Agentes de la Policía guardan material incautado durante el registro a la oficina del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

Agentes de la Policía guardan material incautado durante el registro a la oficina del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. EFE

Reportajes

GOIT, los 'cerrajeros' de Interior que registraron el despacho de Zapatero: una unidad técnica experta en pruebas ocultas

La Audiencia Nacional ordenó el martes al GOIT registrar la oficina del expresidente y varias empresas vinculadas al caso Plus Ultra.

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En mitad de la operación policial ordenada este martes contra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por la Audiencia Nacional, una unidad ha destacado por encima del resto: el Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT).

El juez José Luis Calama encargó a este grupo especializado de la Policía Nacional los registros de la investigación dentro de la denominada 'Operación Tíbet'.

Los registros incluyeron la entrada en su despacho de la Calle Ferraz de Madrid y en las empresas Soft Gestor, Inteligencia Prospectiva, dedicada a la planificación tecnológica, y What The Fav, la empresa de las hijas del expresidente.

Agentes de la Policía Nacional acceden al edificio donde se encuentra la oficina del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero durante un registro este martes en Madrid.

Agentes de la Policía Nacional acceden al edificio donde se encuentra la oficina del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero durante un registro este martes en Madrid. Rodrigo Jiménez EFE

El GOIT interviene en diligencias de este tipo para localizar zulos, escondites y posibles pruebas ocultas.

Se trata de un grupo de apenas 50 agentes de policía especializados en la búsqueda, desmantelamiento y apertura de habitáculos susceptibles de ocultar personas, objetos o droga.

En investigaciones relacionadas con el blanqueo de capitales, participan en la localización de dobles fondos y compartimentos ocultos donde pueda haber oculto dinero en efectivo, joyas o documentación sensible.

Ese es precisamente el tipo de diligencia que ahora rodea al caso Plus Ultra, en el que la Audiencia Nacional trata de reconstruir el recorrido de distintos pagos, contratos y operaciones económicas presuntamente vinculadas al entorno de Zapatero.

Los 'cerrajeros' de Interior

Según el Ministerio del Interior, el GOIT es un grupo operativo de la Policía Nacional integrado por agentes con "una alta preparación profesional y técnica" y especialmente cualificados en "mecánica pluridisciplinar".

Se trata de una unidad policial que trabaja en diferentes campos relacionados con la seguridad: la lucha contra el terrorismo, el narcotráfico y los grupos criminales organizados.

Este operativo se fundó hace 25 años y hoy cuenta con algo menos de medio centenar de agentes que en 2025 llevaron a cabo 525 intervenciones, quintuplicando sus operaciones en un solo lustro.

Sus agentes están titulados en ingeniería, electrónica, delineación, electricidad o mecánica y poseen una amplia experiencia profesional en estas materias.

Muchos de ellos, antes de ser policías, fueron soldadores, carpinteros, albañiles, chapistas, cerrajeros, mecánicos...

Esos conocimientos les han permitido descubrir escondrijos imposibles de droga en vehículos y otros habitáculos, millones de euros emparedados en chalés y restos humanos entre toneladas de residuos, entre otras operaciones.

La versatilidad del GOIT también ha quedado patente fuera de las investigaciones judiciales.

La unidad ha participado en dispositivos de emergencia y rescate en escenarios de catástrofe, aportando equipos técnicos especializados para acceder a estructuras dañadas, trabajar en espacios de difícil acceso y colaborar en tareas de localización y búsqueda.

Durante la DANA que arrasó varios municipios de la Comunidad Valenciana, desplegaron maquinaria pesada, sistemas de rastreo y dispositivos técnicos sobre el terreno para apoyar las labores de búsqueda y recuperación en zonas inundadas y cauces afectados.

Además, en plena pandemia, los agentes del GOIT participaron en labores de desinfección de infraestructuras y espacios públicos dentro de los dispositivos extraordinarios activados durante la crisis sanitaria.

