Elisa Borsari, directora de UCOPress, frente al edificio del rectorado de la Universidad de Córdoba. Foto: UNE

Elisa Borsari, directora de UCOPress, frente al edificio del rectorado de la Universidad de Córdoba. Foto: UNE

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Elisa Borsari, directora de UCOPress: "Una editorial universitaria no puede vivir encerrada en su burbuja"

El sello de la Universidad de Córdoba celebra los 50 años de su fundación. Su directora habla con El Cultural, entre otros temas, sobre su compromiso para llegar a un público más allá de lo universitario.

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El 13 de enero de 1976 se fundó UCOPress, la editorial de la Universidad de Córdoba, con la que el centro pretendía impulsar las publicaciones académicas que allí se estaban desarrollando. Con una naturaleza más bien "interna", era una estructura a través de la cual los proyectos universitarios podían ser accesibles pero, salvo excepción, siempre dentro de los muros académicos.

Pasados los años y cumplidos con creces los objetivos con los que el sello fue fundado, la dirección se propuso ir más allá de lo que tradicionalmente se suele relacionar con una editorial universitaria. El público no académico también tenía derecho a acceder al conocimiento que se estaba gestando en la institución andaluza.

He ahí uno de los pilares fundamentales sobre los que se ha querido sostener la editorial universitaria que este 2026 cumple cincuenta años. A ello se le suman otros grandes compromisos, como la calidad y la diversidad de las publicaciones, el desarrollo digital y el respeto absoluto a los derechos de autor.

De todo ello es fiel defensora e impulsora Elisa Borsari, directora de UCOPress. También profesora de literatura española, afirma que la docencia le ha enseñado a pensar en quién está al otro lado. "Mi experiencia como profesora me ha hecho convencerme de que un libro bien editado es, en el fondo, una forma de cuidar a la comunidad que lo va a recibir".

Pregunta. ¿De qué manera piensa que ha evolucionado el sello en sus cincuenta años de vida? ¿De qué logros se sienten especialmente orgullosos?

Respuesta. La evolución ha sido notable, especialmente en los últimos años. UCOPress nació como un servicio centrado principalmente en la difusión interna de la investigación de la Universidad, con una estructura discreta y unos objetivos muy vinculados a las demandas académicas del momento. Hoy, en cambio, podemos hablar de un sello editorial plenamente profesionalizado, con una identidad consolidada, capaz de integrarse en circuitos nacionales e internacionales y de relacionarse con la sociedad desde una visión mucho más amplia.

»El crecimiento no solo se refleja en la calidad de las publicaciones y en la diversidad de colecciones, sino también en una comprensión más completa del propio trabajo editorial. Ya no consiste únicamente en poner libros en circulación, sino en asegurar procedimientos rigurosos, sistemas de evaluación fiables y un catálogo que muestre la riqueza intelectual y la pluralidad de la Universidad.

»Entre los avances logrados, señalaría tres aspectos fundamentales. Primero, la consolidación de un modelo editorial académico sólido, basado en evaluaciones externas independientes y en un funcionamiento ético y transparente.Segundo, la apertura hacia nuevos públicos, gracias a iniciativas que han permitido llegar más allá del ámbito estrictamente universitario y generar un impacto cultural más amplio. Por último, el desarrollo en edición digital, ciencia abierta y accesibilidad, que está modificando tanto los procesos como la manera de pensar en quiénes serán los lectores de nuestras publicaciones.

Elisa Borsari. Foto: UNE

Elisa Borsari. Foto: UNE

P. ¿Considera que han mantenido los mismos valores? ¿Cuáles son?

R. Los valores esenciales se mantienen, e incluso creo que se han fortalecido con el tiempo. La Editorial nació con tres pilares muy claros: rigor, servicio público y compromiso con el conocimiento. Hoy, esos valores siguen siendo nuestro marco de actuación diaria.

»Al rigor le hemos sumado una sensibilidad renovada por la ética editorial, que implica transparencia, respeto absoluto por los derechos de autor y procesos de evaluación independientes. El servicio público, por su parte, se ha ampliado hacia la transferencia social, entendiendo que la universidad tiene la responsabilidad de devolver a la ciudadanía el conocimiento que genera.

»A estos valores tradicionales se han incorporado otros más contemporáneos en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, como la accesibilidad, la diversidad, la sostenibilidad editorial y la necesidad de trabajar con una visión claramente internacional. Creo que es importante además decir que existe una colaboración entre distintos servicios de la Universidad de Córdoba que ha permitido ampliar esos enfoques: como el Servicio de Protección Ambiental (SEPA), la Unidad de Igualdad, o el Vicerrectorado de Salud y Bienestar. Todo forma parte de una política global de nuestra Universidad.

