Trayectoria que seguirá el eclipse total del próximo 12 de agosto: Foto: Instituto Geográfico Nacional

Trayectoria que seguirá el eclipse total del próximo 12 de agosto: Foto: Instituto Geográfico Nacional

Entre dos aguas

Eclipses solares: la "casualidad cósmica" que catapultó a Einstein a la fama y se verá en España

El próximo 12 de agosto se podrá disfrutar en nuestro país de este fenómeno que no pasa por la Península ibérica desde hace más de 100 años.

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Si nuestro hogar, ese al que llamamos Tierra, en lugar de ser un planeta fuese una bola de rocas de diverso tipo y, acaso, agua (en realidad, dadas las temperaturas imaginables, hielo), vagando por el cosmos, solitaria o demasiado alejada de una fuente estelar de energía que le proporcionase calor y luz, no hubiera podido surgir en ella vida.

Esa fuente vital nuestra, bien lo sabemos, es una estrella, el Sol, sede de los procesos termonucleares que generan energía calorífica y lumínica. Los humanos, y también, aunque de otra manera, los animales y las plantas, nos hemos acostumbrado a la aparición y desaparición diaria del Sol y entendemos por qué sucede.

Pero el que esa luz desapareciera inesperadamente, en pleno día, un breve período de tiempo, fue durante una gran parte de la historia de Homo sapiens algo tan sorprendente como aterrador, fuente de todo tipo de hipótesis (leyendas, mitos, acciones de dioses imaginados…), que se explican, junto a muchos otros detalles, en un fascinante libro, Eclipses. Historia y ciencia de la ocultación extemporánea del Sol (Guadalmazán, 2026), del científico y divulgador Moncho Núñez, a quien se debe la creación, junto con el entonces alcalde Francisco Vázquez, del extraordinario conjunto de museos científicos públicos que existen en La Coruña.

A esas desapariciones temporales, totales, parciales o anulares, del Sol (también se producen eclipses lunares, de la Luna), los griegos de la Antigüedad las denominaron ékleipsis, que significa "desaparición", "abandono".

La existencia de este fenómeno astronómico se debe a una circunstancia fortuita —no se conoce razón alguna para ella—, el hecho de que el diámetro de la Luna, el cuerpo celeste que se interpone entre la Tierra y el Sol, ocultando este de nuestra vista, es cuatrocientas veces menor que el del Sol, y que la Luna esté cuatrocientas veces más cerca de la Tierra que el Sol.

Es normal la excitación que produce el eclipse total del 12 de agosto. En España, el último se pudo ver en 1959, y solo desde Canarias

El motivo que me ha llevado a ocuparme ahora de los eclipses solares es bien conocido y publicitado: el eclipse total del Sol que tendrá lugar el próximo 12 de agosto, fenómeno que parece atraerá un gran número de visitantes extranjeros a España.

Y es que, por mera cuestión de geometría, estos eclipses no son visibles en toda la superficie terrestre (me refiero, claro está, a la parte de la Tierra expuesta en el correspondiente intervalo de tiempo a la luz solar).

En 2026 se producirán dos eclipses de Sol, uno total y el otro anular, este el próximo 17 de febrero y no será visible en España. El eclipse anular sucede cuando la Luna no cubre completamente el Sol por estar en su punto más alejado de este; se les conoce también como "eclipses de anillo de fuego", porque queda visible un aro luminoso alrededor de la Luna.

El eclipse total se podrá observar en las regiones polares del norte, parte de Groenlandia y de Islandia, y tras recorrer zonas del océano Atlántico alcanzará la Península Ibérica, donde la franja de totalidad entrará por el noroeste y cruzará parte de las comunidades de Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León, País Vasco, Navarra, Madrid, Castilla-La Mancha, La Rioja, Aragón, Cataluña y Comunidad Valenciana, para pasar luego por encima de las islas Baleares; en el resto de España se verá como parcial.

En el Anuario del Real Observatorio Astronómico de Madrid 2026, de donde estoy extrayendo los datos anteriores, se indican las horas correspondientes a los inicios y finales del eclipse, y del comienzo y fin de la totalidad. Se iniciará en La Coruña a las 19 horas y 31 minutos, con la totalidad a las 20 h., 27 m. y 35 segundos, finalizando esta a las 20 h., 28 m y 51 s., terminando su periplo español en las islas Baleares poco antes de la puesta del Sol (Palma: 19 h., 38 m.; 20 h., 31 m.; y 20 h., 32 m., 36 s.) y Valencia (19 h., 38 m.; 20 h., 32 m., 24 s.; y 20 h., 33 m., 24 s.).

Es comprensible la excitación que produce el eclipse del 12 de agosto. En España, el último eclipse total se pudo ver en 1959, y solo desde las islas Canarias. En la península ibérica no se ha visto uno desde 1912.

Cuando preparé la biografía de José Echegaray, más conocido como dramaturgo, pero que era el mejor matemático español del siglo XIX, además de físico matemático, descubrí que había asistido, enviado por la Escuela de Caminos, de la que era profesor, al eclipse total de Sol que se observó desde el Desierto de las Palmas, en la provincia de Castellón, el 18 de julio de 1860.

Para estudiar aquel eclipse viajaron a España alrededor de treinta expediciones de astrónomos de once países, entre ellas la del Observatorio del Colegio Romano, liderada por su director, el jesuita Angelo Secchi.

En aquella ocasión, los astrónomos españoles actuaron sobre todo como ayudantes de los extranjeros, una situación que hay que entender tanto por la inexperiencia de los hispanos, como por la importancia del eclipse y la buena visibilidad que ofrecía España. A esto hay que añadir que acaeció en una coyuntura científica muy oportuna, al coincidir con el nacimiento de la aplicación al estudio de los eclipses de dos nuevas técnicas auxiliares de la Astrofísica: la Fotografía y la Espectroscopia.

Y no me es posible olvidar el eclipse que tuvo lugar el 20 de mayo de 1919, observado por dos expediciones británicas, desde la isla africana Príncipe y Sobral, en el norte de Brasil. Los resultados confirmaron la curvatura de los rayos de luz en presencia de un campo gravitacional (el del Sol en este caso), una de las tres predicciones iniciales de la teoría de la relatividad general, que Einstein había completado a finales de 1915. Fue aquel resultado lo que convirtió a Einstein en una celebridad pública mundial.

Aunque los eclipses totales de Sol no se ven frecuentemente en España, otro de estos eclipses nos cruzará durante la mañana del 2 de agosto de 2027. La franja de totalidad atravesará el estrecho de Gibraltar de oeste a este cubriendo el extremo sur de la península y el norte de África, incluyendo ciudades como Cádiz, Málaga, Ceuta y Melilla. Pero por el momento, no se pierdan el de este año.