Fotografía de recurso de unos estudiantes en un instituto.

Fotografía de recurso de unos estudiantes en un instituto.

Política

Melilla y Cataluña, donde más agresiones a profesores se registran: hasta 8 de cada 10 docentes denuncian ataques

Casi la totalidad de los docentes (98%) asegura que los protocolos de convivencia son "inútiles o inadecuados".

Más información: Uno de cada tres profesores en España sufre agresiones, acoso o faltas de respeto por parte de los padres de sus alumnos.

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Las claves

Melilla y Cataluña encabezan la lista de agresiones a profesores, con hasta un 80% y 68% de docentes afectados respectivamente.

Las agresiones más frecuentes son verbales, seguidas de faltas de respeto (30%) y conflictos con familias (18%). Las físicas representan el 11%.

El 98% del profesorado considera ineficaces los protocolos de convivencia, y más de la mitad no ha recibido formación suficiente para gestionar conflictos.

Siete de cada diez docentes se sienten poco reconocidos y denuncian sobrecarga burocrática, reclamando mejores condiciones y refuerzo de la autoridad docente.

Melilla y Cataluña se han convertido en el epicentro de la violencia en las aulas mientras los mecanismos para frenarla hacen aguas.

Hasta ocho de cada diez docentes denuncian haber sufrido agresiones en la ciudad autónoma y casi siete de cada diez en la comunidad catalana, en un contexto en el que la práctica totalidad del profesorado considera que los protocolos de convivencia son "inútiles o inadecuados".

Lejos de ser episodios puntuales, los ataques —verbales, físicos o a través de redes sociales— forman parte ya del día a día en muchos centros educativos.

Así lo constata un informe del sindicato CSIF, basado en más de 7.500 encuestas a docentes de toda España, que dibuja un escenario de deterioro del clima escolar y de creciente desprotección del profesorado.

Según el estudio, Melilla lidera la lista con un 80% de profesores que aseguran haber sufrido algún tipo de agresión, seguida de Cataluña (68%), Andalucía (64%), la Comunidad Valenciana (57%) y Madrid (54%).

En el lado opuesto, comunidades como Castilla-La Mancha (40%), Baleares (40%), La Rioja (35%), Extremadura (32%) o Cantabria (30%) registran una menor incidencia.

Las agresiones verbales son las más habituales y afectan al 53% de los docentes, aunque un 12% denuncia que estos ataques son directos hacia su persona.

A estas les siguen las faltas de respeto por parte del alumnado (30%) y los conflictos con las familias (18%). Las agresiones físicas suponen el 11% de los casos, mientras que el acoso a través de redes sociales, una problemática emergente, ronda el 4%.

El deterioro del clima en las aulas es una de las principales conclusiones del informe.

Dos tercios del profesorado consideran que el alumnado no muestra el respeto adecuado, una percepción que se intensifica en la educación secundaria frente a etapas como Primaria o Formación Profesional.

A esta situación se suma una crítica prácticamente unánime a las herramientas actuales para gestionar la convivencia: el 98% de los docentes considera que los protocolos son "inútiles o inadecuados", lo que genera una sensación de desprotección generalizada.

Más de la mitad, además, reconoce no haber recibido formación suficiente para afrontar conflictos en el aula.

Problemas en el aula

El malestar del profesorado va más allá de la convivencia. Siete de cada diez docentes aseguran no sentirse reconocidos social ni profesionalmente, mientras que la gran mayoría denuncia una sobrecarga burocrática que dificulta su labor pedagógica.

A ello se suma la percepción de que los salarios no se corresponden con la responsabilidad y exigencia del puesto.

Desde CSIF advierten de que este escenario "no puede normalizarse" y reclaman situar al profesorado en el centro de las políticas educativas. Entre sus principales demandas figuran el refuerzo de la autoridad docente, la reducción de ratios, la disminución de la carga burocrática y la mejora de las condiciones laborales.

Estas reivindicaciones coinciden, en parte, con el anteproyecto de ley que prepara el Gobierno y que contempla, entre otras medidas, la reducción del número de alumnos por aula y del horario lectivo.

Sin embargo, los docentes insisten en que, sin un respaldo efectivo y medidas concretas frente a la violencia, la calidad del sistema educativo seguirá deteriorándose.