Tito Ramírez y sus Verdaderos Reales

Tito Ramírez y sus Verdaderos Reales

Música

Tito Ramírez, el heredero enmascarado de James Brown y Pérez Prado: "Solo los más locos quedamos en pie"

Con su mezcla de estilos 'vintage' que abarca del mambo al soul, el músico y su banda Los Verdaderos Reales presentan en Madrid su último disco, 'Sonido conquistador'.

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Asistir a un concierto de Tito Ramírez es una experiencia que no se olvida. Su antifaz, su capa y sus pantalones de campana; su sentido del espectáculo, su excepcional banda acompañante, Los Verdaderos Reales, y su incandescente abanico de estilos vintage, del mambo al soul, pasando por el boogaloo, el chachachá, el swing y el rhythm and blues.

En nuestra retina está grabada a fuego su imitación de James Brown (uno de sus grandes referentes) en la que finge un arrebato que le impide continuar el show. Se tira al suelo compungido, presa de un doloroso éxtasis. Mientras la banda sigue tocando, un compañero le arropa con su propia capa, lo levanta y se lo lleva hacia bambalinas. Pero él se zafa, regresa, coge el micro y sigue. Vuelve a caer. Se lo vuelven a llevar. Así varias veces. Una maravillosa pantomima.

Sirva la anécdota para ilustrar cómo es una actuación de este granadino, aunque Pedro Poyatos (el nombre real de la persona tras el antifaz) nos confiesa que ya no hace ese numerito porque aquella canción no está en el repertorio de su nueva gira, que le traerá a Madrid el próximo 5 de junio, en la sala Changó.

El autodenominado "emperador de todos los ritmos unificados" estará presentando en directo su nuevo disco, Sonido conquistador (El Volcán Música), lanzado a finales de febrero. Es su tercer LP, tras The Kink of Mambo (el "king" era su admirado Pérez Prado, otra de sus mayores influencias) y El prince.

Aunque este nuevo álbum es el más tropical de todos (hay incluso una cumbia, 'Príncipe de la Tiniebla'), también coquetea con la rumba y la copla en temas como 'Cachito de cachopo'.

Tras su paso por Sevilla, Córdoba, Valencia, Oviedo, Ponferrada, Zaragoza y Miranda de Ebro, y después del bolo madrileño, a Ramírez le esperan este verano en sitios tan dispares como Pozoblanco (festival Al Fresco, 25 de julio) y el suizo Vespa Twist de Solothurn (22 de agosto), además de otras fechas por confirmar.

Pregunta. ¿Cómo surgió Tito Ramírez como proyecto musical?

Respuesta. Todo comenzó con el lanzamiento del primer single, 'Lonely Man', que fue también la primera referencia de mi sello, Discos Antifaz. Lanzamos ese single sin dar información sobre quién era el autor ni quién estaba detrás de la grabación. El single fue un éxito en el underground; se agotó en tres días y en la preventa alcanzó cifras sorprendentes, llegándose a vender por 300 libras. Eso fue lo que me puso en el mapa. Al principio no tenía planificado llevar el proyecto al directo, pero la demanda fue tal que terminamos montando la banda.

P. Antes de ese single, ¿cuál era su posición en el mundo de la música?

R. He pasado por todos los estratos de la industria: he trabajado conduciendo furgonetas, construyendo escenarios, llevándoles la droga a los músicos... [risas]. Y he tenido distintos grupos, pero prefiero que mi historia se cuente a partir de mi primer single. Nuestra filosofía en el sello, y la mía propia, se basa en la "máscara oculta": lo que hacemos es ocultar la parte más humana del personaje.

P. Es casi como un personaje de ficción, como un héroe de tebeo.

R. Es un personaje, sí. Aunque Ramírez es uno de mis apellidos reales y hay mucha realidad de la persona en él —las canciones hablan de vivencias y sentimientos reales—, el personaje ayuda a proyectar ciertas cosas que, al parecer tan humano, quizás no se verían igual. Al eliminar la información sobre el origen del artista, haces que la gente juzgue solo la música.

