Image: Patrice Chéreau, la elegancia y la sobriedad sobre las tablas

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Escenarios

Patrice Chéreau, la elegancia y la sobriedad sobre las tablas

El director de cine, teatro y ópera francés era una de las grandes figuras de la escena teatral de su país y dio al género clásico una poderosa impronta contemporánea

8 octubre, 2013 02:00

Fallece Patrice Chéreau a los 68 años. Foto: Kike Para

El director de teatro y cineasta Patrice Chéreau ha muerto en París a los 68 años, tras un cáncer de pulmón, informa el diario Liberation. Nacido en 1944 en el seno de una familia de pintores, Chéreau era una de las más grandes figuras de la escena francesa, e igualmente un reconocido director de cine y director de escena de ópera.

En muchas ocasiones, Chéreau (Lezigne, Francia, 1944) reconoció que no hacía distinciones entre el cine, el teatro y la ópera: "Prácticamente son lo mismo, en todos los casos se trata de contar una historia a través de los actores", confesó en su última entrevista con El Cultural. Gustó de conjugar sus grandes proyectos con pequeños recitales, en los que podía también conjugar la dirección con su faceta de actor: "Son un ejercicio muy importante que me permite ver cómo se pueden comunicar las ideas sobre un escenario, cómo la historia de un texto se puede hacer comprensible para el público, cómo ofrecerlo de forma clara y límpida. Es una manera de buscar el mejor modo de narrar una historia".

Célebre desde finales de la década de los años 60 del siglo XX con sus primeros éxitos teatrales, el director y también actor conquistó el mundo de la ópera, junto al compositor Pierre Boulez, dirigiendo de 1976 a 1980 La Tetralogía, de Wagner, en el Festival alemán de Bayreuth.

Mítico director del Teatro des Amandiers de Nanterre, en las afueras de París, entre 1982 y 1990, el realizador de La Reine Margot, filme protagonizado por Isabelle Adjani en 1994, dio al teatro clásico una poderosa impronta contemporánea. Con la misma potencia, impulsó el teatro más actual y, como recuerda el diario que acaba de anunciar su fallecimiento, su encuentro en la década con el dramaturgo Bernard-Marie Koltès marcó su creación. Su último triunfó en el mundo de la lírica tuvo lugar este verano en el Festival de Aix en Provence, donde dirigió la escena de la ópera Elektra, de Richard Strauss, junto al director de orquesta Esa-Pekka Salonen y el bailarín y coreógrafo Thierry Thieû Niang, uno de sus grandes cómplices artísticos de los últimos años.

Con él esperaba participar esta nueva temporada en los Teatros del Canal de Madrid en la pieza ...du Printemps, obra para bailarines no profesionales de más de 60 años inspirada en La consagración de la primavera, de Stravinsky, como hizo ya en 2012 en París.

Apasionado por el teatro desde muy pronto, en 1969, a los 25 años, recuerda Liberation, Patrice Chéreau dirigió el Théâtre de Sartrouville cinco años después de haber formado parte del grupo teatral del Liceo Louis-le-Grand de París, con el que montó L'intervention, de Victor Hugo. Descubridor de actores como Dominique Le Blanc y Pascal Gregory, su nombre estuvo asociado a algunas de las principales figuras e instituciones europeas relacionadas con su arte como el Piccolo Teatro de Milán, el director de escena Roger Planchon, el director de orquesta Daniel Barenboim o el cineasta Andrzej Wajda, para quien protagonizó "Danton" (1982).

Entre sus memorables montajes teatrales figuran La Douleur, de Marguerite Duras (2008); Phèdre, de Jean Racine (2003); Hamlet, de Shakespeare (1988-1989); Dans la solitude des champs de coton, de Bernard-Marie Koltès (1987); La Fausse suivante, de Marivaux (1985); Peer Gynt, de Henrik Ibsen (1981); Le Massacre à Paris, de Christopher Marlowe (1972); Richard II, de Shakespeare (1970), y Les Soldats, de Jacob Michael y Reinhold Lenz (1967).

En la ópera trabajó sobre composiciones de Wagner, Strauss, Wolfgang Amadeus Mozart, Offenbach y Rossini, entre otros, mientras que para el cine realizó una decena de filmes entre 1974 y 2009, como Ceux qui m'aiment prendront le train (1998) y L'homme blessé (1983), cinta en la que, con su osadía, profundidad y elegancia habitual, divulgó su homosexualidad en una época en la que era un tema tabú.

En el otoño de 2010 y hasta enero de 2011, el Louvre le convirtió en su invitado especial y le dio carta blanca para elaborar un programa, que él llenó de arte, teatro, danza, lecturas, música y, por supuesto, teatro, bajo el título Les visages et les corps. La ministra francesa, Aurelie Philippetti, ha celebrado "su gran sobriedad al servicio de una inmensa elegancia" y lamentó su desaparición, por la que, dijo, "estamos todos huérfanos".