Image: Estela
Estimular la imaginación, alimentar el imaginario, ofrecer un espacio ficticio que se rige por sus propias leyes y le brinda al lector los medios para desarrollar la fantasía, experimentar aventuras y darle expresión al mundo psicológico. Aquí radica la importancia del contacto entre el niño y el libro y no en la trillada y tan insistida transmisión de valores. Es importante distinguir entre la idea instrumental de la literatura infantil como un medio de enseñanza y su concepción como soporte de creación, comunicación y encuentros.
En Estela, Pablo Albo (nacido en Alicante, en el año 1971) propone una historia con aroma de cuento de hadas: dispone de una heroína, la lleva hasta los abismos de la soledad y la incomprensión y la recupera gracias al redescubrimiento de su don interno y de la ayuda de un ser que no es lo que parece. Su pericia narrativa le permite mantener el equilibrio en una historia que, en otro caso, pudo incurrir en cursilería o en el tono de autoayuda. Miguel ángel Díez es el perfecto contrapeso y co-creador. El contraste entre colores cálidos y oscuros, la elaboración de un conseguido universo subterraqueo, la construcción de personajes con vida propia son méritos de un ilustrador que ya con su primer libro da cuenta de gran madurez.
Estela es un álbum en el que se puede entrever la marcada diferencia que hay entre la intención pedagógica explícita y el aprendizaje al que puede llegar el lector sin tutelas, moralejas, valores transversales y demás andamiaje vacuo. Un álbum estupendo, que muestra claramente cómo la experiencia estética transciende los usos instrumentales de la literatura infantil.
En Estela, Pablo Albo (nacido en Alicante, en el año 1971) propone una historia con aroma de cuento de hadas: dispone de una heroína, la lleva hasta los abismos de la soledad y la incomprensión y la recupera gracias al redescubrimiento de su don interno y de la ayuda de un ser que no es lo que parece. Su pericia narrativa le permite mantener el equilibrio en una historia que, en otro caso, pudo incurrir en cursilería o en el tono de autoayuda. Miguel ángel Díez es el perfecto contrapeso y co-creador. El contraste entre colores cálidos y oscuros, la elaboración de un conseguido universo subterraqueo, la construcción de personajes con vida propia son méritos de un ilustrador que ya con su primer libro da cuenta de gran madurez.
Estela es un álbum en el que se puede entrever la marcada diferencia que hay entre la intención pedagógica explícita y el aprendizaje al que puede llegar el lector sin tutelas, moralejas, valores transversales y demás andamiaje vacuo. Un álbum estupendo, que muestra claramente cómo la experiencia estética transciende los usos instrumentales de la literatura infantil.