Avión con tren de aterrizaje modificado

Avión con tren de aterrizaje modificado Gemini Omicrono

Ciencia

España da una lección a China: desarrolla un tren de aterrizaje para aviones que almacena energía como una batería

Investigadores españoles convierten la estructura de titanio del tren de aterrizaje en un supercondensador capaz de acumular electricidad en aeronaves.

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Las claves

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Investigadores españoles han desarrollado un tren de aterrizaje estructural que también funciona como batería, revolucionando la industria aeronáutica.

El proyecto RE-CELL combina fibra de carbono reciclada y supercondensadores, permitiendo almacenar energía sin añadir peso extra a la aeronave.

Esta innovación facilita la descarbonización del sector aéreo y reduce residuos industriales mediante el uso de materiales reciclados.

El consorcio, liderado por SOFITEC junto a AIMPLAS e I2CON, prueba actualmente un demostrador físico para validar la tecnología en condiciones reales.

Investigadores españoles han logrado un avance pionero en la industria aeronáutica al desarrollar un tren de aterrizaje estructural que actúa como una batería de almacenamiento eléctrico.

Este hito supera las líneas de investigación de potencias internacionales como China, permitiendo que un elemento mecánico fundamental de los aviones cumpla una doble función: soportar las cargas de impacto y almacenar energía sin añadir peso a la aeronave.

Esta iniciativa, bautizada como proyecto RE-CELL, se presenta como una de las soluciones más prometedoras de este año 2026 para acelerar la descarbonización y la transición del transporte aéreo hacia modelos más eficientes y respetuosos con el medio ambiente.

La aviación comercial actual se enfrenta a una barrera física muy clara: el elevado peso de las baterías de ion de litio convencionales. Su baja densidad energética limita la viabilidad técnica de los aviones eléctricos de gran tamaño.

El proyecto RE-CELL solventa este reto mediante el diseño de composites estructurales. Estas baterías se fabrican combinando fibra de carbono reciclada y supercondensadores de última generación.

Su principal ventaja reside en su naturaleza multifuncional: el propio componente del avión cumple una doble función mecánica y de almacenamiento eléctrico al unísono.

Al eliminar la necesidad de sistemas de baterías independientes, se optimiza de manera notable el peso de la aeronave en pista.

Foto proyecto RE-CELL

Foto proyecto RE-CELL Cedida Omicrono

Aunque China se mantiene como el referente indiscutible en la fabricación de baterías para vehículos terrestres, la ingeniería española lidera este nuevo enfoque para el sector aéreo.

La coordinación de esta iniciativa está a cargo de la empresa SOFITEC, y cuenta con la participación activa de AIMPLAS (Instituto Tecnológico del Plástico) y la firma tecnológica I2CON.

Según explica Florin Ardelean, investigador de modelado y simulación computacional en I2CON, uno de los mayores logros del programa ha sido analizar de forma simultánea la conducción iónica de la electricidad y el comportamiento mecánico del material bajo un mismo prisma de investigación.

Alcanzar esta tecnología dual ha requerido superar importantes obstáculos científicos que hasta ahora limitaban su aplicación práctica, pues se ha logrado el desarrollo de electrolitos sólidos altamente funcionales y extremadamente seguros para las condiciones de vuelo.

El equipo también ha resuelto otro reto habitual: la inestabilidad de las propiedades mecánicas que suelen presentar las fibras recicladas frente a las materias primas vírgenes.

Para verificar la viabilidad económica, el procesado industrial y el posterior ensamblaje en los entornos de producción del sector, el consorcio trabaja en un demostrador físico. Este componente se someterá a cargas operativas reales durante miles de horas para validar con rigor todas sus propiedades.

Además de la reducción de emisiones por el menor peso de vuelo, RE-CELL destaca por su fuerte compromiso la economía circular. El uso intensivo de fibra de carbono reciclada reduce de manera drástica los residuos industriales de sectores altamente demandantes.

De acuerdo con Fernando Ramos, investigador en Movilidad Sostenible de AIMPLAS, el objetivo final es transformar estos residuos de fibra en un recurso de alto valor añadido para aplicaciones tan exigentes como la aeroespacial.

Para ello, se emplean tratamientos químicos y superficiales avanzados que permiten integrar estas fibras recuperadas en plásticos especiales con altas capacidades electroquímicas y estructurales.

En una primera fase, estas baterías estructurales se destinarán a aplicaciones no críticas dentro de la aeronave. Los ingenieros del consorcio prevén emplearlas, por ejemplo, para alimentar sistemas auxiliares como la iluminación de la cabina de pasajeros durante el vuelo.