé cocinar" sentenciaba hace seis años Juan del Val. Tan rotunda afirmación se producía en su propia cocina cuando se preparaba para hacer su primera tortilla de patata.

El escritor que, para sorpresa de muchos, acaba de ser distinguido con el Premio Planeta de Novela 2025 por su obra Vera, una historia de amor, se enfrentaba a semejante desafío en 2019 cuando colaboraba en Uppers.es y fue plasmado por las cámaras en un documento gráfico que aún puede verse en YouTube.

Y, siendo justos, no nos queda más remedio que reconocer, y esto es un espóiler en toda regla, que el resultado fue una tortilla de aspecto muy apetecible.

Juan del Val y la tortilla de patata

"A lo mejor no os lo creéis, pero juro que es la primera tortilla de patatas que voy a hacer en mi vida. Pero bueno, ¿cómo he llegado hasta aquí sin saber cocinar? A mí incluso me parece un misterio", afirma el escritor nada más comenzar la grabación.

Mientras su mujer, la periodista Nuria Roca, y su hija Olivia intervienen entre risas y consejos, Del Val intenta aprender los secretos del plato más emblemático de la gastronomía española.

"A lo mejor oís algunas voces de fondo, que son de mi hijo mayor o mi mujer, que me van a ayudar un poco a ver cómo se hace una tortilla de patatas", advierte.

Con la sartén lista, Juan comienza su particular aventura culinaria. "Lo primero que tengo que hacer es echar el aceite en la sartén, porque vamos a freír patatas." A partir de ahí, Juan del Val se convierte en el vivo reflejo de cualquier principiante en la cocina.

Surgen dudas y pequeños errores, pero también algo que es la clave del éxito: voluntad de mejorar. "No presumo de no saber cocinar, por eso quiero remediarlo", afirma decidido.

Juan del Val siendo Juan del Val

El autor de Delparaíso y Candela aprovecha también la ocasión para reflexionar sobre la vanidad cotidiana: "Me caen un poquito mal los cocinillas, estos que parece que saben de todo… En general, estamos bastante acostumbrados a que la gente presuma de algo que no sabe."

Ese tono crítico ha sido siempre parte de su marca personal, y aquí, entre patatas y huevos, no podía dejar de aparecer. "Yo sí que sé que, si la tengo que preferir, la prefiero sin cebolla", sentencia, dejando claro que no teme posicionarse en uno de los debates más encendidos de la cocina en España.

Rectificar es de sabios

Mientras va pelando las patatas, el escritor reflexiona sobre la dificultad que supone cocinar a veces: "Entiendo el por qué a mí cocinar no me gusta demasiado, hay que tener muchísima paciencia. Puede generar cierta risa que yo diga haciendo la tortilla de patatas".

Tal vez por esa falta de paciencia surge el primer contratiempo, las patatas quedan demasiado gruesas y el aceite está demasiado caliente, por lo que se están empezando a dorar hasta el punto de que "parecen patatas bravas".

Afortunadamente, el escritor se da cuenta a tiempo y es capaz de solventar el incidente para llevar a término una tortilla que consigue el visto bueno de su comensal más exigente, su hija Olivia, quien, con la sinceridad propia de una niña de corta edad, afirma que está "buenísima, pero un poco sosa".

Una vez terminada y visto el corte, debido al grosor de las patatas, podríamos decir que la tortilla de Juan del Val se da un aire a la de la Martinuca y tiene la misma buena pinta.

Ingredientes

  • Patatas, 600 g
  • Huevo, 5 ud
  • Aceite, cantidad necesaria (Juan del Val utiliza de girasol)
  • Sal, cantidad necesaria

Paso 1

Pelamos las patatas y las cortamos en dados pequeños o en láminas finas, procurando que sean de tamaño uniforme para que se frían de manera homogénea.

Paso 2

Calentamos el aceite en una sartén suficientemente amplia a fuego medio y añadimos las patatas, asegurándonos de que queden cubiertas. Las dejamos cocinar lentamente, sin que lleguen a dorarse, hasta que estén tiernas.

Paso 3

Escurrimos las patatas con ayuda de una espumadera y las depositamos sobre un colador grande para retirar el exceso de aceite. Añadimos sal al gusto.

Paso 4

Batimos los huevos en un bol grande, los salamos al gusto y agregamos las patatas. Mezclamos suavemente hasta obtener una masa homogénea y dejamos reposar unos minutos.

Paso 5

Para cuajar la tortilla, ponemos una pequeña cantidad de aceite en la sartén, lo justo para engrasarla, y la calentamos a fuego medio-bajo. Incorporamos la mezcla de huevo y patata y dejamos que cuaje por un lado, moviendo la sartén con suavidad para evitar que se adhiera.

Paso 6

Cuando la parte inferior esté cuajada y la superficie aún ligeramente líquida, colocamos un plato grande sobre la sartén, giramos “con valor” como dice Juan del Val y deslizamos de nuevo la tortilla para que se dore por el otro lado.

Paso 7

Cocinamos un par de minutos más o hasta que esté cuajada a nuestro gusto, retiramos del fuego y dejamos reposar unos instantes antes de servir.

Las tortillas favoritas de Juan del Val

Mientras prepara la suya propia, Del Val confiesa que "la primera tortilla de patata que todo el mundo tiene como referencia es la de su madre".

"A mí la de mi madre me encanta, me encantaba", añade antes de matizar entre risas que "ahora me gusta un poco menos, porque me la hace menos, claro".

Pero más allá de las tortillas de casa, el escritor no duda en compartir algunos de sus templos favoritos donde rendir culto al plato más popular del país. "Hay un bar en Pozuelo que se llama La Española, que es fabuloso", explica.

También siente admiración por La Manduca, donde preparan "una tortilla de patata un poco especial, con pimiento y demás". Aunque, según comenta, cualquier bar del centro de Madrid puede ser un buen escenario para disfrutar de un pincho generoso acompañado de una caña.