El secretario general de Junts per Catalunya, Jordi Turull (2i); el expresidente de la Generalitat y eurodiputado de Junts, Carles Puigdemont (c) y la presidenta de Junts, Laura Borràs (3d) el pasado 9 de noviembre.

El secretario general de Junts per Catalunya, Jordi Turull (2i); el expresidente de la Generalitat y eurodiputado de Junts, Carles Puigdemont (c) y la presidenta de Junts, Laura Borràs (3d) el pasado 9 de noviembre. Europa Press

Política

Junts acentúa su discurso xenófobo y desmonta la tesis de la "mayoría progresista" de Sánchez

El partido de Puigdemont pide a Marlaska que no envíe más inmigrantes a Cataluña y propone expulsar a los que sean reincidentes en la comisión de delitos.

20 diciembre, 2023 02:58

A Pedro Sánchez nunca le ha entusiasmado tener que pactar con Junts, pero ha vendido constantemente, ante los suyos y los medios de comunicación, que esa alianza es la única alternativa para frenar a "la derecha y ultraderecha" que representan el PP y Vox. En la ronda de contactos previa a su investidura, Sánchez trasladó al Rey que sólo "hay una mayoría parlamentaria posible, una mayoría progresista liderada por el PSOE".

Sin embargo, los independentistas catalanes liderados por Carles Puigdemont han acentuado en las últimas semanas su discurso xenófobo –que, por otro lado, no es nuevo–, lo que desmonta el relato de la "mayoría progresista" que reivindica Sánchez.

Los problemas de inseguridad ciudadana han llevado a Junts a esgrimir un discurso en contra de la inmigración ilegal no muy alejado del que defiende Vox. Por un lado, porque este discurso sirve a Junts para desgastar a ERC, que gestiona la Consejería de Interior de Generalitat. Y, por otro, porque está creciendo el respaldo electoral a formaciones de extrema derecha en Cataluña. Un discurso más duro en esta materia podría servir para atraerse a una parte de ese electorado.

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Una de las últimas muestras ha sido la protagonizada por nueve alcaldes de Junts de la comarca barcelonesa del Maresme, que han reclamado públicamente endurecer la ley para poder expulsar a los inmigrantes en situación irregular que sean reincidentes en la comisión de delitos.

El llamamiento está liderado por el alcalde de Calella, Marc Buch, ante los problemas de inseguridad ciudadana que padece su municipio, y ha sido respaldado por el resto de regidores del partido en la comarca.

Pese a la polémica que ha provocado su propuesta, cuenta con el pleno apoyo de la dirección de Junts. El secretario general del partido, Jordi Turull, ha defendido las palabras de Buch y ha alegado que ha hecho "lo habría hecho cualquier alcalde que tenga en su municipio a 11 personas que han sido 200 veces detenidas y que no paran" de delinquir. Además, Turull ha calificado al alcalde de Calella como "una excelente persona" y ha asegurado que estaba al tanto de la posición que iban a adoptar los alcaldes de su partido para pedir la expulsión de los inmigrantes reincidentes.

En una entrevista en Televisión Española, Turull se ha mostrado partidario de que "la gente que hace suya la opción de que Cataluña sea su país se acoja a todos los derechos que cualquier ciudadano tiene, pero también a todos los deberes".

Reparto de inmigrantes

A este discurso se han sumado otras voces. El pasado domingo, la diputada de Junts en el Congreso Marta Mardenas compartió por sus redes sociales un vídeo en el que, desde la tribuna de la Cámara Baja, reprocha al ministro Fernando Grande-Marlaska que Cataluña está recibiendo, supuestamente, más inmigrantes que otras Comunidades Autónomas.

"¿Con qué criterios el Gobierno decide la distribución territorial de las personas migrantes? La opacidad del Estado español es mayúscula. Su reparto no tiene ninguna lógica, ni por población, ni por Producto Interior Bruto, ni capacidad de acogida. ¡Esto se tiene que acabar!", asegura Mardenas en el vídeo. "Los catalanes representamos el 16% de la población, pero tenemos el 23% de la inmigración: 1.300.000 personas", añadía.

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Los neoconvergentes sospechan que el discurso de la independencia y la amnistía puede estar amortizado y que, incluso, puede beneficiar al PSOE en Cataluña. Por ello, Junts estaría imprimiendo un viraje importante para centrarse en cuestiones de política interior como la inseguridad ciudadana y la inmigración.

Esto complica al PSOE la tesis de la "mayoría progresista", que Pedro Sánchez ha utilizado para justificar sus pactos de Gobierno como la única fórmula para frenar a "la extrema derecha".

Tras las elecciones municipales y autonómicas del 28-M, el PSOE ha utilizado contra el PP las políticas que está aplicando en aquellas comunidades autónomas y ayuntamientos en las que gobierna con Vox, por considerar que atentan contra los derechos de colectivos como las mujeres, el LGTBI o los inmigrantes. Ahora, no es difícil que el PP le eche en cara a Sánchez lo que hacen sus socios de Junts en Cataluña.

De hecho, el otro socio independentista catalán del PSOE, ERC, ya ha salido a criticar a Junts. La portavoz de la formación, Raquel Sans, criticó el pasado lunes que los postulados defendidos estos días por Junts son "más propios de las formaciones ultras y de la extrema derecha" y acusó a los de Carles Puigdemont de "blanquear" a los partidos de ultraderecha.

No obstante, la Generalitat gobernada por ERC ha incurrido en prácticas similares. El secretario de Políticas Educativas del Govern catalán, Ignasi Garcia Plata, atribuyó el pasado 5 de diciembre los malos resultados obtenidos en el Informe del Programa para la Evaluación Integral de Alumnos (PISA) en Cataluña correspondiente a 2022 a que están "sobrerrepresentados" los alumnos inmigrantes.