Walter Benjamin (derecha)  con Jean Seltz durante su  estancia en Ibiza en los años 30.

Walter Benjamin (derecha) con Jean Seltz durante su estancia en Ibiza en los años 30.

Letras

'Sagitario infinito': Walter Benjamin y la astrología como arma para destripar el fascismo

El ensayo de Federico Rodríguez explica cómo el pensador alemán usó la astrología racional para proponer una filosofía de liberación frente a los discursos reaccionarios.

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Suele decirse que la obra de Walter Benjamin (Berlín, 1892 - Port Bou, 1940) es un cruce entre cábala y marxismo. Atendiendo al subtítulo de este libro (Walter Benjamin, una astrología racional), podría parecer que su asunto va más bien de lo primero. Lo cierto es que va de ambos y de mucho más.

Sagitario infinito

Federico Rodríguez

Athenaica, 2026. 480 páginas. 40 €

Precisando la genuina significación de estos dos acusados rasgos de la personalidad de Benjamin –su herencia judía, su posicionamiento político–, este espléndido volumen, bellamente editado por Athenaica, acierta a ensamblarlos con una multitud de temas, inflexiones teóricas y personajes curiosos que orbitan alrededor del heterodoxo pensador hasta descubrir una constelación poético-filosófica deslumbrante: una que se remonta al siglo XIX, con Hölderlin y Maurice de Guérin como figuras estelares, y llega al XX, en que Benjamin supo oponerse a los irracionalismos que, entonces como hoy, campaban a sus anchas por el mundo.

Con mimo de orfebre que recompone piezas rotas del pasado, Federico Rodríguez (Jerez, 1983), profesor de filosofía de la Universidad de Sevilla, ganador del Premio Nacional de Ensayo de Chile con este trabajo, nos ofrece en él una abrumadora compilación de datos y lecturas del joven Benjamin. Entre ellos, textos de Franz Boll, Aby Warburg o Ernst Cassirer, referidos a cómo antaño la astrología, a modo de híbrido de ciencia y religión, ayudó a concebir el mundo como unidad, si bien a costa de mantenerlo en una atmósfera mitológica.

A partir de ahí, nos muestra cómo el trabajo de Benjamin, tomando el éxito de la astrología en una Europa asediada por el fascismo como síntoma, nace del intento de destripar las estructuras de este discurso reaccionario, legitimador de fuerzas impuestas de modo ineluctable, y transmutarlo en una filosofía de la liberación, que desvela las redes que rigen nuestra vida, haciendo explícito su sentido; y, con ello, haciendo racional la decisión de si las aceptamos o no.

Obra de una densidad argumental y una altura especulativa nada frecuentes en el ensayismo actual

Pero hay más. Sagitario, nombre de la constelación zodiacal que da título al libro, da la clave última que articula la portentosa reconstrucción llevada a cabo en esta obra tan rica, torrencial, lujosa en detalles, de una densidad argumental y una altura especulativa nada frecuentes en el ensayismo actual.

Para ello, Federico Rodríguez rescata el valor de un escrito temprano de Benjamin, “El centauro”, del que solo se conserva una versión redactada años después en la solapa de un ejemplar del poema en prosa “El centauro”, de Maurice de Guérin, y lo conecta con un fragmento de Píndaro sobre los centauros, traducido y comentado por Hölderlin, su gran inspiración de juventud. El centauro, mitad hombre, mitad caballo, que nos recuerda que no venimos tan solo de lo celeste, sino también de la animalidad, antes de la palabra y la reflexión, representa el paso de naturaleza a cultura, el conflicto entre civilización y barbarie.

Así, esta figura mitológica sirve de retícula para trenzar autores y temas, y evidenciar hasta qué punto la meditación benjaminiana gravita en torno al problema de la violencia, en sus modulaciones ontológicas, poéticas y políticas.

En efecto: si la vida civilizada promete el apaciguamiento de la bestialidad originaria, ¿cómo reaccionar cuando despertamos del dulce ensueño y, en medio de guerras, autoritarismos y crisis económicas, descubrimos que del orden del mundo no queda sino un dispositivo de dominación que alberga otra barbarie? ¿Cómo responder a esa otra violencia? Federico Rodríguez no busca en Benjamin respuestas concluyentes, pero sí orientaciones inequívocas, que nos ayudan a pensar las sinrazones y zozobras del presente.