Imagen de recurso de Groenlandia.

Imagen de recurso de Groenlandia. Reuters

Ciencia

Científicos perforan el hielo de Groenlandia y encuentran 2.500 km2 de terreno que podrían correr peligro

Gracias a unas pruebas de laboratorio, los investigadores descubrieron que parte de Groenlandia no tenía hielo hace poco tiempo.

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J. Rodríguez
Publicada

Las claves

Científicos perforaron el hielo de Groenlandia y hallaron que hace 7.100 años parte de la isla se derritió completamente.

La estructura helada Prudhoe Dome, de 2.500 km², estuvo expuesta al sol en el pasado, según análisis de sedimentos recuperados.

El estudio indica que, si continúan las emisiones de gases de efecto invernadero, el Ártico podría alcanzar temperaturas similares antes de fin de siglo.

El deshielo de Groenlandia podría afectar el nivel del mar, las corrientes oceánicas y el equilibrio climático global.

Por si las ansias expansionistas de Donald Trump fueran poco para los groenlandeses, una nueva investigación científica les ha sumado una nueva preocupación. Tras perforar el hielo del Ártico, unos investigadores han descubierto que Groenlandia se derritió en el pasado.

Concretamente, hace unos 7.100 años parte de la isla se había derretido completamente y ahora los científicos temen que un episodio similar se repita antes de que el siglo XXI toque a su fin. Todo tiene que ver con una cúpula de hielo llamada Prudhoe Dome.

Esta estructura helada tiene una extensión de 2.500 kilómetros cuadrados, un terreno que han comparado con el de una pequeña comunidad autónoma.Durante mucho tiempo se creyó que esta masa helada había permanecido estable durante miles de años.

Sin embargo, las muestras extraídas demuestran lo contrario: la roca que hoy está cubierta por cientos de metros de hielo estuvo expuesta al sol en el pasado. El descubrimiento forma parte del proyecto GreenDrill, liderado por la Universidad de Buffalo.

En 2023, un equipo de investigadores perforó más de 500 metros de hielo para llegar hasta la roca madre y recuperar sedimentos con el objetivo de reconstruir la historia de esa zona de Groenlandia. La sorpresa llegó al analizar los granos minerales.

Se repite la historia

A través de una técnica llamada datación por luminiscencia, que permite saber cuánto tiempo llevan sin ver la luz, los científicos calculan cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que el sedimento estuvo expuesto al sol.

En Prudhoe Dome, el resultado fue claro: la última exposición ocurrió hace unos 7.100 años, en el Holoceno temprano, una época en la que las temperaturas eran entre tres y cinco grados más altas que las actuales.

Esto significa que el hielo que hoy vemos allí no existía entonces. En aquel periodo cálido, una parte importante del casquete de Groenlandia llegó a desaparecer. Este dato es preocupante porque las proyecciones climáticas indican que podemos terminar igual.

Si continuamos emitiendo gases de efecto invernadero al ritmo actual, el Ártico podría alcanzar temperaturas similares a las de aquel momento antes de que acabe el siglo. Las señales recientes parecen apuntar en esa dirección.

Las consecuencias irían mucho más allá de Groenlandia. El deshielo influye en el nivel del mar, en las corrientes oceánicas y en la circulación atmosférica. Cambiar el equilibrio del Ártico afecta a todo el sistema climático.

Por eso los investigadores insisten en que no buscan alarmar, sino comprender qué ocurrió y qué puede volver a ocurrir. El mensaje de fondo es claro: el hielo del Ártico no es eterno, responde directamente al aumento de temperatura.