P. ¿Por qué es importante para una universidad como la de Córdoba contar con un sello editorial propio sólido?

R. Una editorial universitaria no es un adorno institucional: es una herramienta estratégica. Permite dar visibilidad al trabajo investigador, preservar la memoria intelectual y cultural, y garantizar que el conocimiento generado en la Universidad se difunda de manera rigurosa y accesible.

»Un sello sólido también asegura estándares de calidad que protegen tanto a los autores como a los lectores. Y, además, contribuye a fortalecer la marca de la Universidad de Córdoba, situándola en conversaciones académicas y culturales que van más allá del ámbito local. Y si es una editorial universitaria fuerte, actúa como un motor de prestigio, impacto y compromiso social.

"El 50 aniversario de la editorial es una oportunidad para impulsar cambios que ya estaban en marcha"

P. ¿Celebrarán el aniversario con algún tipo de novedad en la editorial?

R. Sí, el cincuentenario es una ocasión simbólica, pero también una oportunidad para impulsar cambios que ya estaban en marcha. Tendremos una programación conmemorativa que incluirá presentaciones, una revisión de algunas colecciones que forman parte de nuestra historia editorial, dos nuevas colecciones (Carbunclo. La Edad de Oro, que lanzaremos junto al Ayuntamiento de Córdoba; y otra sobre Literatura Hispanoamericana, en coedición con la prestigiosa institución El Colegio de México), y acogeremos en septiembre al Encuentro de profesionales de la edición científica y académica junto a la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE).

»Al mismo tiempo, aprovecharemos el aniversario para introducir mejoras en ámbitos que consideramos prioritarios: accesibilidad, metadatos normalizados, revisión de procesos internos, y la incorporación de herramientas que faciliten la circulación internacional de nuestras publicaciones digitales. Queremos que el aniversario no sea solo un recuerdo, sino un punto de partida.

P. Miremos al futuro, ¿qué objetivo le gustaría ver cumplido en los próximos años?

R. Hay varios objetivos estratégicos que me gustaría ver hechos realidad, pero si tuviera que quedarme con tres, serían estos. En primer lugar, afianzar una infraestructura digital sólida que permita a UCOPress convertirse en un referente en buenas prácticas dentro del ámbito editorial universitario. Eso incluye seguir ampliando el catálogo en Acceso Abierto, porque es una vía esencial para que el conocimiento llegue más lejos.

»El segundo objetivo es fortalecer nuestras alianzas con otras editoriales universitarias, tanto dentro como fuera de España. Coeditar y coproducir nos permite compartir esfuerzos, aprender de otros modelos y, sobre todo, multiplicar el impacto de lo que publicamos.

»Y, por último, me gustaría que el catálogo creciera con más propuestas de divulgación. Mantener el rigor académico es irrenunciable, pero necesitamos formatos que conecten mejor con la sociedad y que hagan que la investigación sea más cercana y comprensible. Ese equilibrio, creo, será decisivo para el futuro de la edición universitaria.

P. ¿Su labor docente como profesora de Literatura Española ha influido en su forma de abordar la dirección de la editorial?

R. Influye mucho más de lo que podría parecer. La docencia me ha enseñado a pensar en quién está al otro lado y a ser consciente de sus necesidades reales. También me ha obligado a cuidar la claridad y la precisión, porque explicar bien es un ejercicio de responsabilidad. Cuando trabajas con textos literarios, con crítica textual o con procesos de interpretación, desarrollas una sensibilidad especial hacia el lenguaje. Y esa relación cuidadosa con las palabras pasa directamente al trabajo editorial.

»Dirigir una editorial requiere acompañar a los autores, leer con atención, detectar matices y entender que cada libro tiene su propio lector y su propio lugar. Mi experiencia docente me ha dado ese respeto profundo por los textos.

P. ¿Qué balance hace de su tiempo como directora hasta el día de hoy?

R. El balance es muy positivo, aunque no ha estado libre de desafíos (y baches). Hemos avanzado en aspectos estructurales que necesitaban una revisión a fondo: procesos, criterios de evaluación, organización interna, visibilidad… Y, al mismo tiempo, hemos abierto la editorial a nuevas conversaciones y a maneras distintas de entender qué significa editar desde la universidad.

