Image: ¿Has visto?

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Infantil y juvenil

¿Has visto?

Istvansch

Gustavo Puerta Leisse
Publicada

Ediciones del Eclipse. Barcelona, 2006. 15 páginas, 10 euros. (A partir de 4 años)

Blanco, rojo, naranja, amarillo, verde, azul, violeta y negro son los colores de cada una de las doble páginas que componen este libro. No es la primera vez que la ilustración de una obra destinada al público infantil se restringe a la sucesión de planos de color. En esta dirección, Munari experimentó con sus libros ilegibles y en la última de las caperucitas de Caperucita roja, verde, amarilla, azul y blanca (Anaya); Ziraldo en Flicts (This side up) e incluso el propio Istvansch en El hombre más peludo del mundo (Tàndem). Sin embargo, ¿Has visto? es el resultado de un planteamiento distinto a los anteriores.

En sus talleres para niños, Istvansch realiza una actividad tan sencilla como sugerente: lo que en un principio es un rectángulo de cartulina puede convertirse en lo que él o su público deseen por arte de magia, para ello sólo son necesarias las tijeras. Los espectadores ven admirados cómo en un movimiento único y continuo surge del papel una delicada figura. En ¿Has visto? el ilustrador argentino parte de una experiencia similar, pero desde una perspectiva contraria: nos invita a adentrarnos en la página monocromática y reparar en las imágenes que permanecían "camufladas" hasta que el texto las nombró y nosotros nos vimos movidos a recrearlas ("la rana verde con su perejil verde sobre la lechuga verde en medio de la selva verde").

El peso conceptual de este álbum nos revela rasgos característicos del trabajo artístico de Istvansch. En primer lugar, las páginas de color sólo tienen sentido junto al texto y viceversa. Segundo, el sentido de su obra se encuentra en la capacidad de sorprender y hacer partícipe al lector-espectador. Por último, gracias a su espíritu lúdico, empleo del humor y carácter desafiante, cautiva al lector infantil. Sin embargo, quienes tienen el poder de llevar el libro al niño, los adultos, a menudo no ven más que "hojas de colores planos" o le reprochan que, al contrario de lo que afirma, las berenjenas no son azules, rechazando así una propuesta que invita a descubrir propias estéticas.