Marcelo Rebelo de Sousa atiende a los periodistas tras los resultados.

Marcelo Rebelo de Sousa atiende a los periodistas tras los resultados. Hugo Correia Reuters

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El imparable ‘presidente Marcelo’ de Portugal

La elección de Rebelo de Sousa es la culminación de la carrera política del hombre omnipresente en la vida pública portuguesa desde la Revolución de los Claveles.

25 enero, 2016 07:30
Lisboa

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Cuando el democristiano Marcelo Rebelo de Sousa se presentó como candidato a la alcaldía de Lisboa en 1990 sabía que tenía que hacer algo para atraer la atención de los medios y lograr competir contra el popular candidato socialista, Jorge Sampaio. En un intento de conseguir algo de publicidad gratuita, el joven político decidió anunciar su candidatura a las orillas del río Tajo –por aquel entonces una de las corrientes fluviales más contaminadas de Europa–, a escasos metros de la icónica Torre de Belém.

Desde una barca en el medio del río Rebelo de Sousa escenificó su propia versión del icónico baño de Fraga en Palomares y se dio un chapuzón en las aguas malolientes. Al llegar a la orilla, y ante la mirada atónita de los periodistas, declaró que lo había hecho para demonstrar su amor por la capital portuguesa, y su compromiso de limpiar el río durante su mandato. Al día siguiente la imagen del candidato en bañador aparecía en la portada de los periódicos nacionales, que cuestionaban si tenía sentido arriesgarse a contraer hepatitis para conseguir un puñado de votos.

Durante las siguientes semanas Rebelo de Sousa siguió acaparando titulares. El ‘taxista Marcelo’ se puso a conducir un taxi durante varios días, ofreciendo viajes gratuitos a cambio de que los pasajeros le dijeran cómo podía mejorar la ciudad. Después, el ‘barrendero Marcelo’ trabajó mano a mano con los empleados municipales para demostrar su compromiso con la imagen de la ciudad.

El ‘candidato Marcelo’ perdió esas elecciones, pero su campaña teatral fue el primer paso en su conquista de los portugueses. Incluso quienes no compartían su ideología de centro derecha reconocían que les gustaba la audacia del candidato campechano. Un cuarto de siglo más tarde, esa misma audacia era evidente mientras Rebelo de Sousa hacía campaña como candidato a la Presidencia de la República.

Hace unos días, mientras la mayoría de los candidatos daban mítines multitudinarios en grandes auditorios, el popularmente denominado ‘profesor Marcelo’ –conocido así por su considerable prestigio como catedrático de Derecho de la Universidad de Lisboa– estaba en una pequeña peluquería de Viana do Castelo. Paseando por el centro de esta ciudad del norte de Portugal, Rebelo de Sousa había mirado por la ventana del establecimiento y notado que la señora que lo regentaba, en ese momento sin clientes para atender, estaba peinándose distraídamente.

Sin apenas pensarlo, el hombre que ha sido secretario de Estado, ministro, eurodiputado, vicepresidente del Partido Popular Europeo… decidió ser peluquero por unos minutos. Entró, agarró un peine, y antes de que la peluquera se diera cuenta de lo que estaba pasando, el candidato empezó a hacerle un peinado. “Una peluquera peinándose a sí misma me parece la pura definición de la soledad”, dijo el candidato a los periodistas que observaban la escena. “Todos debemos poder disfrutar de un buen peinado”.

Escenas como ésta se han repetido a lo largo de la campaña. En el momento menos pensado, el histórico político de centro derecha ha aparecido en los sitios más insólitos, desde la icónica fiesta del Partido Comunista en Seixal, hasta el Museo de Cristiano Ronaldo en la isla de Madeira, donde el candidato prometió “hacer un gesto institucional” al jugador del Real Madrid si conseguía la presidencia.

Pateándose el país de arriba abajo, acudiendo a los pueblos más perdidos y las regiones de ultramar, Rebelo de Sousa ha sido omnipresente en la campaña, y su energía ha tenido el resultado que todos los tertulianos pronosticaban desde que anunció su candidatura: con un 52% de votos a su favor, el domingo el ‘profesor Marcelo’ fue elegido el duodécimo presidente de la República portuguesa.

El camaleón de la política portuguesa

La biografía de Rebelo de Sousa es la de un hombre desesperado por vivir tres vidas a la vez: la de un jurista, la de un político y la de un periodista. Es un personaje definido por las profundas contradicciones que le hacen tan único dentro del panorama político luso.

Marcelo viene de la alta aristocracia salazarista pero simultáneamente es conocido por ser uno de los políticos más próximos al pueblo. Es profundamente católico a la vez que goza del apoyo de muchas figuras de la izquierda intelectual y dice estar dispuesto a ratificar medidas progresistas, como la recién aprobada ley que permite la adopción por parte de las parejas homosexuales. Su suma aspiración ha sido ser elegido presidente de Portugal, pero como ciudadano particular preside la Fundación Casa de Braganza, institución que celebra la extinta monarquía lusa.