"La accesibilidad es una cuestión ética, pero también de calidad editorial"

»Pero, por encima de todo, lo que más valoro es la capacidad del equipo para adaptarse, aprender y trabajar con una mirada de largo recorrido. La editorial es, en buena medida, el resultado de ese esfuerzo compartido, y ahí es donde encuentro la mayor satisfacción. Formo parte de un equipo humano y profesional excepcional, comprometido y generoso con su trabajo (gracias a Ana, Coral, Rafael R.F., Rafael S.N., Rebeca, Rosa y Teresa).

P. Ha insistido en varias ocasiones en la necesidad de mejorar la accesibilidad de sus publicaciones. ¿Por qué?

R. Porque una editorial universitaria debe ser un espacio de inclusión. El conocimiento no puede depender de la capacidad visual, auditiva o cognitiva de cada lector. La accesibilidad es una cuestión ética, pero también de calidad editorial: mejora la legibilidad, la navegación y la experiencia de lectura para todos, no solo para quienes tienen alguna discapacidad.

»Además, la accesibilidad es una responsabilidad institucional. No se trata de "adaptar" libros, sino de concebirlos accesibles desde el inicio, de la misma manera que entendemos los metadatos, las licencias o los procesos de evaluación. Es un cambio cultural que estamos asumiendo con convicción, aunque va a llevar tiempo ponerlo en práctica. Se necesita más personal y más financiación. Lo que toda universidad pública pide, en contra de lo que está pasando, es que se nos recorta siempre más.

Elisa Borsari en la Universidad de Córdoba. Foto: UNE

Elisa Borsari en la Universidad de Córdoba. Foto: UNE

P. ¿Cómo están afrontando esta cuestión? ¿Qué medidas están tomando o piensan tomar?

R. Estamos trabajando con una mirada de conjunto, intentando que todo el proceso editorial avance en la misma dirección. Por un lado, hemos empezado a implantar normativas internas de accesibilidad que implican a autores, editores, maquetadores y revisores. Son pautas claras sobre encabezados semánticos, descripciones de imágenes, estructura de tablas, uso de tipografías adecuadas, contraste… en definitiva, todos esos detalles técnicos que hacen que un libro sea realmente accesible.

»Por otro lado, estamos revisando nuestros formatos digitales con más atención que nunca: desde el etiquetado correcto de los PDF hasta la creación de ePubs accesibles. También estamos invirtiendo en formación, porque solo un equipo bien preparado puede mantener una línea editorial coherente. En este camino contamos además con el apoyo del Vicerrectorado de Igualdad, Inclusión y Compromiso Social, que nos está ayudando muchísimo. La accesibilidad es un proceso largo, pero cada día estamos avanzando un poquito más.

P. ¿En qué tipo de lector se centran? ¿El público general, ajeno al mundo académico, puede disfrutar también de las publicaciones de UCOPress?

R. Nuestro lector natural es el investigador y el profesional especializado, porque la universidad produce conocimiento que a menudo tiene un nivel técnico elevado. Pero eso no significa renunciar a llegar al público general. De hecho, cada vez cuidamos más aquellas colecciones que pueden interesar a lectores no académicos: ensayo cultural, patrimonio, historia local y global, divulgación científica…

»Además, se ha intensificado la colaboración con el Vicerrectorado de Estudiantes y Cultura, en particular con UCOCultura, que está realizando una labor magnífica con los nuevos catálogos de exposiciones y las guías de lectura fácil. Queremos demostrar que la excelencia académica puede convivir con la claridad y con formatos más accesibles. No se trata de simplificar, sino de abrir puertas.

P. ¿El contacto con la sociedad no académica es importante para el sello que dirige?

R. Es fundamental. Una editorial universitaria no puede vivir encerrada en su propia burbuja. Necesitamos estar en librerías, en bibliotecas municipales y provinciales, en actividades culturales y en espacios donde el conocimiento se comparte y se conversa.

»De ahí que nuestro rector haya firmado varios acuerdos con distintas instituciones, como la Red Municipal de Bibliotecas de Córdoba o la Biblioteca Pública del Estado "Grupo Cántico", para la distribución en la ciudad y en la provincia de las publicaciones de UCOPress. Además, a través del Consejo Social de la UCO, también se ha realizado la donación de parte de nuestro fondo editorial al centro penitenciario de Córdoba.

»Ese contacto nos permite aprender, ajustar, detectar intereses emergentes y comprender mejor cómo se lee fuera de la universidad. Y nos ayuda a cumplir nuestra función como institución pública: transferir conocimiento, generar cultura y contribuir al tejido intelectual de la sociedad.

P. ¿A qué peligros cree que se enfrenta un sello editorial universitario?

R. A varios, algunos antiguos y otros muy nuevos. Uno de los más evidentes es la fragilidad estructural: recursos limitados, equipos reducidos y la necesidad de hacer mucho con muy poco. También existe el riesgo de quedar atrapados en un nicho excesivamente especializado, perdiendo la conexión con la sociedad.

