Rivera, junto a Arrimadas,  durante la valoración electoral de Ciudadanos, en Madrid.

Rivera, junto a Arrimadas, durante la valoración electoral de Ciudadanos, en Madrid. Efe

Política ELECCIONES GENERALES 10-N

Arrimadas descarta enfrentarse a Rivera: sólo le sucederá si él se lo pide

El futuro de Cs, detallan las fuentes consultadas, está en manos de Rivera: "No hay corrientes críticas ni otros candidatos que puedan hacerle frente".

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Albert Rivera fue críptico en su discurso tras el descalabro. Anunció un Congreso extraordinario que pondrá el partido "en manos de los militantes". Los detalles del cónclave están en manos de una Ejecutiva que, tras conocer la pérdida de un 83% de los escaños, cerró filas con su candidato. "No se merece lo que ha ocurrido. Es quien mejor nos representa", apuntaban un par de dirigentes ya de madrugada.

Los resultados de Ciudadanos obligan dos preguntas: "¿Qué pasa con Rivera? ¿Dará un paso al frente Arrimadas?". La primera tiene difícil respuesta: "Eso depende de él. Si decide continuar, será casi imposible que alguien pueda apartarlo". La segunda ya tiene contestación: la portavoz en el Congreso y antes líder en Cataluña es "fiel" a su presidente. "Sólo asumiría el cargo si él se lo pidiera. Dar la batalla no está en la cabeza de Inés", coinciden hasta tres miembros de la dirección.

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Cuando Arrimadas anunció su desembarco en Madrid, se especuló con una hipotética ristra de desencuentros entre ambos políticos. Nada más lejos de la realidad. "Que no cenen juntos todos los días no significa que se lleven mal. Todo lo contrario", resume un íntimo amigo de ambos. "Inés es la primera que confía en la capacidad estratégica de Albert. Ella es más ejecutora que ideóloga. Así se ha mostrado hasta ahora. No se ha preparado para ser candidata a la presidencia", arguye otra fuente solvente.

Por tanto, la opción de una pelea interna entre Rivera y Arrimadas por el liderazgo de Ciudadanos se antoja harto complicada. Tan sólo estaría sobre la mesa una "sucesión tutelada" por el actual mandatario, pero ni siquiera sus compañeros saben si el hasta ahora único presidente de la historia del partido baraja dimitir.

Con el Congreso extraordinario, Rivera gana tiempo. Más allá del mensaje que transmita en la Ejecutiva de este lunes, no deberá tomar una decisión urgente. La presumible convocatoria de primarias tiene sus plazos.

Desde aquel día de 2006 en que fue elegido por azaroso orden alfabético, Albert Rivera Díaz sigue al frente de Ciudadanos. Hasta este 10 de noviembre, todos los procesos electorales que había afrontado culminaban con un auge de mayor o menor envergadura. Pero siempre al alza.

Discurso Albert Rivera

La primera derrota ha sido cruel y llegó en forma de desmoronamiento. Tan sólo diez diputados, por debajo de Esquerra Republicana, y con la cúpula del partido sin escaños. José Manuel Villegas -secretario general-, Fran Hervías -secretario de organización-, Patricia Reyes -miembro de la Mesa de la Cámara- o José María Espejo -íntimo amigo del candidato- son algunos de los que no regresarán a la Carrera de San Jerónimo.

Un partido "sin críticos fuertes"

La estrategia de pactos arrojó hace meses la mayor crisis interna conocida por Ciudadanos. El veto inamovible a Sánchez dejó por el camino a Toni Roldán, Xavier Pericay o Javier Nart. Otros criticaron, pero callaron en público. Rivera se mantuvo firme. "Y algo aislado", coinciden partidarios y detractores.

En aquel momento, Luis Garicano, líder de la formación en Bruselas, fue el primer espada de los llamados "críticos", pero la vuelta al centro de Rivera cerró heridas y ya trabajan codo con codo. Por tanto, nadie queda de aquel terremoto con fuerza y deseo para enfrentarse al líder.

Por otro lado, desgranan las fuentes consultadas, el concepto de "barón" no se entiende en Ciudadanos como en el PP o el PSOE. Ignacio Aguado -vicepresidente de la Comunidad- o Paco Igea -vicepresidente de Castilla y León- nunca han mostrado carisma ni intención de pelear por el mando. "Las divergencias en el partido siempre han sido por cuestiones estratégicas, nunca por el candidato", reseña un importante dirigente.

Pasada la medianoche, asesores y diputados trataban de diagnosticar el error. "¿Fue vetar a Sánchez e ir a unas segundas elecciones lo que nos ha hundido? ¿O ha sido precisamente levantar el veto en un escenario tan polarizado lo que ha consumado una fuga a Vox?".

Es la primera vez que Rivera traza una estrategia tan errática. Quienes lo conocen desde 2006, lo describen como "alguien que camina un paso por delante": "No es un intelectual, pero posee un fuerte sentido de la intuición. Pocas veces se equivoca cuando hay que mover ficha". Pero la primera vez que ha fallado... le ha costado el 83% de sus escaños.