Image: Los tres bandidos
En 1963 veía la luz este álbum. Tanto en su concepción estética como en la estructura narrativa y en el argumento resultaba totalmente innovador y de inmediato despertó apasionados debates allí donde fue publicado. Aún hoy es difícil encontrar libros infantiles que opten por ambientación nocturna donde las tonalidades frías y el negro tengan protagonismo. También cuesta pensar que en la actualidad haya sido igualada la pericia con la que Ungerer secuencia las ilustraciones, propiciando un ritmo de lectura que establece cambios formales en las ilustraciones para marcar los giros de la historia. En cuanto a la aceptación de un libro para niños en el que no están claramente definidas las fronteras entre lo malo y lo bueno, lo reprobable y lo elogiable, lo que merece ser castigado y lo que resulta ejemplar; tampoco hemos hecho grandes progresos y las posturas moralizantes siguen teniendo un peso excesivo, aunque quizás menos visible. Con motivo del cuadragésimo aniversario de Cien años de soledad se ha afirmado que si esta obra llegase hoy día a una editorial, es muy posible que nadie asumiera el riesgo de publicarla. Quizás sea exagerado, pero estoy convencido de que si sucediese lo mismo hoy, cuarenta y cuatro años después, con Los tres bandidos sería rechazado por todas las grandes editoriales infantiles.