Un repaso de los últimos 40 años de la historia de Portugal es un repaso de la vida de Rebelo de Sousa, un camaleón humano como 'Zelig' en la película de Woody Allen del mismo nombre. Parece haber estado presente en cada acontecimiento significativo del pasado reciente del país. “Es un camaleón, una persona que se ajusta a cualquier situación”, explica el periodista Daniel Oliveira, columnista político del diario Expresso. “Tiene un talento para caer bien dónde sea que vaya”.

Hijo de un ministro y gobernador de la antigua colonia portuguesa de Mozambique durante el régimen del Estado Novo, Rebelo de Sousa viene de la aristocracia política salazarista. Su nombre es en honor a Marcelo Caetano, el último presidente de la dictadura, cuya relación con los padres del político era tan estrecha que fue él quien llevó a la madre de Rebelo de Sousa al hospital cuando llegó el momento de dar a luz.

El joven fue educado en las mejores escuelas y entre la alta sociedad lusa, y quizá por eso Rebelo de Sousa siempre ha tenido una cierta facilidad con las palabras, combinando un estilo tanto formal con una ligereza notable que le ha permitido moverse por todas las esferas de la vida pública lusa.

“Es una persona con modales impecables, pero que simultáneamente siempre parece estar en modo informal, capaz de relacionarse con gente de cualquier capa social”, dice Oliveira. “Tiene una personalidad que divierte al público, que resulta simpática. Les gusta que este señor casi aristocrático les hable de tú a tú y haga cosas como tirarse a nadar en el Tajo”.

Jurista, político y columnista

Pese a su conexión familiar con el régimen dictatorial, desde joven Rebelo de Sousa mostró la gran autonomía que ha caracterizado su carrera política. “Incluso antes de la Revolución de los Claveles se movilizó dentro del lado reformista y rupturista del régimen”, relata António Costa Pino, politólogo del Instituto de Ciencias Sociales y profesor de Política e Historia Contemperaría del Instituto Universitario de Lisboa.

Recién licenciado en Derecho, el joven fundó el Partido Social Demócrata (PSD) apenas dos semanas después de la Revolución –justo cuando existía el riesgo de que estallara una guerra civil entre comunistas y miembros del régimen depuesto– como una alternativa de centro derecha dentro del nuevo contexto político luso.

Tras pasar por las Cortes Constituyentes, donde el joven diputado destacó como jurista en la redacción de la Carta Magna lusa, el político y jurista comenzó sus andaduras en el otro ámbito que ha definido su vida profesional: el periodismo.

“Le contrataron como gestor, pero su amor de la intriga hizo que en poco tiempo pasara a ser comentarista político”, expone J.M. Nobre-Correia, columnista del diario Público y profesor de la Universidad Libre de Bruselas.

Durante los 80 el incansable Marcelo fue saltando de una pasión profesional a otra. En lo que duró la década consiguió doctorarse en Ciencias Jurídicas-Políticas, ejercer como director del diario Expresso y el Semanário, ser alcalde de la ciudad de Cascais, ejercer de secretario de Estado de la Presidencia del Consejo de Ministros y luego servir como ministro de Asuntos Parlamentarios en el 7º Gobierno Constitucional.

Tras una breve pausa académica a principios de los años 90, cuando es designado profesor catedrático de Derecho de la Universidad de Lisboa, volvió a la vida política activa en 1996 para liderar el partido que fundó, por aquel entonces en la oposición. Durante su mandato del PSD, Rebelo de Sousa destacó por sus buenas relaciones con los socialistas, con quienes pacta la aprobación de tres de los presupuestos generales presentados por el Gobierno minoritario de António Guterres. Marcadamente devoto, el político también lidera la campaña del ‘no’ en el referéndum nacional que se celebró sobre el aborto en 1998. La abstención fue de un 68,6%, pero el ‘no’ ganó, y el político se lo tomó como una victoria personal, una de las pocas que tuvo durante un mandato de tres años generalmente considerado como un fracaso.

“Pese a haber estado siempre en la política, Marcelo no es un político particularmente hábil”, opina el politólogo Costa Pinto. “Perdió las elecciones de Lisboa y no llegó a ser candidato como líder del PSD. Era demasiado centrista y no lograba controlar a su propio partido. Le echaron en menos de tres años”.

Un centrista independiente

Desilusionado con el rumbo del PSD, Rebelo de Sousa abandonó la política nacional. A la vez que continuó impartiendo clases de Derecho, se involucró en la política municipal de Celorico de Basto, el pueblo de dónde eran sus abuelos, y terminó ejerciendo como alcalde hasta 2009. A la vez, comenzó la actividad que consolidaba su imagen ante el público general: la de comentarista político en la televisión.

