María del Mar Ramón. Foto: Victoria Holguín / Adn.
'La memoria es un animal esquivo', de María del Mar Ramón: un libro hermoso y devastador sobre la familia
La autora colombiana narra la infancia de un protagonista marcado por la muerte materna, el internado religioso y los abusos, cuya memoria distorsionada lo acompaña hasta la adultez.
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Uno de los temas más reiterados en la narrativa contemporánea es la familia. En los últimos años se han publicado trabajos sobre el padre (Tiempo de vida –2010– de Marcos Giralt Torrente), sobre la madre (Las madres no –2018– de Katixa Agirre), sobre ambos (Ordesa –2018– de Manuel Vilas) o sobre el grupo, incluyendo a los hermanos (Amor intempestivo –2018– de Rafael Reig). Incluso se han explorado conceptos como la maternidad (La historia de los vertebrados –2023– de Mar García Puig), la paternidad (Literatura infantil –2023– de Alejandro Zambra) o la hijidad (Material de construcción –2023– de Eider Rodríguez).
La memoria es un animal esquivo
María del Mar Ramón
AdN, 2026. 259 páginas. 20,95 €
Esta materia –ciertamente fecunda– se ha abordado desde la pura ficción y, más comúnmente, desde la experiencia. Y se ha hecho de muy diversas formas: examinando su complejidad, encarando su problemática, analizando su aportación afectiva o determinando su influencia en el devenir de la persona. Además, y atendiendo solo a lo formal, se ha tratado desde diferentes puntos de vista y con distintas voces narrativas.
En La memoria es un animal esquivo, María del Mar Ramón (Bogotá, 1992) se suma a los que antes se habían acercado a los argumentos familiares, aportando su visión sobre el caso. La historia está contada por su protagonista –Juan Francisco–, que se retrotrae a la niñez. De ahí que también sea una novela de formación en la que la evocación del pasado es fundamental.
Cuando muere su madre, Juanfran se queda desolado. Todo su mundo se viene abajo y él, apenas un niño, es incapaz de entender qué sucede. Tras una enfermedad que casi termina con su vida, y con tan solo nueve años, su padre decide enviarlo al seminario como antes había hecho con Luciano, su hijo mayor.
Allí, lejos del entorno conocido, Juanfran añadirá nuevos tormentos a la orfandad porque sufrirá los rigores de la separación y del aislamiento; también abusos que no sabe verbalizar. En aquella etapa, Juanfran desarrolla una insoportable sensación de desamparo que se hace aún mayor debido a su sensibilidad extrema, a pesar de que finalmente regresa a la casa paterna. Con los años, su único afán será huir del entorno conocido y dejar de ser quien es para transformarse en otro.
Es este un libro hermoso y terrible sobre la familia, escrito con sensibilidad y conocimiento de causa
Primero lo intenta en Bogotá –es natural de Cúcuta– y más tarde en Madrid. Aquí decide dedicarse al arte, se convierte en pintor y cambia su nombre por Zadik, pero los terribles sucesos de la infancia, transformados en auténticos traumas, lo envenenan. Le agriarán el carácter, le dificultarán querer bien a otros, le imposibilitarán estar en el mundo con cabalidad y, consecuentemente, le impedirán llevar una vida sin ruido.
La memoria es un elemento clave de la narración, sobre todo porque, como se descubre en la lectura, puede estar distorsionada. El protagonista se ha contado a sí mismo los hechos del pasado y, aunque no está seguro de cómo se produjeron, el recuerdo, cierto o no, condiciona su vida: “Al final, lo único que habita mi mente es lo que conté, y ya no importa si lo viví así o lo inventé”, dice con resignada lucidez.
María del Mar Ramón ha escrito un libro hermoso y terrible sobre la familia. Lo ha hecho con sensibilidad y conocimiento de causa, matizando a sus personajes, creando situaciones reveladoras y utilizando un narrador que resulta poco fiable por su visión distorsionada de la realidad. Por eso es necesario el contrapeso de los hermanos –Luciano, que permanece en Cúcuta, y Pablo, que vive en Bogotá–. Su diferente desarrollo vital y sus distintos ángulos de visión permiten completar la historia. Impecable la verosimilitud del yo masculino.