Image: Gallego
A la infancia y a la vejez las une una sensibilidad afín, un magnetismo que atrae contrarios y que los hace cómplices. Esta proximidad se aprecia en una forma de hablar y de escuchar, de interaccionar, que se establece entre algunos abuelos y nietos. Interés y humor, inquietud y memoria, energía y cansancio se entremezclan en un vínculo donde priman el lenguaje, la evocación y el afecto. Juan Farias recoge como nadie ese tono desenfado, intensidad y picardía que se da entre el chaval que no es lo suficientemente grande para reconocer el valor de lo que tiene frente a sí y el hombre lo suficientemente mayor para no poder llevar a su nieto en brazos. Su escritura es la de un espíritu libre, y en su levedad resuenan palabras que nunca deben ser traducidas. Cobas nos conmueve. Contempla desde la distancia. Quizás se deba a que rememora un tiempo que hubo y entrevé otroque habrá. Un libro que hiere hondo, una caricia que fue y vino del otro lado del Atlántico.