Aitor Sánchez, nutricionista.

Aitor Sánchez, nutricionista. Universidad Europea

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Aitor Sánchez, nutricionista: "El desayuno perfecto no lleva galletas, sino un potaje o garbanzos y un café"

Olvídate de los cereales azucarados y los dulces, la primera comida del día debe basarse en 'comida real'.

Más información: Los expertos lo confirman: "La cena más sana y perfecta no es la ensalada de toda la vida sino esta receta con pollo y pasta".

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Las claves

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El nutricionista Aitor Sánchez critica el tradicional desayuno de leche, zumo y galletas, proponiendo potaje o garbanzos como opciones más saludables.

Advierte que los desayunos occidentales convencionales contienen demasiados azúcares y harinas refinadas, lo que provoca bajones de energía.

Recomienda desayunos ricos en proteínas y grasas saludables, como huevos, yogur con frutos secos o pan integral con hummus, para mejorar el rendimiento y saciedad.

Las poblaciones más longevas del mundo suelen incluir legumbres en sus desayunos, respaldando la propuesta de Sánchez desde la perspectiva de la longevidad.

Durante décadas, la industria alimentaria nos ha convencido de que un desayuno equilibrado consta de un vaso de leche, zumo de naranja y un puñado de galletas o cereales.

Un combo que, a nivel metabólico, es un auténtico desastre. El reconocido dietista-nutricionista Aitor Sánchez, investigador y autor del bestseller Mi dieta cojea, es tajante al respecto y propone dinamitar por completo nuestra concepción de la primera comida del día.

"El desayuno perfecto no lleva galletas. Tomar un potaje o garbanzos serían ingestas aceptables y saludables pero culturalmente no son aceptadas", señaló en La Vanguardia.

"Podríamos tomar huevos revueltos, una tostada de pan integral, un yogur con frutos secos, una macedonia de frutas... Yo a veces desayuno café y unas almendras, por ejemplo", añadió el nutricionista.

Aunque a muchos les pueda sonar radical, la ciencia nutricional respalda esta recomendación. El gran problema de los desayunos occidentales convencionales es su altísimo contenido en azúcares libres y harinas refinadas.

Estos ingredientes provocan un pico muy rápido de glucosa y una posterior subida de insulina. A las dos horas sufres un bajón de energía severo y un hambre voraz.

Frente a esta montaña rusa hormonal, las legumbres, los huevos o los restos de la cena de la noche anterior aportan fibra, proteínas de alta calidad y carbohidratos de lenta absorción.

El desayuno perfecto en España

"No existe ninguna base fisiológica que diga que por la mañana tenemos que comer cosas dulces o con forma de caja de cereales", suele recordar Aitor Sánchez en sus intervenciones divulgativas.

El cuerpo humano no distingue de horarios sociales, solo de nutrientes.

Esta visión rupturista es compartida y apoyada por los grandes referentes del sector del bienestar.

Entrenadores y expertos en metabolismo como Marcos Vázquez (Fitness Revolucionario) inciden constantemente en que un desayuno rico en proteínas y grasas saludables preserva la masa muscular y mejora el rendimiento cognitivo durante la mañana.

Asimismo, desde la perspectiva de la longevidad, los datos dan la razón al nutricionista español.

Dan Buettner, investigador de National Geographic y descubridor de las 'Zonas Azules' (los lugares con más centenarios del mundo), señala que el pilar fundamental de la dieta de las poblaciones más longevas son las legumbres.

Consumir garbanzos, lentejas o alubias desde primera hora del día es una práctica habitual en regiones como Nicoya (Costa Rica) o Ikaria (Grecia).

Si un plato de potaje a las 7:00 de la mañana te parece una transición demasiado brusca, los expertos recomiendan dar pasos intermedios.

Puedes cambiar las galletas o las tostadas de mermelada por unos huevos revueltos, unas tostadas de pan 100% integral con hummus (crema de garbanzos) o aguacate.

La regla de oro es sencilla, destierra los productos ultraprocesados y empieza a tratar el desayuno como una comida más del día.