María Galiana

María Galiana Daniel Hidalgo

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María Galiana, actriz: "El escenario es un lugar mágico donde una se olvida de sí misma, se libera"

Recordada por su personaje de Herminia en 'Cuéntame', a sus 90 años la actriz conserva la ilusión por el oficio. Cabeza de cartel en 'Yo solo quiero irme a Francia', regresa al Teatro Pavón hasta el 24 de mayo.

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¿Qué libro está leyendo?

Las ocas blancas, de Paulina Crusat.

Si no hubiera podido ser actriz, ¿qué hubiera querido ser?

He sido siempre profesora de secundaria.

Un acontecimiento histórico que le habría gustado vivir in situ. ¿Por qué?

La Revolución francesa, por vivir la caída del Antiguo Régimen. Pero como hecho histórico extraordinario y definitivo, la abolición de la esclavitud y la confirmación de que los privilegios de la aristocracia se habían acabado. Que, en la Primera República, Castelar hiciera un discurso para votar la abolición de la esclavitud... ¡Cómo hablarían entonces los diputados en el Congreso para convencer a todos, incluso a los oponentes!

En Yo solo quiero irme a Francia interpreta a una mujer que esconde secretos. ¿Todos tenemos una vida oculta?

Sí, casi todos contamos el pasado de una manera placentera. No es fácil encontrar personas que reconozcan las equivocaciones o los fracasos. Hay un afán de protagonismo en general que nos lleva a vernos o como triunfadores de nuestra vida o como víctimas. Hay algo de ‘montaje en falso’ y la sinceridad es lo que yo más valoro.

Su personaje, Pilar, es una mujer de posguerra que pasó por la Sección Femenina. ¿Cómo era aquella España?

Era muy represiva, pero la mayoría no nos dábamos cuenta. Lo peor era que en la ley no estaba contemplada la igualdad. Y todavía le queda mucho.

En la obra interpreta a un fantasma. ¿Qué peso tiene el pasado en nuestras vidas?

El pasado es muy personal y no en todas las personas influye igual. La mayoría no pensamos lo mismo con 15 años que con 25, 40 o 65. Con una formación muy religiosa, mis ideas eran distintas cuando me enamoré por primera y única vez. Entonces pensaba que era fantástico colaborar en la realización de mi marido para que consiguiera su cátedra. No hasta el punto de sacrificarme y ser sumisa, porque yo también podía aspirar a un lugar en la estructura económica. Luego he ido evolucionando y he visto las cosas de otra manera. Y he concluido que hay multitud de etapas en mi vida. Ahora he llegado a un punto de absoluto escepticismo.

En el título de esta obra, Francia representa la libertad. ¿Cómo la definiría usted?

La libertad para mí es tomar mis propias decisiones según mi criterio y no el de otros.

¿Qué le sigue seduciendo del escenario?

Es un lugar ‘mágico’ donde una se olvida de sí misma, se libera. Para mí es algo vital. Defender cada día una obra, enfrentarte a personajes y públicos muy diferentes, esa variedad hace que cada función sea como un estreno, y eso te mantiene más vivo que otras facetas del oficio. Que, con mi edad, pueda trabajar significa que mi vida de intérprete no ha terminado. Es lo que hace que no me canse.

¿Cuál es la serie que ha devorado más rápido?

No veo series.

Un disco/canción que se ponga en bucle estos días.

Como vi Marina en el Maestranza, trozos de la misma.

¿En qué película se quedaría a vivir y en cuál no?

En cualquiera de Orson Welles. He sido y soy muy cinéfila. No me quedaría en La guerra de las galaxias. Las películas de acción y de fantasía no me van.

Díganos algo que ya no soporte del mundillo cultural.

Los discursos llenos de lugares comunes sin sustancia.

Una obra sobrevalorada.

La mayoría de los bestsellers lo son...

Un placer cultural culpable.

Nunca me siento culpable por un placer cultural.

¿La inteligencia artificial matará la creación artística?

Imposible. La mente humana crea. La IA generalmente inventa sin fundamento.

¿Cuál es la última exposición a la que ha ido?

Me di una vuelta (sin tiempo) por ARCO, merece la pena siempre.

España es un país…

Invertebrado, como escribió Ortega y Gasset.