»Pero quizá el reto más importante está en la adaptación tecnológica. La edición ha cambiado radicalmente en los últimos años, y lo seguirá haciendo. Si no se incorporan herramientas, procedimientos y visiones actualizadas, podemos quedar fuera del circuito o perder relevancia.

»De ahí que UCOPress tenga la suerte de depender del Vicerrectorado de Transformación Digital y Gestión de Datos, y que su responsable, el profesor Sebastián Ventura Soto, sea una persona culta y sensible, además de contar con una experiencia profesional en Ciencia de la Computación e Inteligencia Artificial envidiable. Nos ha apoyado en todo lo que le iba comentando que necesitábamos en la editorial, así como el Área de Tecnologías de la Información. La clave es combinar tradición —la edición rigurosa, el prestigio académico— con la innovación.

"La IA no reemplaza al editor, ni al revisor, ni al autor, pero sí puede facilitar muchas tareas técnicas"

P. Como directora de UCOPress, ¿qué opinión tiene de la inteligencia artificial? ¿Supone un problema para la editorial, o creen que va a ser una herramienta útil de la que pueden hacer buen uso?

R. Creo que la inteligencia artificial es una herramienta con un enorme potencial si se utiliza con criterio. No reemplaza al editor, ni al revisor, ni al autor, pero sí puede facilitar muchas tareas técnicas: análisis de metadatos, verificación de coherencias internas, detección de problemas de accesibilidad o apoyo en procesos de revisión preliminar.

»Me preocupa, eso sí, la necesidad de mantener transparencia y respeto por los derechos de autor, así como evitar que la IA sustituya procesos que requieren juicio humano. En UCOPress apostamos por un uso responsable, regulado y siempre subordinado a la ética editorial.

»Quizá no venga del todo al caso, pero cuando me preguntan por la IA siempre me viene a la cabeza la frase de Joanna Maciejewska que se ha vuelto viral en las RRSS: "I want AI to do my laundry and dishes so that I can do art and writing, not for AI to do my art and writing so that I can do my laundry and dishes [Quiero que la IA haga mi colada y lave mis platos para que yo pueda hacer arte y escribir, no que la IA haga mi arte y escriba para que yo pueda hacer la colada y lavar los platos]".

P. ¿Me podría decir tres títulos que considere indispensables de la colección de UCOPress?

R. Es una respuesta difícil, porque es como preguntar qué dedo de la mano te cortarías. Puedo recomendar tres títulos que considero representativos del espíritu del sello: uno por su relevancia académica, otro por su contribución al conocimiento del territorio y otro por su vocación divulgadora. Eso sí, voy a sugerir libros medianamente recientes para que se puedan encontrar en las librerías.

»El primero es Conceptos y retórica visual en torno a María, de Fernando Moreno Cuadro, porque la temática me apasiona y se acerca a mis investigaciones. Esta monografía se centra en las representaciones marianas portadoras de significado, el ejemplo más claro y significativo de la imagen conceptual en la Edad Moderna y un fenómeno típico de la retórica verbo-visual propia de la unidad de las artes —imagen y palabra—.

»El segundo título es Un paseo con perspectiva ODS por el patrimonio de la Universidad de Córdoba, coordinado por Rafael Cejudo Córdoba, porque es representativo de lo que estamos haciendo en nuestra universidad. Poseemos un patrimonio arquitectónico y cultural por descubrir y estamos apostando por reinterpretarlo a la luz de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

»El tercero es Retrato de reina sin corona, de María Jesús Fuente, publicación correspondiente al XXIV Premio Nacional de Ensayo Leonor de Guzmán. Rastrear y rescatar vidas de mujeres ninguneadas u olvidadas es una línea central en la historia de las mujeres. En este caso, el estudio recupera una figura de enorme interés por su relevancia en la historia de España: Leonor de Guzmán. Sus cualidades personales y su inteligencia política le permitieron ganarse el amor y la confianza del rey Alfonso XI.

»Como bonus, y para abrir el apetito a los medievalistas que nos estén leyendo, está a punto de salir de imprenta la edición crítica del Cancionero de Juan Alfonso de Baena, de Ana M.ª Rodado Ruiz, Carlos Mota Placencia y Francisco Crosas López (publicada en coedición con la Editorial Universidad de Almería) que aborda problemas ecdóticos y de interpretación léxica no resueltos con anterioridad. Sustituirá la última edición del texto, publicada hace más de treinta años por Dutton y González Cuenca.