Image: Estaba oscuro...
Ilustración de Estaba oscuro...
Treinta y seis páginas es un espacio suficiente para crear un universo ficcional donde las formas, los seres y el tiempo se comportan según reglas propias. Uno de los rasgos que más atrapan tanto a los niños como a los adultos del libro-álbum es la capacidad que tienen sus creadores para construir una atmósfera particular en el que el lector se sumerge casi de forma espontánea. Lo que pocas veces se señala es que esa experiencia estético-literaria cala en el mundo interior del niño, proporcionándole un imaginario en el que se fijarán elementos afectivos, emotivos e intelectuales nuevos.Einar Turkowski (Kiev, 1972), ha construido en Estaba oscuro y sospechosamente tranquilo. Una historia en la costa un álbum de un depurado barroquismo que ya a primera vista suscita la curiosidad en el lector. En las primeras páginas aclimatamos la mirada y aprehendemos la lógica interna que lo articula.
Participamos de la fascinación que se siente al conocer una realidad totalmente nueva y el autor nos conduce en un recorrido en el que numerosos estímulos captan nuestra atención. El final abierto de la historia prolonga la experiencia más allá de la última página, impregnando a nuestra cotidiana realidad de un halo de ficción.