Pedro Sánchez y Pablo Casado, a las puertas de la Moncloa

Pedro Sánchez y Pablo Casado, a las puertas de la Moncloa FERNANDO ALVARADO Agencia EFE

Política ELECCIONES GENERALES 2019

Las cinco razones que desmontan el mito de que España no puede emular la 'grosse koalition' alemana

Varios prejuicios llevan a los políticos españoles a rechazar en Madrid el tipo de alianza entre grandes partidos que sí funciona en Berlín.  

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España y Alemania tienen una cultura política diferente. De eso no hay dudas, como tampoco que hay motivos equivocados para pensar que España no puede encontrar una solución estable de Gobierno como la grosse koalition que mantiene a la canciller Angela Merkel en el poder.

Los resultados del 10-N sólo ofrecen una solución verdaderamente estable de Gobierno. A saber, una gran coalición entre el PSOE y el PP. Sin embargo, esa solución parece, de entrada, desechada en España. Así lo hacía explícito este lunes el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos.

Probablemente hayan influido en Ferraz –como también pueden haberlo hecho en Génova– unas ideas equivocadas que se tienen en España sobre la gran coalición como solución política. La gran coalición alemana es una realidad donde no caben esas ideas preconcebidas que parecen llevar a los políticos españoles a rechazarla en Madrid. He aquí, desmontados, los principales prejuicios:

1. Al PSOE le pasaría lo mismo que al SPD de aliarse en un Gobierno con el PP.

Los hay que consideran un hecho probado que el PSOE correría la misma suerte que el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) en caso de aliarse con el PP. A saber, acabar convirtiéndose en un partido debilitado y reducido a su mínima expresión. El SPD, que sólo mantiene a duras penas su estatus como uno de los grandes partidos de Alemania, representa ahora entre un 13% y un 16% del electorado, según llevan ya meses apuntando los sondeos de intención de voto.

Los hay que creen en España que el SPD ha olvidado sus victoriosos porcentajes que rondaban el 40% de los años 90 por culpa de sus sucesivas grandes coaliciones con la Unión Cristiano Demócrata (CDU). Bien es cierto que Angela Merkel ha sabido, en tiempo de grosse koalition, reivindicar como propias reformas de corte socialdemócrata cuyos borradores llevaban el sello del SPD. Pero no es sólo cosa de Merkel.

También es demérito del SPD haber dejado que la canciller les arrebate la autoría de reformas como, por ejemplo, la introducción del salario mínimo, introducido en 2015. Tan grave –o más– que dejarse robar ideas es la crisis de liderazgo que atraviesa el SPD. En las últimas dos décadas, el SPD ha tenido una decena de presidentes. En esa decena están incluidos los que llegaron como interinos para resolver momentos de vacío como el actual, después de que Andrea Nahles dejara la presidencia el pasado mes de junio.

Ya quisiera el SPD poder mirarse en el espejo del PSOE. A diferencia de los socialdemócratas alemanes, los socialistas en España muestran a día de hoy una estable base de votantes cercana al 30% del electorado y un liderazgo de Pedro Sánchez a años luz de trifulcas internas pasadas.

2. El PP dejaría crecer la ultraderecha de unirse en coalición al PSOE.

El ejemplo de la gran coalición alemana no permite afirmar eso y quedarse tan pancho. El partido de ultraderecha alemán Alternativa para Alemania (AfD) irrumpió en el Bundestag tras las elecciones de 2017 con un 12,6% de los votos. Ese éxito no es tanto reprochable a la gran coalición como a la decisión que tomó Merkel de abrir las fronteras para facilitar la llegada de los demandantes de asilo en lo peor de la crisis de los refugiados, en el verano de 2015. AfD se ha especializado en usar políticamente los temas que más polarizan en Alemania, al igual que Vox en España.

Sin embargo, en lo que lleva de vida la gran coalición reeditada por CDU y SPD tras los comicios de 2017, AfD tampoco crece a nivel nacional de un modo especialmente preocupante para el centro-derecha. Sí ha visto el Este alemán AfD celebraba estos días el estar por encima del 20% en elecciones regionales en Sajonia, Brandeburgo y Turingia. Pero, de haber elecciones generales mañana en Alemania, a AfD se le atribuye entre un 13% y un 16%. Respecto a las elecciones de 2017, el crecimiento de la ultraderecha que implica una gran coalición parece más que asumible. Pablo Casado no tiene por qué temer que Santiago Abascal acabe engullendo a su PP por formar parte de una grosse koalition a la española.