Durante los últimos 15 años los portugueses tuvieron una reunión con el ‘profesor Marcelo’ cada domingo, cuando entraba en sus casas a través del espacio de análisis político que presentaba al final del telediario del domingo.

Marcelo Rebelo de Sousa vota durante las presidenciales en Portugal.

Marcelo Rebelo de Sousa vota durante las presidenciales en Portugal. Octavio Passos Efe

“Su presencia semanal ha sido decisiva”, explica el politólogo Costa Pinto. “Al público le gustó que era inteligente y simpático, pero lo que les conquistó fue la imagen de neutralidad que transmitía. Durante quince años Marcelo ha criticado a políticos de todos los partidos, incluido el suyo propio. Esa autonomía le ganó el apoyo de millones de telespectadores”.

Dado sus considerables índices de popularidad, el nombre del tertuliano empezó a sonar para la presidencia hace cuatro años, pero la posibilidad de un “presidente Marcelo” no hizo gracia a todos.

“Es sabido que [el entonces primer ministro conservador, Pedro] Passos Coelho le detesta, en parte porque Rebelo de Sousa no dudó en criticar sus políticas de recortes en su espacio de análisis”, explica Costa Pinto. “Por eso, Passos Coelho intentó vetarle como candidato presidencial en el último congreso del PSD, declarando que el partido no apoyaría a un representante mediático”.

La oposición de Passos Coelho, sin embargo, le importó poco a Rebelo de Sousa, que optó por concurrir a las elecciones como independiente en vez de como candidato de un partido tan asociado con las políticas de austeridad y la troika.

Un conspirador en el Palacio de Belém

Elegido en la primera vuelta, el ‘profesor Marcelo’ tomará posesión del cargo el próximo marzo. Como el experto en Derecho Constitucional Jorge Reis Nováis explicó recientemente en una entrevista con EL ESPAÑOL, Rebelo de Sousa asume la Presidencia en un momento en que el puesto adquiere especial trascendencia, ya que el actual Ejecutivo minoritario del socialista António Costa se apoya en una débil alianza con la izquierda parlamentaria.

Con derecho a vetar leyes, disolver el Parlamento y convocar elecciones según su criterio, el nuevo presidente puede ejercer una influencia considerable sobre el primer ministro. La personalidad del prestigioso jurista, político veterano y admirado periodista será decisiva en cómo decide utilizar los poderes de la jefatura del Estado.

¿Será un buen presidente?

“Francamente, no”, opina el columnista Nobre-Correia. “Rebelo de Sousa es una especie de Berlusconi, en el sentido de que ha utilizado los medios para conseguir la presidencia. Es un hombre que vive de la intriga, y eso es muy peligroso en un cargo institucional tan importante”.

El supuesto afán conspirador del próximo presidente de la República es bien conocido. Hace unos años, el político conservador Paulo Portas, que fue director del diario O Independente durante la década de los 90, declaró que no confiaba en Rebelo de Sousa debido a sus intrigas constantes.

Según Portas, al ‘profesor Marcelo’ siempre le gustó filtrar información a los medios, y una noche él le había contado todo sobre una cena a la que había asistido en el Palacio de Belém, en la que se había hablado de una crisis política; el relato fue minucioso, hasta el punto de mencionar que habían tomado vichyssoise. Portas quedó encantado con la información exclusiva que le proporcionó Rebelo de Sousa hasta que, unos días más tarde, se topó con uno de los otros asistentes de la cena y le preguntó si le había gustado la sopa de patatas. El político no sabía de qué sopa hablaba porque la cena nunca había tenido lugar: el ‘profesor Marcelo’ se lo había inventado todo.

“Muchas personas siguen teniendo esa impresión de Marcelo”, confirma Oliveira, el periodista del Expresso. “Personalmente, no creo que vaya a ser un buen presidente porque le falta rumbo político. Lleva la vida entera en política, no porque tenga un compromiso particular con el futuro del país, sino porque está acostumbrado a estar en las altas esferas del poder, siempre conspirando. Dado el actual panorama político, es una figura algo frívola para un periodo tan complicado de nuestra historia”.

El politólogo Costa Pinto, sin embargo, mantiene algo de optimismo de cara al recién elegido presidente de la República, ya que “difícilmente lo hará peor que su predecesor en el cargo”, Aníbal Cavaco Silva.

“Como jurista es brillante, y será interesante ver cómo sus conocimientos influyen en sus relaciones con las altas instituciones del Estado y cómo revisa las leyes que el Ejecutivo le enviará para promulgar. Como político, creo que evitará ser tan abiertamente partidista como lo fue Cavaco Silva”, sentencia Costa Pinto.

“Donde mayor impacto puede tener es como comunicador. Dudo que sea un presidente discreto, pero sobre todo indica que será un presidente próximo al pueblo. Si consigue hacer que los portugueses sean conscientes del peso de la presidencia, ya será un logro que merece celebrar”.