Rafael Crespo Figueira, en su churrería.

Rafael Crespo Figueira, en su churrería. E.E.

Sociedad

Rafa, dueño de una churrería en España: "Con tres empleados y a 2 euros la docena, facturamos 60.000 euros al año"

Ferias llenas, colas constantes y precios que no suben desde hace años: así es el día a día de Rafa, un churrero que no da abasto pese a tener empleados.

Más información: Magdalena, dueña de una churrería: "Vendemos unas 300 raciones de churros al día a 2,60 € y la rentabilidad es del 50 %"

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Las claves

Rafa Crespo, propietario de una churrería en Galicia, lleva 15 años vendiendo churros a 2 euros la docena y factura hasta 60.000 euros anuales.

El negocio emplea a tres personas durante la semana y hasta siete en temporada alta, atendiendo a largas colas de clientes en ferias y mercados.

La ubicación, la calidad de los productos y el trato al cliente son claves para el éxito y la rentabilidad de una churrería en España.

El beneficio anual de una churrería bien gestionada puede oscilar entre 40.000 y 60.000 euros, aunque depende de factores como la demanda y los gastos operativos.

Trabajar en una churrería no es nada sencillo, siendo un trabajo que implica tener que invertir mucho tiempo para poder responder a la demanda de los clientes. Sin embargo, el esfuerzo puede valer mucho la pena y, si no, que se lo digan a Rafa Crespo.

El lousamiano de 33 años recorre ferias y mercados desde que era adolescente, y ahora sigue desempeñando su trabajo, con fieles clientes que se agolpan frente a su churrería y hacen cola para disfrutar de unos deliciosos churros calentitos.

Rafa cuenta con un food truck desde el que puede trabajar sin mojarse, aunque confiesa que prefiere ponerse en el puesto de toda la vida, más cercano a la gente que acude a disfrutar de sus churros.

Natural de Fruíme (A Coruña), ayudaba cuando era adolescente en una pulpería ambulante que también tenía churros, y cuando alcanzó la mayoría de edad, con el carnet de conducir recién sacado, decidió que era el momento de montar su propio negocio: la Churrería Rafa.

Desde entonces, su empresa no ha dejado de crecer: "Llevo 15 años vendiendo a 2 euros la docena, tengo tres empleados y aun así no damos abasto", confiesa Rafa, que recorre los mercados y ferias de Galicia.

Durante el invierno tiene fijos los puestos en Noia, Boiro y Padrón y en ocasiones también va al de Ribeira. Entre semana trabajan solo él y otra persona, pero cuando llegan los fines de semana y el verano, la actividad aumenta notablemente y llega a montar un puesto de hasta 7 metros de largo.

El éxito de la churrería de Rafa

Rafa reconoce que vende mucho y que es incapaz de llegar a saber los churros que puede llegar a vender en una mañana, asegurando que son "miles". Las colas son habituales en su puesto, aunque confiesa que la mayor de todas se forma el 1 de enero en la Alameda de Noia.

Para poder responder a la gran cantidad de clientes, tienen que trabajar siete personas que atienden entre dos puestos montados, y aun así reconoce que no es suficiente para poder responder de forma holgada a la demanda.

Además de tener unos precios asequibles desde hace años, con 12 euros la docena de churros, también explica que cuida la mercancía para elaborar la masa y siempre mantiene un trato amable con los clientes. Rafa Crespo recalca que nunca vende churros fríos y ese es uno de los motivos de su enorme éxito.

Cuánto gana una churrería en España

Una pregunta que se hacen muchos emprendedores tiene que ver con saber cuánto dinero se puede ganar con una churrería en España, debiendo tener en cuenta que, si está bien gestionado, es un negocio que puede llegar a generar entre 40.000 y 60.000 euros de beneficio anual.

No obstante, se debe ser consciente de que el éxito de una churrería depende de diferentes factores como la ubicación, el coste de la materia prima y la demanda del mercado. La ubicación es clave, pues situarse en un lugar concurrido puede atraer a un mayor número de clientes e incrementar las ventas.

Es imprescindible mantener la calidad de los productos además de ofrecer un buen servicio al cliente, ya que de ello dependerá la fidelización de los clientes, algo que ha conseguido hacer Rafa a la perfección.

No es de extrañar que cada vez haya más emprendedores que ven en las churrerías una opción interesante por su potencial de rentabilidad y la tradición cultural en torno a ellas que hay en España.

Claves para montar una churrería

Abrir una churrería en España puede ser una inversión interesante por su potencial de beneficio, pero hay que ser conscientes de que el beneficio anual de entre 40.000 y 60.000 euros ya mencionado puede variar en función de la ubicación y la demanda local, por lo que no funcionará igual en todos los lugares.

La inversión inicial para abrir una churrería puede variar, oscilando por lo general entre los 20.000 y los 50.000 euros, dependiendo del tamaño del local, del equipo que se necesite y de la propia ubicación.

Los ingresos medios variarán ampliamente, aunque si se trata de un negocio que tiene una buena afluencia de clientes, puede encontrarse con ingresos brutos suficientes para cubrir los gastos operativos y dejar un interesante margen de beneficio.

Una de las principales claves para que pueda convertirse en un negocio de éxito es elegir una buena ubicación. Para ello se recomienda que se sitúe en una zona con un alto tráfico peatonal, cercano a áreas turísticas o centros de trabajo, al tratarse de localizaciones que pueden recibir una gran cantidad de clientes a diario y, por tanto, de ingresos.

Sin embargo, hay otros factores que influyen de manera directa en la rentabilidad del negocio, como son el coste de los ingredientes, los gastos operativos, la calidad del servicio, la eficiencia a la hora de gestionar el negocio y la propia competencia existente en la zona. No es lo mismo abarcar uno solo a todos los clientes potenciales que tener que lidiar con uno o varios "rivales".

Más allá de estos detalles, y aunque es un negocio que puede tener ventas todo el año, la temporada de mayor demanda se da durante los meses fríos de otoño e invierno, especialmente en festividades como la Navidad y eventos locales.