Sonsoles Ónega

Sonsoles Ónega Daniel Hidalgo

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Sonsoles Ónega: "Los que vivimos del juicio de los demás no podemos dar nada por conquistado"

La escritora y presentadora afronta el duelo por la muerte de su padre, Fernando Ónega, al tiempo que lanza 'Llevará tu nombre', sobre la aventura de reinventarse.

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¿Qué libro está leyendo?

Acabo de terminar El jardinero y la muerte, de empezar La ridícula idea de no volver a verte y pretendo empezar en unos días El año del pensamiento mágico. Como ven, estoy sumergida en el duelo.

¿Cuál es el libro que más le ha ‘autoayudado’?

Cada momento ha tenido su libro. De muy jovencita recuerdo haberme agarrado a Nación Prozac con pasión adolescente o al Libro del desasosiego de Pessoa, y así. Ya de mayor, hay un libro que me permitió entender las relaciones más íntimas y sus rupturas: Feliz final, de Isaac Rosa, y Apegos feroces, de Vivian Gornick.

Si no hubiera podido ser periodista, escritora y presentadora, ¿qué hubiera querido ser?

Sería granjera en Galicia para hacer mermeladas y mantequilla, rodeada de vacas, caballos y perros. O haría aplicaciones en California. Una de dos.

Un acontecimiento que le habría gustado vivir in situ.

Por borrachera actual, la Transición española. Me hubiera gustado estar ahí, compartiendo pasillos del Congreso de los Diputados con los periodistas de la época. ¿Por qué? Porque se estaba construyendo algo grande: la libertad.

Dice que esta novela, Llevará tu nombre (Planeta), nació de la rabia. ¿De verdad cree que tiene algo que demostrar?

Sí, claro. Cada día. Los que vivimos de los demás, del juicio de los demás, tenemos que demostrar cada día que tenemos algo que decir o que lo que decimos resulta suficientemente atractivo como para volver a trabajar al día siguiente. Aquí no podemos dar nada por conquistado.

¿Podría ser Mada Riva una precursora del feminismo?

Sin duda. He fabulado con las dificultades de la época –estamos a finales del siglo XIX– y he creado un personaje que las combate con herramientas que no siempre estaban al alcance de las mujeres. Emilia Pardo Bazán ya hablaba de feminismo en su época y Mada bebe de esas fuentes que va descubriendo a lo largo de la novela.

¿Qué le ha prestado de sí misma a su protagonista?

Supongo que el deseo de combatir las injusticias y el espíritu de camaradería entre mujeres.

Como ella, ¿ha soñado alguna vez con reinventarse?

Yo me reinvento cien veces al día porque me gustaría ser las miles de cosas que no soy. Desde escritora a tiempo completo hasta guionista de ficción, pasando por granjera, veterinaria o yuppie tecnológica. Supongo que por eso escribo… para vivir otras vidas.

¿Por qué su novela anterior recibió críticas tan severas?

Porque ganó el premio Planeta y hay un deporte nacional en este país que es darle fuerte a este galardón. Naturalmente, no lo sabía, por eso quizá me descolocó tanto.

¿Cuál es la pregunta sin respuesta de Sonsoles Ónega?

No te la puedo decir porque si no… me la harán.

¿Cuál es la serie que ha devorado más rápido?

Poquita fe… y Anatomía de un instante.

¿En qué película se quedaría a vivir y en cuál no aguantaría ni un minuto?

Lo siento porque me encanta Oliver Laxe, pero no aguantaría ni un minuto en Sirat, y me quedaría a vivir eternamente en Los puentes de Madison.

¿Ha experimentado alguna vez síndrome de Stendhal?

Me “stendhalizo” con mucha frecuencia. Me acaba de pasar observando el Mont Blanc y su nieve perpetua, un fenómeno que desconocía y que me ha sobrecogido.

Díganos algo que ya no soporte del mundillo cultural.

Las listas de recomendaciones que jamás incluyen un superventas por pudor intelectual. ¡A la mierda, hombre!

Una obra sobrevalorada.

No me hagan ganarme enemigos…

Un placer cultural culpable.

¿Hay placeres culturales culpables? ¡Eso es elitismo!

¿La inteligencia artificial matará la creación artística?

No, pero la reconvertirá. Y nos va a obligar a buscar “el piel con piel” con el lector. En una mirada o en una conversación, la IA no podrá suplantar al humano.

España es un país...

Es mi país.