Image: El cerebro entra en campaña

Image: El cerebro entra en campaña

Ciencia

El cerebro entra en campaña

Varias publicaciones conectan la actualidad política y social con las complejas funciones de un órgano tan desconocido como manipulable

26 marzo, 2019 01:00

Exposición Cerebro. Viaje al interior. Parque de las Ciencias de Granada. Foto: M. Rodríguez

"El rey murió y la reina murió es un recuento de hechos. El rey murió y entonces la reina murió de pena es una trama". Esta frase del escritor británico E. M. Forster, que también podría valer para apuntalar la vocación de cualquier estudiante de periodismo o aspirante a novelista, sirve al neurólogo Óscar Villaroya, de la Universidad Autónoma de Barcelona, para plantear en su libro Somos lo que nos contamos (Ariel) el impulso narrativo del ser humano a partir de los circuitos cerebrales. El relato, sí, está de moda porque de su verdad depende lo que somos y porque da sentido a nuestra existencia. Y el cerebro lo sabe. "Olas de manos, dudas en esquinas callejeras, alguien arroja una colilla al arroyo. Todo son historias", sentencia Virginia Woolf. Como el río de Heráclito, nuestro cerebro nunca es el mismo, su actividad lo transforma permanentemente. De modo que todo lo que hacemos, cada experiencia que vivimos, lo convierte en un órgano distinto. Nadie utiliza el 10% de su capacidad. La neurocientífica noruega Kaja Nordengen afirma en Tu supercerebro (Planeta) que se trata de un mito: "No es un disco rígido que ya está lleno cuando nacemos, siempre puedes aprender más cosas y mejorar cada vez más". "Es plástico", señala el neurólogo Álvaro Pascual-Leona en El cerebro que cura (Plataforma editorial). A los trabajos de divulgación científica como Oliver Sacks o Antonio Damasio -sin olvidar nombres de la ciencia española como los de Francisco Mora o Ignacio Morgado, que nos han acercado y nos acercan con rigor su funcionamiento- empiezan a sucederles en estos momentos estudios que conectan el cerebro con aspectos más psicológicos, morales e incluso sociales. ¿Cómo responde el cerebro a la ingente cantidad de mensajes que nos llegan a través de las redes? ¿Tiene la política los resortes necesarios para colocar sus mensajes en nuestro subconsciente? ¿Son las fake news más sofisticadas y obscenas de lo que parece? ¿qué entendemos por 'burbujas narrativas'? Es curioso observar cómo la mayoría de las novedades editoriales buscan en los textos literarios respuestas que parecen no encontrar en los más empíricos procesos de la neurología. "No hay nada más extraño que no pueda ser verdad, ni ningún relato tan improbable que no pueda ser contado. Narrar no es mentir, porque narrar es el puente que conduce a la verdad", se lee en Las mil y una noches. Dos autores se repiten en varios de los volúmenes que nos ocupan: Marcel Proust con En busca del tiempo perdido y Lewis Carroll con Alicia en el País de las Maravillas. Ambos, aunque de estilos distintos, nos descubren rincones ignotos de nuestro cerebro. Nordenguen recoge la sublime evocación de Proust en torno a su famosa magdalena: "Cuando nada subsiste ya de un pasado antiguo (…), el olor y el sabor perduran mucho más, y recuerdan, y aguardan, y esperan, sobre las ruinas de todo, y soportan sin doblegarse en su impalpable gotita el edificio enorme del recuerdo". Pocas aproximaciones científicas podrán superar esta explicación de los lados oscuros y latentes que perviven en el laberinto de la memoria. La sofisticada genialidad del escritor francés, que no decae en una sola línea de su inmortal obra, queda recogida también en "El libro de la memoria" (Ariel), de Hilde e Ylva Ostby: "Todo lo que va tomando forma y consistencia sale de mi taza de té". Lewis Carroll da una surrealista vuelta de tuerca e indaga en la capacidad de recibir mensajes en el cerebro a través de la incredulidad de Alicia ante la Reina de Corazones: "No se puede creer en cosas imposibles", dice Alicia. A lo que contesta la Reina: "No tienes mucha práctica. Cuando yo tenía tu edad, le dedicaba media hora al día. A veces, antes de desayunar, ya me había creído hasta seis cosas imposibles". Y eso que en la época de Carroll (siglo XIX) no podía ni sospecharse el actual delirio de las redes sociales. Las apuestas editoriales son variadas. Todas juntas nos abren, como proclamarían los Doors y Huxley, las puertas de la percepción:

Escáner cerebral, de Cielo y Tierra (Phaidon)

Somos lo que nos contamos. Ariel. Óscar Villarroya

Posiblemente la auténtica perla de la catarata de novedades sobre el cerebro. Bajo el subtítulo Cómo los relatos construyen el mundo que vivimos el profesor de la UAB realiza un riguroso e interesante análisis de cómo se construye un relato y cómo éste desemboca en una "burbuja narrativa". No faltan ejemplos como el de las brujas de Salem o el efecto Rashomon de Kurosawa. Esencial para comprender el actual espejismo de las fake news, que quedan definidas de la siguiente manera: "Un conjunto de relatos, muchos de ellos primordiales, puestos al servicio de la manipulación y el engaño. Se alimentan de las emociones más peligrosas, el miedo y la ira, promueven la creación de conocimientos partidistas y generan la polarización social más beligerante. Son un riesgo evidente para la convivencia democrática entre adversarios y están en el origen de decisiones que pueden llegar a ser irremediables".