Además, el Ministerio del Interior destaca que el Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas de la Policía está preparado para intervenir "en cualquier parte del territorio nacional" con una tecnología capaz de "cortar o fundir cualquier tipo de material" o "detectar la presencia de gases nocivos".

Este grupo está especializado en la búsqueda, desmantelamiento y apertura de habitáculos susceptibles de "albergar en su interior personas, objetos o drogas" con tecnología capaz de "actuar en condiciones extremas, cortar o fundir cualquier material, levantar pesos por encima de las 50 toneladas o detectar la presencia de gases nocivos".

Su trabajo comienza cuando los investigadores sospechan que aquello que buscan no está a simple vista.

Pese a su importancia operativa, el GOIT continúa siendo una unidad poco conocida fuera de los circuitos policiales y judiciales.

Sus agentes rara vez aparecen públicamente y la mayor parte de sus intervenciones pasan desapercibidas salvo cuando participan en registros especialmente mediáticos o vinculados a investigaciones de gran impacto político y económico.

Dentro de la Policía, sin embargo, el grupo mantiene una enorme reputación.

El Sindicato Unificado de Policía (SUP), en conversación con EL ESPAÑOL, ha puesto en valor "la profesionalidad, la preparación y el compromiso de estos compañeros", cuyo trabajo "discreto y eficaz" constituye "una pieza esencial en el éxito de numerosas investigaciones policiales y judiciales".

Esa discreción forma parte de la propia naturaleza del grupo.

Su función es técnica y, sobre todo, muy precisa.

El objetivo es facilitar que otras unidades puedan acceder a pruebas, estructuras o dispositivos que podrían permanecer ocultos sin una intervención especializada.

Del narcotráfico al blanqueo

Aunque el GOIT suele asociarse a operaciones contra el narcotráfico y el crimen organizado, su presencia es cada vez más habitual en investigaciones económicas complejas y causas vinculadas al blanqueo de capitales.

En operaciones relacionadas con la delincuencia económica, los investigadores trabajan bajo una premisa muy concreta: la información relevante rara vez permanece expuesta.

Puede encontrarse fragmentada entre empresas, almacenada en dispositivos electrónicos o escondida en espacios preparados para dificultar su localización.

Ahí es donde entra el Grupo Operativo de Intervenciones de la Policía Nacional.

La unidad está diseñada precisamente para localizar aquello que alguien ha intentado hacer desaparecer o mantener fuera del alcance policial.

Su intervención no se limita únicamente a abrir puertas o desmontar estructuras. También busca garantizar que cualquier posible prueba pueda ser localizada, asegurada y puesta a disposición judicial.

La entrada de esta unidad en un despacho vinculado al poder político refleja también cómo han cambiado las grandes investigaciones judiciales en España.

Los registros ya no consisten únicamente en revisar documentos o inspeccionar despachos.

Ahora implican inspeccionar dispositivos electrónicos, reconstruir relaciones empresariales complejas y localizar pruebas que pueden haber sido ocultadas deliberadamente.

Registro en Ferraz

La investigación sobre el rescate de Plus Ultra ha situado ahora al GOIT en el centro de la atención mediática.

Las investigaciones por corrupción o delincuencia económica han provocado en las últimas décadas registros en ayuntamientos, sedes empresariales, consejerías autonómicas o domicilios de empresarios.

Pero la entrada policial vinculada al entorno de un antiguo jefe del Ejecutivo supone una escena inédita dentro de las grandes causas judiciales españolas.

La investigación sobre Plus Ultra ha situado a Zapatero en el centro de una causa que analiza el rescate público concedido a la aerolínea en plena crisis posterior a la pandemia.

Horas después de la intervención, los agentes abandonaron las oficinas con documentación y dispositivos electrónicos mientras continuaba la expectación política a las puertas del edificio.

El GOIT volvió entonces a desaparecer del foco público del mismo modo en que había llegado: casi sin dejar rastro.