Y Artur Mas ascendió a los cielos horas después de la imputación del TSJC. Y TV3 ya puede a empezar la hagiografía del president, que su martirio por la causa es grande y merece estar a la derecha de Dios, o de Pujol, Padre. En la hornacina de Andorra sin limbo y sin aduana del nacionalismo, los pecados veniales del pasado poco importan, que la causa del país, como en la canción machacona de Llach (otro de la juntera), precisa de todos. Unos estirando la cosa por aquí, otros por allí, y la cuerda estirándose entre que Mariano Rajoy hace uso de su ilógica aplastante y quién sabe si protosenil a sabiendas.

Es Artur Mas el héroe de la causa y caminará glorioso para la Historia entre imputaciones del estado opresor; él, Mas, que abrió las aguas del Mar Rojo al pueblo elegido, que se abrió de patas a ERC y que llenó su patria de urnas de cartón un 9-N sobre el que parece que ha pasado, ya, una eternidad.


Entre el "Espanya ens roba" y el "Espanya ens imputa" se escribe la historia de todo un independentismo que cifra en la astracanada del 9-N el momento fundacional de una conciencia renovada de pueblo. Ya.

Ayer Mas era el obstáculo que ponía la CUP a la independencia, y hoy se solidarizan con él los camisetas pardas de David Fernàndez, con su peculiar concepto de nación, de revolución y hasta de ellos mismos. Quién iba a decir que la Justicia le iba a dar a Artur Mas el tiro de gracia para que los que lo pusieron de escudo humano tengan ya el camino despejado para tocar pelo. Cosas del postprusés

A Artur Mas se le verá caminando entre togas como a Companys "entre fusiles". Y así nos poetizan los nacionalistas, pues que la Historia viene a coincidir el día de la declaración de uno y del 75 aniversario del fusilamiento del otro en el castillo de Montjuic.

Con él, con Mas, van al matadero los héroes del 9-N: la consellera d'Ensenyament Irene Rigau y la ex vicepresidenta Joana Ortega. Pobres. Sobre ellos pesa la represión de un sistema judicial que no comparte la fiesta de la democracia, la coña de la urnita, un domingo distinto en el Priorat como fue aquel 9-N.

La imputación de Mas y compaña, el temor del rajoynismo ante el trueno del comunicado de Aznar en la resaca del tortazo de Albiol...

Benditos días de otoño.