Una pizza.
La primera pizzería sin humanos llega a Madrid: pedidos en 5 minutos y abierta 24 horas todos los días
Desembarca en el barrio de Chamberí y busca expandirse a Suiza, Noruega o Arabia Saudí.
Más información: Adiós a una de las cadenas de pizza más famosas: 250 locales cierran ahora para siempre.
¿Imaginas ir a pedir una Pepperoni a un restaurante y que te la prepare y sirva un brazo robot? Sin ningún tipo de mediación con una persona ni nada de calor humano. Raro, ¿no?
Parece cosa de ciencia ficción, pero es la pura realidad y ya está aquí, muy cerca. En Madrid va a desembarcar este año Pazzi, un local sin camareros ni pizzeros a la vista, donde el protagonismo recae en manos robóticas que producirán hasta 80 pizzas por hora, casi como una línea de montaje futurista aplicada a la gastronomía.
El primer local de Pazzi en España se ubicará en el número 14 de la calle Gaztambide, en el madrileño distrito de Chamberí, muy cerca del intercambiador de Moncloa.
No hay seres humanos, pero tampoco mesas ni sillas: el espacio está concebido como tienda a pie de calle orientada exclusivamente al take away y al pedido rápido.
El cliente se plantará ante una pantalla táctil, elegirá su pizza y en menos de cinco minutos podrá verla nacer, hornearse y salir en su caja mientras varios brazos metálicos se mueven tras una gran cocina acristalada.
La escena tiene algo de espectáculo: el obrador, convertido en vitrina tecnológica, exhibe un proceso completamente estandarizado que promete trabajar 24 horas al día, siete días a la semana, sin pausas, sin turnos y sin la imprevisibilidad del factor humano.
Un 'kiosco robótico' de pizzas en Moscú.
La empresa, de origen francés, presenta este local como su flagship y piloto en España, punto de partida de un ambicioso plan de expansión que incluye otros mercados europeos y países como Suiza, Noruega o Arabia Saudí.
De París a Madrid: la franquicia robotizada
Pazzi nació en 2021 en el centro de París, donde abrió su primer establecimiento completamente automatizado, y desde entonces se ha convertido en la primera franquicia 100% robotizada que llega al mercado español.
En un contexto de escasez de mano de obra en hostelería y de dificultades para cubrir turnos nocturnos o fines de semana, la promesa de una máquina que no descansa y no enferma resulta especialmente atractiva para los inversores.
Detrás de la ingeniería hay un socio industrial de peso: la brasileña Pibra, especializada en automatización y soluciones para líneas de montaje, responsable de diseñar los robots capaces de mantener una producción continua con precisión constante.
Adaptar esa tecnología a la restauración ha permitido a la cadena ensamblar un concepto híbrido entre máquina expendedora de alta tecnología y cocina rápida, heredero de experimentos como el antiguo 'pizzódromo' de Moncloa, pero llevado a una escala mucho más sofisticada.
Cómo cocina una pizza un robot
El recorrido del cliente empieza en la pantalla táctil, donde selecciona su pizza entre una carta pensada para poder ser replicada exactamente igual cada vez.
Desde ese momento, el sistema informático envía la orden al robot, que dosifica la salsa y los ingredientes, hornea la pizza en un horno de piedra, la corta y la encaja en su caja, todo ello en un circuito cerrado visible a través del cristal.
La automatización no implica renunciar al relato gastronómico. La masa, según explica la compañía, no la elaboran los robots: se prepara a diario por un equipo humano siguiendo la receta del chef ejecutivo Thierry Graffagnino, tres veces campeón mundial de pizza, y utilizando harina local.
La salsa de tomate llega firmada por Cirio, una marca italiana de referencia, y los ingredientes se ultracongelan mediante tecnología IQF para garantizar seguridad alimentaria y rendimiento en una cadena que puede despachar hasta 80 pizzas por hora.
Pese al llamativo eslogan de "pizzería sin humanos", la empresa matiza que sí existe supervisión humana, encargada de los protocolos de limpieza, mantenimiento técnico y control de seguridad alimentaria, aunque no haya personal elaborando pizzas al uso ni servicio de sala.
El establecimiento funciona, por tanto, más como una suerte de vending avanzado con fachada de tienda que como un restaurante tradicional, algo que también se refleja en la licencia municipal: no se permite el consumo en el local.
Polémica vecinal
El desembarco de Pazzi en Madrid no se limita a una anécdota futurista: abre el debate sobre el impacto de la automatización en el empleo en la hostelería, uno de los grandes motores laborales de la ciudad.
El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha subrayado que el proyecto cuenta con licencia, pero también que el Ayuntamiento se mantendrá "alerta" ante su funcionamiento para evitar que cause molestias a los vecinos, especialmente en lo que concierne al ruido.