3. El PSOE y el PP no pueden unirse en matrimonio político.

Parecería, en boca de algunos, que una gran coalición entre PSOE y PP supondría un matrimonio de conveniencia en el cual ambos partidos estarían abocados a perder su contenido ideológico o programático. El ejemplo alemán da cuenta de que lo contrario es lo que ocurre.

Cada grosse koalition está precedida por unas arduas negociaciones de las que acaba resultando un “contrato de Gobierno” donde figuran ideas de ambos partidos. En el caso alemán, además, se demuestra que el partido menos votado en la alianza, el SPD, ha sabido imponer buena parte de su programa. De hecho, a Merkel, se le suele reprochar haber implementado demasiadas ideas de la izquierda. Todo ello, claro está, sin renunciar a los principios liberal-conservadores que han hecho de la economía germana una envidia macroeconómica en todo el mundo.

Más que un matrimonio, una gran coalición es una relación abierta en la que, cada tanto, los implicados se citan para evaluar sus afectos. Precisamente estos días analizan CDU y SPD el estatus de esa excepcional relación política. De no alcanzar un acuerdo sobre seguir en gran coalición, ésta podría llegar a su fin antes de que acabe la presente legislatura en 2021.

4. El centro político se hundirá con una gran coalición.

Puede que el centro político esté ahora de luto en España tras el mal resultado de Ciudadanos. En este sombrío momento para el centro político, los hay que ya han anticipado que una gran coalición entre PSOE y PP hundiría más aún al centro político. El centro político alemán, que representa el FDP, es un ejemplo de todo lo contrario.

El FDP no superó la barrera del 5% que hay que sobrepasar para entrar en el Bundestag en las elecciones de 2013, tras haber gobernado en coalición con la CDU de Merkel. Después de los comicios de 2017, este partido centrista y liberal puede que no haya pasado por su mejor momento, pero eso no quita que, con una gran coalición, los partidos pequeños están de enhorabuena.

“Ante la actual situación de gran coalición, los pequeños partidos, ya sean Los Verdes, Die Linke, FDP o AfD son los puntos de huida de los votantes hartos de la gran coalición”, dice a EL ESPAÑOL Nils Diederich, profesor y politólogo de la Universidad Libre de Berlín. También para el centro político hay vida más allá del horizonte de la grosse koalition, ya sea en España o en Alemania. Una gran coalición de PSOE y PP podría servir a Ciudadanos para recuperarse del batacazo del 10-N.

5. Es una solución a adoptar por responsabilidad en tiempos de crisis, no para encadenar legislaturas.

Diederich subraya que la gran coalición es una solución política a la que recurrir “en tiempos de crisis”. “En tiempos de crisis, los grandes partidos tienen que ser capaces de pensar si durante un tiempo determinado pueden ponerse de acuerdo en puntos muy concretos a través de un pacto”, sostiene Diederich.

“En Alemania, en 2005, los socialdemócratas ya aceptaron la idea de una gran coalición porque no había alternativa, porque vivíamos una situación de crisis como la que ahora tienen en España”, abunda el politólogo. Desde 2015, España lleva uno de cada tres días siendo gobernada por un Ejecutivo en funciones. Entre tanto, ha habido un golpe sedicioso a cargo de las autoridades catalanas y los economistas llevan tiempo alertando frente a una inminente recesión. Estas circunstancias parecen bastante más graves que las que dieron lugar a la última gran coalición alemana.

Tras las elecciones de 2017, Merkel probó la inédita idea de unir fuerzas con Los Verdes y el FDP. Sin embargo, los liberales de Christian Lindner rechazaron la entrada en el Gobierno. La falta de opciones de formar un Ejecutivo estable obligó a la CDU a llamar a la puerta del SPD. Ambos partidos antepusieron entonces “el bienestar común” en el país, según los términos de Diederich. CDU y SPD han demostrado tener claras sus responsabilidades y prioridades en tiempos de crisis. ¿Tienen claro PSOE y PP las suyas?