Inés Arrimadas, en la sede de Ciudadanos, mientras escucha a Rivera.

Inés Arrimadas, en la sede de Ciudadanos, mientras escucha a Rivera. GTRES

Política SUCESIÓN DE RIVERA

"O Inés o desaparecemos": la cúpula de Cs cierra filas con Arrimadas y critica el amago de Aguado

Un grueso de dirigentes trata de convencer a la actual portavoz en el Congreso para que dé un paso al frente.

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Arrimadas. No hay otra salida. "O Inés o desaparecemos", diagnostican hasta cuatro miembros de la Ejecutiva recién disuelta. De aquí a los próximos meses, Ciudadanos afrontará el proceso interno que alumbrará su nuevo líder. Tras el adiós de Rivera, se han difuminado las diferencias estratégicas y las discrepancias ideológicas. Ha sido una especie de catarsis. El grueso de la cúpula sólo contempla una opción: el desembarco de la actual portavoz en el Congreso de los Diputados.

Ni la propia Arrimadas, al conocer el descalabro, imaginó la repentina dimisión de Rivera. De ahí que no hubiera preparado el terreno. De momento, no es ella quien empuja, sino al contrario. "Es muy perfeccionista, leal y disciplinada. Esto no entraba dentro de sus planes. Se está haciendo muchas preguntas. Sabe que la necesitamos y que no hay nadie en su contra", resume uno de los dirigentes que más la arropa.

Quienes desean la "revolución Arrimadas" apuntan a su "empatía, los debates ganados, la victoria de Cataluña, su pragmatismo y su compromiso": "Es el rayo de luz que puede salvar el camino recorrido hasta ahora".

Los mismos que apoyan a Arrimadas -un altísimo porcentaje de los dirigentes- mostraron su extrañeza al conocer la noticia publicada por este diario pocas horas después de que Rivera anunciase su dimisión: el amago de Ignacio Aguado, vicepresidente de la Comunidad. "No era el día ni el momento de mover ficha. No lo entendemos", reseñan algunos de los miembros más importantes de la extinta dirección.

El propio Aguado, no obstante, supedita su gesto a una conversación previa con Arrimadas. Así lo trasladan fuentes de su entorno. El mandatario madrileño, convertido en uno de los cargos institucionales más reseñables de Ciudadanos, ha trasladado a los suyos la "gran valía de Inés". Por tanto, un paso al frente de la jerezana podría desbaratar esa intención.

Albert Rivera había sido hasta este lunes el único presidente en los trece años del camino trazado por Ciudadanos. Su liderazgo, incluso en los momentos más crudos, nunca estuvo en cuestión. Los llamados "críticos" mostraron sus diferencias en relación a la táctica, pero jamás polemizaron sobre el candidato. A día de hoy, ni siquiera permanecen esas discrepancias. "Estamos a muerte con Inés. Es la única salida. Ella lo sabe", apuntan las fuentes consultadas.

La "revolución Arrimadas"

Luis Garicano, máximo exponente de aquella corriente que criticó el veto absoluto a Sánchez en los momentos de bloqueo, ya ha revelado -en una entrevista con Onda Cero- que "la ayudará en todo lo que pueda". Ese mensaje, a tenor de lo contrastado por este diario, también se lo ha enviado a la propia Arrimadas.

Begoña Villacís, Patricia Reyes, Marta Rivera, Melisa Rodríguez... Son algunos de los rostros más visibles de la formación y buenas amigas de la portavoz parlamentaria. Todas ellas la respaldan. "Inés es la líder natural. El cariño y la admiración es unánime", confiesa otro de los mandatarios de Ciudadanos que ha palpado esa realidad tras la dimisión de Rivera.

La "revolución Arrimadas" -explica alguien que la desea- encuentra varias ventajas competitivas: "Sería la única mujer candidata a la presidencia, suscita una empatía brutal, gana todos los debates en los que participa y demostró su buen cartel ganando las elecciones catalanas".

El camino despejado que encontrará Arrimadas, cuenta otro de sus compañeros, responde a estas cualidades: "Es muy buena compañera. Sencilla, humana. Ha cuidado mucho las relaciones personales. Jamás ha trepado. Se ha limitado a aceptar los cargos a los que le ha empujado su talento".

Entonces, ¿cuándo anunciará su candidatura? Este es el itinerario: de aquí a quince días se celebrará un consejo general, que forman 160 personas. Es, ahora, el único órgano existente en el partido. De ahí saldrá una gestora, que gobernará la organización hasta que se celebren las primarias. El proceso culminará en una asamblea extraordinaria que liderará el presidente entrante. Arrimadas todavía tiene tiempo. "No debe quemarse ni afrontar los reajustes desagradables. Salir ahora sería demasiado pronto", concluyen sus colaboradores.