P. Su música combina mambo, chachachá, boogaloo, cumbia, rhythm and blues o soul, estilos de mediados del siglo pasado. ¿Cómo decidió enfocarse en ellos?

R. Mis gustos son muy amplios y engloban desde los años 30 hasta hoy. Para este proyecto me centro más en los 50 y 60, en el mambo y el boogaloo, aunque también penetran en mi música otras sonoridades de forma inconsciente.

P. ¿Siente que tiene la misión de mantener vivos esos estilos?

R. Me gusta pensar que formo parte de una comunidad de músicos que luchamos por que se haga buena música y por que ciertas sonoridades sigan presentes para la juventud. En España, los estilos de origen afrocubano quizás no están tan presentes en el mainstream, pero en América Latina siguen muy vivos. Me gusta que, gracias a lo que hacemos, estos estilos se conozcan también aquí.

Tito Ramírez

Tito Ramírez

P. Este nuevo disco es más "tropical" que los anteriores. ¿Por qué decidió darle esa presencia?

R. Mis discos anteriores eran muy variados, moviéndose entre el soul, el latin soul y el mambo. Para este quería centrarme en un sonido concreto, aunque al final también ha resultado variado. He buscado las raíces afrocubanas y cómo conectan con la música de origen ibérico. Me interesaba esa "música de ida y vuelta", como la rumba catalana, que se inspira en el son cubano, y ver qué parte de música española hay en el mambo y viceversa. Buscaba esa conexión entre España y lo latino.

P. Le interesa mucho la subcultura de los pachucos que surgió hace casi un siglo en la comunidad mexicana de Estados Unidos. De hecho, tiene una colaboración con Lacho Tarzanón, un joven pachuco que mantiene viva esa cultura.

R. Sí, Lacho es un pachuco joven que viene de familia; su padre y su tío ya lo eran. Él me informa directamente de los códigos de esa cultura, como la vestimenta: por ejemplo, que un pachuco lleve una pluma en el sombrero significa que es de Ciudad de México. Es una cultura fascinante porque mezclaron lo norteamericano (rhythm and blues o swing) con la música de su tierra (cumbias, danzón, mambo). Me siento muy identificado con ese mix.

P. Gracias a la globalización y a internet, ahora es más fácil encontrar una comunidad interesada en estos nichos, aunque no sea algo mainstream.

R. Es cierto. Las redes sociales pueden ser un cáncer, pero también ayudan a conectar. A Lacho lo conocí personalmente cuando toqué en México, en el Salón Los Ángeles, que es donde tocaba Pérez Prado y donde se reúnen los pachucos. Está bien conocer la música en casa, pero es necesario conocerla en su contexto.

P. En sus letras suelen aparecer conceptos religiosos como el bien y el mal, diablos, santos, la culpa, las tinieblas...

R. Utilizo lo religioso y lo diabólico como metáforas. En mi segundo disco aparecía la figura del predicador; las letras parecían bíblicas, pero el trasfondo era social. Usar "santitos" y "diablitos" me da la oportunidad de hablar de cosas de una forma más poética y menos evidente.

P. También habla de penas de amor con humor, como en 'Cachito de Cachopo'. ¿Cómo surgió esa canción?

R. Surgió en una cena romántica. La persona con la que estaba se comió el último trozo de cachopo sin preguntar... Bueno, me preguntó, pero yo me hice el sueco y sentí el esbozo de la canción en ese momento. Al principio era una broma, pero la melodía se me quedó grabada, la desarrollé y acabó en el disco.

P. Hábleme de su banda, Los Verdaderos Reales.

R. Hay un par de músicos que me acompañan desde el principio, y otros han ido variando, pero ahora tengo un núcleo muy estable. Son músicos muy buenos que me facilitan la dura labor de esta profesión. En directo somos siete: batería, percusión latina, bajo, teclados, saxo barítono, trompeta y yo a la guitarra y voz.