La mente de los justos. Deusto. Jonathan Haidt

Este psicólogo social estadounidense se pregunta por qué la política y la religión dividen "a la gente sensata". El volumen parte de los estudios de Durkheim y de la Teoría de la Evolución de Darwin para encontrar los resortes morales del ser humano y llevarlos, bajo la original metáfora del jinete y el elefante (razón y pasiones, respectivamente), al terreno del comportamiento y de la toma de decisiones. "Los juicios políticos y sociales dependen en gran medida de ráfagas intuitivas rápidas", señala. Así, para Haidt el pensamiento moral se parece más a un político que busca votos que a un científico que quiere encontrarse con la verdad. Con este volumen entenderemos por qué un partido progresista tendrá siempre más dificultades para conectar sus mensajes con los votantes que uno conservador. Éste último se dirige más directamente al elefante. Pues eso.

El supercerebro. Planeta. Kaja Nordengen

Recorrido por las partes del cerebro, sus funciones y los mecanismos que las conectan. La investigadora noruega realiza un sencillo estudio más que accesible por el gran público en el que aclara, por ejemplo, que los hombres no se orientan mejor que las mujeres: "Por los resultados de las investigaciones podría llegar incluso a ser el caso contrario. Lo único que al parecer podemos extraer con seguridad de las investigaciones es que las mujeres y los hombres tienen distintas estrategias para orientarse". También hace referencia al conocido "cerebro de los taxistas": "Cuando los investigadores de la Universidad de Londres escanearon los cerebros de un grupo de taxistas y los de otro grupo de personas con la misma edad e igual coeficiente intelectual comprobaron que la parte posterior del hipocampo era considerablemente más grande en los taxistas". Y es que el hipocampo puede entrenarse. Nordengen termina con recomendaciones para promover la salud del cerebro.

Red de células gliales en la corteza cerebral humana. Astrocitos interlaminares en amarillo, microglía en azul, núcleos celulares en rojo. Foto: Carlos Barcia

El libro de la memoria. Ariel. Hilde Ostby e Ylva Ostby

Nueva incursión de un equipo noruego en los recovecos de la memoria. También aquí el hipocampo tiene un gran protagonismo. "La memoria es un monstruo. Tú olvidas pero ella no. Crees que tienes memoria pero es ella quien te tiene a ti", sentenciaba el escritor John Irving en Oración por Owen. Inevitable volver a "recordar" el estilo monumental de Proust, ese tratado de recuerdos que construyó en En busca del tiempo perdido. Para las Ostby, nos encontramos ante una gran red que vuelve a desembarcar en la madalena de Proust: "Cuando un recuerdo entra en la memoria, se une a otros con los que tiene algo en común, ya sea el entorno, la sensación, la música o parte del mismo significado o historia. Los recuerdos rara vez son peces solitarios sin relación alguna con otras cosas, sino que están en una red llena de otros peces (es decir, de otros recuerdos)". Un mar revuelto al fin en el que seguro que "pesca" el big data y sus algoritmos.

El cerebro que cura. Plataforma Editorial. Álvaro Pascual-Leone, Álvaro Fernández Ibáñez y David Bartrés-Faz

En esencia, el tridente de estudiosos que firma este libro intenta responder a la cita latina de "mens sana in corpore sano". Desarrollar y argumentar un principio tan básico puede ocupar más de 200 páginas. Especialmente cuando descubrimos cómo trabaja el cerebro, incluso sin tener una gran actividad: "Utiliza la misma cantidad de energía cuando estamos percibiendo el mundo que nos rodea o actuando sobre él, que cuando estamos en reposo, pensando en las musarañas o simplemente en nada". La tesis fundamental del libro es que el cerebro juega un papel fundamental en la monitorización y, en último término, en la sanación de la actividad de los órganos internos del individuo. Salud integral, nutrición, sueño, ejercicio físico, entrenamiento cognitivo y socialización son algunos de los temas que contribuirán a potenciarlo.

El científico loco. Alianza. L. Garaschelli y A. Carrer

Dentro de este magnífico ensayo sobre una figura que ha generado toda una cultura (literatura, cine, teatro…) encontramos el capítulo "Neurolocuras: cien años de experimentos con el cerebro". Probablemente no sacaremos grandes conclusiones sobre los últimos descubrimientos pero sí cómo el desconocimiento y la ignorancia puede llevarnos a la aberración. Del electroshock a la lobotomía pasando por trasplantadores, tenebrosos alquimistas y demás experiencias psicodélicas. Entretenido y esclarecedor.

El cerebro convulso. Ariel. Suzanne O'Sullivan

La autora de Todo está en tu cabeza se plantea este volumen como una recopilación de experiencias clínicas, muchas de ellas probablemente en el National Hospital for Neurology de Londres donde trabaja. Más aún. Se toma su trabajo como una actividad detectivesca. Utiliza la primera persona para conectar teoría y praxis y demuestra que encontrar las claves de la patología y del comportamiento requiere de paciencia, casualidad y mucho estudio sobre el terreno. "La posesión del saber no destruye la capacidad de asombro y de misterio. Siempre hay más misterio". Las palabras de Anais Nin que presiden el volumen lo confirma. También realiza un homenaje a nuestro Ramón y Cajal, sin duda alguna el padre todos los estudios. Sirva una cita suya para poner punto y final a este recorrido: "El cerebro es un mundo que consta de numerosos continentes inexplorados y grandes extensiones de territorio desconocido". @ecolote