Una escena de 'Crisol: Theater of Idols'

Una escena de 'Crisol: Theater of Idols'

Homo Ludens

'Crisol: Theater of Idols', el videojuego español de terror que bebe del Siglo de Oro

El estudio madrileño Vermila Studios lanza su primer trabajo inspirándose en Calderón de la Barca, la generación del 27 y 'BioShock'.

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Aunque en España tenemos ya un tejido industrial respetable en cuanto a la producción de videojuegos, muchos de los estudios más asentados forman parte de conglomerados internacionales y se ganan las habichuelas trabajando en enormes superproducciones con un enfoque global.

Los estudios patrios que se empeñan en trabajar en proyectos más autóctonos, con una identidad más personalista, lo tienen mucho más difícil.

Tras el cierre de Tequila Works, Pendulo Studios y el enorme varapalo que se llevó Mercury Steam con el fracaso inmerecido de Blades of Fire el año pasado, la atención se ha centrado en los estudios medianos que surgen de la experiencia independiente para acomodar sus ambiciones.

A esa lista conformada por The Game Kitchen y Digital Sun entre otros, se suma ahora Vermila Studios, que salen a la palestra con una imponente carta de presentación. ¿Conseguirá su BioShock ibérico llamar la atención de la industria como lo hizo Blasphemous en su día?

Gabriel llega a la isla de Tormentosa como un enviado del Sol, la divinidad que gobierna Hispania con puño de hierro, para cercenar la influencia de la secta del Mar, una herejía que amenaza la supremacía religiosa de la región.

Sin embargo, nada más entrar en la Catedral del Mar, es sorprendido por Dolores, una monstruosa creación mecánica que parece tenerle una inquina personalísima. Es salvado en el último momento por el escuadrón de Mediodía, que le pone sobre la pista de los tres individuos que tienen en su poder las dagas necesarias para romper el sello de la Catedral.

Gabriel se adentra por las calles de Tormentosa, patrulladas por una legión de autómatas homicidas, con fervor inquebrantable y la habilidad de absorber la sangre de los cadáveres recientes, a su vez usándola como munición de sus armas sagradas en una perversa mortificación corporal.

Sin lugar a dudas, el sacrificio de salud para recargar las armas es la principal innovación mecánica de Crisol: Theater of Idols y el núcleo sobre el que se asienta todo el diseño del juego. La culata de la pistola de Gabriel posee unas púas retráctiles que le atraviesan la palma de la mano y convierten su sangre en balas salvíficas con las que obliterar las siniestras estatuas automotrices que le acechan.

Es una constante asunción de riesgos en la que nos vemos en la tesitura de sacrificar nuestra vida para obtener la munición necesaria para lidiar con los enemigos. Es una idea genial, con muchísimo potencial y absolutamente siniestra, en el mejor sentido.

El empleo de la propia sangre como munición es uno de los elementos que caracteriza 'Crisol: Theater of Idols'

El empleo de la propia sangre como munición es uno de los elementos que caracteriza 'Crisol: Theater of Idols'

El problema, por denominarlo de alguna manera, en todo caso reside en la ejecución. El proceso es muchísimo más lento y pausado que lo que esperamos de un shooter convencional. Aunque las comparaciones con BioShock son pertinentes tanto por su ambientación como por aspectos formales específicos, las sensaciones son muy diferentes.

Crisol es muchísimo más comedido, con armas más limitadas y que tampoco resultan muy satisfactorias a la hora de usarlas. El ritmo interno es muy específico y se basa sobre todo en mantener una distancia prudencial con los enemigos mientras los eliminamos poco a poco, priorizando sus piernas para arrojarlos sobre el suelo, detener su avance y así establecer una clara jerarquía de objetivos.

Hay un sistema de mejora de armas que reduce los tiempos más adelante, pero nunca adopta el ritmo intrínseco de los shooters, derivando en un bucle jugable funcional.

Los verdaderos méritos de Crisol residen en sus otras facetas: su arrebatadora dirección artística, el diseño elegante de sus abundantes puzles y las vigas maestras de su narrativa, provistas de una fuerza considerable.

Vermila se ha fijado mucho en Resident Evil y en cómo pergeñan sus niveles, salpicando el mapa con recursos, coleccionables y herramientas que nos permiten abrir nuevos caminos. Mención especial merecen los puzles, ya que la gran mayoría consiguen mantener ese punto entre creatividad e ingenio sin caer en excesos que interrumpan la progresión de manera significativa.

Hay algunos muy sencillos y otros más elaborados, pero siempre están muy bien planteados, con un trabajo detrás para enmarcarlos dentro de la ficción de Tormentosa con eficacia.

Un momento de 'Crisol: Theater of Idols'

Un momento de 'Crisol: Theater of Idols'

Otros aspectos revelan las carencias del título, aunque son más propias de la falta de presupuesto y de la falta de experiencia que otra cosa. La interfaz podría haber recibido más atención para conseguir un acabado más profesional, el diálogo podría haber mejorado muchísimo con unas vueltas de un escritor más experimentado y en la dirección de actores se produce una situación curiosa.

El doblaje español tiene excesos histriónicos que personalmente me han sacado de la acción en varios momentos, algo que no se da tanto en el anglosajón, donde las interpretaciones son más naturalistas y donde cuidan la pronunciación de la mayoría de los nombres españoles. Esto quizá tiene más que ver con estilos, formas de trabajar y experiencia en videojuegos propiamente, pero es una pena que el doblaje español, que podríamos considerar original por la ambientación y la genealogía del estudio, sea tan irregular.

Crisol: Theater of Idols es un muy buen debut para Vermila Studios y revela una ambición encomiable por parte de David Tornero, su director creativo, y todo el equipo. Es un trabajo de años, picando piedra, sobreponiéndose a una pléyade de dificultades y recibiendo el aliento de diversas subvenciones (como la Epic MegaGrant y la ayuda de los fondos europeos Next Generation) hasta poder cerrar un acuerdo de distribución con el sello de terror Blumhouse Games, la división de videojuegos del productor de cine Jason Blum.

Es evidente que tenían las ideas claras: un BioShock español sustentado en una mecánica inquietante con muchísimo potencial. Puede que su desarrollo haya sido un tanto formulaico, pero es una fórmula ganadora. Desde luego, una base sólida sobre la que seguir construyendo en el futuro y perfilar un nuevo sello en la capital de España.

Crisol: Theater of Idols

Estudio: Vermila Studios
Editora: Blumhouse Games
Director creativo: David Tornero
País: España
Plataformas: PC, Xbox Series, PlayStation 5