32 BG con Gary Lucas (guitarra Jeff Buckley)

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Letras

Bruno Galindo, encuentros en la calle del ritmo

El periodista y crítico musical reúne reflexiones, recuerdos y anécdotas de varias décadas dedicadas a la música

13 septiembre, 2021 09:15

Toma de tierra

Bruno Galindo

Libros del KO. Madrid, 2021. 376 páginas. 19,90 €

Puede ser que el periodismo musical esté ya en el catálogo de especies en extinción, puede ser que haya un jaque a todo el oficio, puede ser que la pandemia le haya puesto la puntilla, puede ser que sus capítulos gloriosos hayan dado demasiado de sí o simplemente puede ser que algunos de sus grandes nombres estén levantando acta de su paso por un mundo tan excitante, divertido e hipnótico como crudo y despiadado. Puede ser. El caso es que asistimos a una explosión controlada de memorias ubicadas en las vertiginosas décadas de los ochenta y noventa (aunque no solo) para dar fe de la bacanal del mundo musical y su posterior declive bajo la trituradora de las nuevas tecnologías.

Uno de sus más solventes representantes, Bruno Galindo (Buenos Aires, 1968), deja caer sus recuerdos en este volumen como si fueran furtivas bombas de racimo cuya espoleta se activa a través de un presente en carne viva (tiempo verbal que en ocasiones corta como una cuchilla) y de un estilo tan directo como los contenidos que pasan por sus páginas. Ya sea con Nacho Vegas en México, con la memoria de Joe Strummer en Almería, con el escurridizo artista antes llamado Prince, con Manu Chao, ese flautista de Hamelin, con el argelino Khaled, con el esquivo Enrique Bunbury, con Los Rodríguez en un plató de televisión, con Mark Knopfler, con la siempre implacable Sinéad O’Connor, con el seductor Tom Zé, con Christina Rosenvinge o con la última llamada de Enrique Morente, al final conseguimos reconstuir con esos fragmentos un espejo temporal que fue y que es y en el que nos vemos reflejados tal cual fuimos y tal cual somos.

Galindo culmina su viaje en la actualidad musical y nos pone a los pies de una distopía en la que claudican grandes como Dylan, Neil Young y Paul Simon. En una de sus perlas leemos: "La música tiene un sino: siempre se la va a llevar otro. Que el negocio siempre es de un intermediario queda patente en el hecho de que, para ganar el equivalente a un salario mínimo interprofesional, un músico necesita sonar una media de un mi­llón y medio de veces al mes en Spotify, Apple, Deezer, Tidal o Google Play. ¿Cómo se llega a ese disparate?". La respuesta ha dejado de estar en el viento pero sí en esté espléndido tratado de lo que es la música vivida por un hombre orquesta que la siente con fervor y que, como avisa, siempre “se abre paso como el agua por las rendijas de un empedrado”. Y en eso estamos.

@ecolote