P. Han grabado el disco todos juntos en el estudio. ¿Por qué esta decisión?

R. Mi intención era que toda la banda tocara a la vez en la misma sala para que se sintiera la emoción del momento. Cuando grabas por partes, se busca la perfección pero se pierde el sentimiento. Para un ingeniero supone más trabajo previo de microfonía, pero ahorra días de grabación. Eso sí, el fallo de uno es el fallo de todos; si alguien se equivoca, hay que repetir la toma entera porque el sonido se filtra por todos los micros.

P. Tiene su propio sello discográfico. ¿Lo creó específicamente para este proyecto?

R. Mi primer lanzamiento como Tito Ramírez fue la primera referencia del sello, pero mi intención era repetir la fórmula con más artistas. Publicamos singles donde no se sabe quién canta, sin portada, como los singles antiguos americanos en los que a veces no sabías si quien cantaba era hombre o mujer, blanco o negro. Queremos recuperar esa sensación de descubrir una canción sin prejuicios, teniendo solo la música.

P. Es un gran defensor del vinilo frente al formato digital.

R. La cultura del disco nunca ha desaparecido. Ahora el mainstream está ocupando las fábricas de vinilos que antes ignoraba, lo cual a veces nos paraliza la producción a los demás, pero aplaudo que la gente recupere el gusto por el formato físico. Personalmente, el audio digital corta y aplana frecuencias. El surco del vinilo es tecnológicamente mejor y ofrece una calidez y profundidad que el digital no tiene.

P. ¿Qué artistas han sido sus mayores referentes?

R. Siempre nombro a James Brown y a Pérez Prado. Admiro cómo cuidaban su show en directo. Pero también reivindico a músicos anónimos que quizás solo grabaron algunas canciones que fueron ignoradas en su día y hoy son joyas para los coleccionistas, como King Coleman.

P. Para usted la puesta en escena es fundamental.

R. Es un conjunto sonoro y estético. Si Elvis no hubiera tenido esa estética o ese movimiento, habría sido algo diferente. La música es el caramelo, pero hay que darle un buen envoltorio para que el niño quiera comérselo.

P. ¿Cómo describiría su evolución musical a través de tus tres discos?

R. El primero era más lento, influenciado por la subcultura popcorn de Bélgica, que se basa en medios tiempos elegantes. El segundo fue pospandemia, y quizá por ello más rápido, y con pinceladas de psicodelia. Este tercero tiene una aspiración claramente tropical.

P. ¿Cómo compone los arreglos?

R. No sé escribir solfeo ni he estudiado armonía, pero creo que tengo buen oído. Compongo todos los arreglos de oído y se los canto a los músicos de la sección de vientos. Yo compongo el 95 % de la música. Hago una maqueta previa que presento a la banda y luego terminamos de pulir en el local.

P. ¿Se puede vivir exclusivamente de la música hoy en día?

R. Llevo unos años viviendo de esto y me siento afortunado. Nunca aspiré a ello porque pensaba que con mi estilo sería imposible, pero insistí. Es una época complicada, pero las redes sociales facilitan que te conozcan fuera de España. Aun así, solo los más locos seguimos en pie, porque hay muchísimas trabas y obstáculos.

P. ¿De dónde provienen sus principales ingresos?

R.De Spotify no, eso es una miseria que no da ni para el desayuno. El dinero viene principalmente de los directos. Mis discos también se venden bien; tengo un público underground muy fiel. Aunque la inversión para grabar es grande, se acaba recuperando con las ventas.

P. ¿Cree que podrá dedicarse siempre a este oficio?

R. Ojalá. A veces pienso que habría sido mejor ser tapicero, pero nosotros elegimos esta vida y asumimos que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.